La persistente guerra fría entre Karina Milei y Santiago Caputo no se detuvo en estos días por las idas y vueltas del oficialismo con su propuesta al Senado de los pliegos para ocupar cargos en la justicia federal. Pero después del Mundial, cuando la campaña 2027 comience a calentar motores, promete un nuevo capítulo: el armado karinista busca posicionar un nuevo ejército «digital», más alineado a la línea oficial de LLA, que desplace a la tropa de las redes sociales que dirige desde 2023 el asesor presidencial y otros referentes de Las Fuerzas del Cielo (LFC).
Tallan en ese armado karinista a grandes trazos el documentalista de Casa Rosada, Santiago Oría, y Shariff Menem, hijo de Lule -el operador político todoterreno de la jefa de LLA-, y a cargo de la juventud del partido. Buscan articular un discurso homogéneo en torno a la estrategia política de la secretaria general de la Presidencia. Hace unos días el propio Lule le comentó a un dirigente que supo acompañar a Javier Milei en su campaña nacional 2023 que en agosto próximo comenzará a tomar forma esta iniciativa y lo invitó a regresar a la huestes libertarias. El objetivo es también coordinar la comunicación digital no sólo a nivel nacional sino en los distritos a los que la «hermanísima» también aspira a pintar de violeta.
Dentro de este esquema también podrían colaborar la diputada Lilia Lemoine, el parlamentario del Mercosur, Ivan Dubois pero tambien el joven Iñaki Gutiérrez, -fue recibido por Milei el 27 de mayo en la quinta de Olivos-, que está decidido a seguir ejerciendo como influencer mileísta y visitar provincias para dar publicidad a las consignas libertarias. Esas excursiones tienen por objetivo mostrarse con los referentes locales que podrían competir por la gobernación el año próximo.
Si bien Milei considera «un hermano» a Caputo y le viene confiando la estrategia digital como ocurrió con la comunicación de campaña de 2025, Karina recela al asesor presidencial y busca formar su propia tropa digital. Por eso busca dirigentes «que no se hayan mostrado neutrales» en las últimas disputas en el ágora libertario, las redes sociales, como lo fue el episodio de «PeriodistaRufus», la insidiosa cuenta a la que los popes de LFC atribuían a Martín Menem.
El Presidente intenta conciliar a los bandos en pugna e incluso se mostró con su hermana y con el también consultor en el balcón de la Casa Rosada durante los festejos por el 25 de Mayo. Pero es una disputa sin solución: la jefa de LLA busca un esquema político verticalista basado en su influencia -y en la de sus delegados, los primos Menem, y el bonaerense Sebastián Pareja– mientras que los tuiteros y dirigentes que orbitan alrededor de Caputo se muestran más afines a «defender las ideas» que llevaron a Milei a la presidencia y no tanto a la estructura partidaria. «El objetivo es cambiar la Argentina. Por eso ofrecemos algo genuino en las redes y ellos un mal producto. Lo que no es genuino, no vende», se defienden en LFC.
Del lado de Karina sostienen que buscarán hacerse fuertes en las redes, «para no depender de terceros», y que no resulta un capricho la idea de pintar de violeta el país. «Hay unas 10 provincias ganables», exageran al hacer referencia a las posibilidades que tendría LLA de triunfar en esos territorios en las elecciones ejecutivas del 2027.
Lo que en el fondo subyace es una disputa de poder. Pero, en los hechos, resulta despareja: la hermana presidencial domina el partido y tiene influencia directa en los armados provinciales y, lo más importante, en los apoderados que serán los que rubriquen las listas de candidatos. Ahora desde el karinismo van por más: quieren ganar terreno donde siempre han sido fuertes los tuiteros que acompañan a Caputo.
«Tenemos una épica genuina. Y muchos de los últimos traspiés vinieron porque no estamos siendo coherentes con nuestra propia narrativa», alertan desde LFC. Las desventuras judiciales de Manuel Adorni, la incoporación de la «casta judicial» en los pliegos que aprobó el Senado para ocupar vacantes en la justicia federal, y la incoporación en LLA de dirigentes con pasado kirchnerista, son algunos de los ejemplos que enarbolan en este campamento.

