Tras un fin de semana en el que EE.UU. e Irán intercambiaron intensos bombardeos con misiles y drones con el control del estrecho de Ormuz como principal argumento, la Guardia Revolucionaria iraní anunció este lunes que había atacado las bases estadounidenses en Bahréin y Kuwait, destruido sistemas de radar en Omán e impactado depósitos de combustible y de municiones en la base aérea Príncipe Hassan, en Jordania, como última respuesta a otra oleada de ataques estadounidenses la tarde del domingo.
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