Durante el día de Sant Jordi último, el periodista y escritor (¡y amigo!) Jacinto Antón estuvo en función doble y levemente esquizofrénica. Por un lado, le tocó escribir la crónica de la Diada –siempre en su estilo tan personal e inconfundible– para su diario, pero ese día era él mismo un autor que presentaba el tercer volumen de la trilogía que recoge sus artículos, Sirenas, leones y otros encuentros inesperados, editados por Salamandra, así que también le tocó firmar dedicatorias y sonreír a la parroquia de sus fieles. Por supuesto, no solo cumplió su doble papel durante la jornada, sino que, el estilo es el estilo, cuando estampaba su firma como autor lucía un vistoso salacot, mientras que el periodista iba con su clásica media melena al aire. Explorador y curioso viajero siempre, Jacinto con salacot es casi una feliz redundancia.
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