En medio de un clima de extrema tensión por el anuncio del despido de 1700 trabajadores en el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI), se vivió una situación surrealista: las fuerzas de seguridad intentaron sabotear el fuego y prohibir el almuerzo. La firmeza de los compañeros obligó al repliegue de los efectivos.

Por Redacción Vive
La situación en el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) ha alcanzado un nuevo punto de tensión. En el marco del paro convocado ante el anuncio de 1.700 despidos que afectan la estructura técnica del organismo, los trabajadores llevaron adelante una movilización que concluyó con una medida de visibilización en el ingreso al predio. Sin embargo, la intervención de las fuerzas de seguridad generó una serie de trabas logísticas que condicionaron el desarrollo de la jornada.
Discrepancias en el protocolo de seguridad
El operativo de control presentó criterios divididos entre las fuerzas presentes, lo que dificultó el ordenamiento de la protesta pacífica. Por un lado, los efectivos de la Policía apostados en la vía pública autorizaron el encendido de fuego en la calzada, pero prohibieron la permanencia de la parrilla en el exterior. Paralelamente, la Gendarmería Nacional —con base operativa dentro de las instalaciones— impidió el encendido de fuego en el interior, llegando incluso a intervenir con matafuegos ante cualquier intento de ignición.
La resolución del conflicto no solo fue logística, sino también política. Tras sostener la posición de manera pacífica pero firme, los trabajadores organizados lograron forzar el retiro de los efectivos de Gendarmería, quienes ante la persistencia colectiva debieron abandonar la línea de las parrillas y replegarse hacia el interior del predio.

La solución logística
Ante el intento de las fuerzas de seguridad de impedir el almuerzo, los delegados y trabajadores articularon una solución logística para sostener la medida. La resolución consistió en un sistema de postas: el fuego se mantuvo en la zona permitida por la Policía (vía pública), mientras que la parrilla permaneció dentro de los límites del instituto.

Mediante un traslado de brasas desde el exterior hacia el interior, los manifestantes lograron sortear el bloqueo de Gendarmería.
Esta maniobra técnica permitió que la actividad continuara sin infringir formalmente las directivas de cada jurisdicción, forzando finalmente el repliegue de los efectivos de Gendarmería hacia el interior de las oficinas.
Un escenario de incertidumbre institucional
El episodio subraya la creciente conflictividad en el INTI, donde la militarización del predio convive con la incertidumbre de cientos de profesionales afectados por los recientes anuncios de ajuste. Desde ATE subrayaron que, a pesar de las presiones y las restricciones operativas impuestas por el protocolo de seguridad, la unidad de los trabajadores fue la que permitió garantizar el desarrollo de la jornada de lucha.



