Jaume Collboni: “Hay que gestionar el éxito de Barcelona para que no vaya contra sus vecinos”

El pasado miércoles se cumplieron tres años de la investidura de Jaume Colboni como alcalde de Barcelona. El edil socialista pasa revista a lo realizado durante este mandato que encara la recta final hacia las elecciones del 23 de mayo de 2027 y analiza el momento que vive su ciudad, sus fortalezas y los problemas no resueltos.

Visita del Papa, salida del Tour de Francia… Barcelona parece haberse dado una inyección de orgullo. ¿Adónde nos llevan estas grandes celebraciones?

Los barceloneses nos lo merecíamos. Después de unos años muy complicados, merecíamos volvernos a ver en las pantallas y reconocernos como una ciudad que se proyecta en positivo al mundo. Barcelona no necesita promoción, lo que necesita es recuperar su reputación. La culminación de la torre de Jesús nos ha hecho tocar el cielo, pero yo tengo la obligación de tocar de pies en el suelo, de afrontar unos retos muy importantes, comenzando por el de la vivienda y el derecho a quedarse en la ciudad.

Jaume Collboni, en paseo de la Mar Bella, uno de los proyectos en marcha de este mandato

Jaume Collboni, en paseo de la Mar Bella, uno de los proyectos en marcha de este mandatoAna Jiménez

Barcelona no necesita promocionarse pero el espectáculo de la Sagrada Família no deja de ser un gran anuncio.

Sí, pero que tiene que ver con el reposicionamiento de la ciudad. El mensaje que el Papa y la ciudad emitió al mundo tiene que ver con el diálogo, la solidaridad, los derechos humanos, tan necesarios en un momento de convulsión global, de discursos excluyente. Más que un efecto cuantitativo hay un efecto cualitativo de volver a aparecer en los medios internacionales y ante nuestra propia gente como una ciudad en positivo, que recupera la confianza y las posibilidades de afrontar los problemas de forma dialogada y acordada. Este buen momento de autoestima ha de servir para afrontar los retos de la ciudad con confianza.

¿No es contradictorio lucirse ante el mundo con la inauguración de la torre de Jesús o el Tour y, al mismo tiempo, lanzar el discurso de que hemos tocado techo con el turismo y, por lo tanto, adoptamos medidas de contención?

La contradicción que hemos de gestionar las ciudades abiertas e internacionales es cómo el éxito de la propia ciudad no va en contra de los residentes y los expulsa. Queremos ser una ciudad que se proyecta al mundo, que en Barcelona pasen cosas, pero esto ha de ser compatible con la vida de la ciudad. Este es el reto. Por ello limitamos un tipo de masificación turística que dificulta mucho la vida en los barrios desde el punto de vista comercial o del precio de la vivienda. Y, por otra parte, tenemos que aprovechar esta proyección, la reputación internacional para atraer las mejores empresas del mundo y que generen oportunidades de trabajo. Nosotros nos fijamos el horizonte del 2035. Hoy el gran hito no son unos Juegos Olímpicos en el 2035, ni una exposición universal. El gran acontecimiento es hacer posible la vida en la ciudad, disponer de vivienda asequible y generar oportunidades económicas para que la gente prospere.

Del cielo a la tierra

“La torre de Jesús nos hizo tocar el cielo, pero tengo la obligación de tener los pies en el suelo”

A pesar de algunas decisiones que han frenado la subida de los alquileres, falta vivienda pública y los precios siguen siendo prohibitivos. Además, el atractivo de la ciudad hace que vengan los denominados expats, con un poder adquisitivo más alto, y que los precios de la vivienda se disparen porque hay quienes pueden pagarlos.

Esa es una tendencia de todas las ciudades internacionales y en Barcelona estamos aplicando recetas que otros no aplican. Por ejemplo, gobernamos el turismo, decidimos qué turismo nos interesa, uno que aporte valor económico o de conocimiento, el cultural, el de negocios, y restringimos el masificado, que no aporta valor y no respeta la destinación. En este momento la fiscalidad turística nos permite pagar el gasto que causa el turismo a la ciudad y evitamos que muchas cosas se paguen con los impuestos de los ciudadanos. Esta misma semana el Parlament ha comenzado a tramitar el incremento de la tasa de cruceros de escala hasta 30 euros porque queremos desincentivar un turismo que ocupa de forma intensiva el espacio público, no aporta ingresos y causa problemas de convivencia. Estamos reformando la Rambla pensando en los barceloneses, con atractivos culturales que son, sobre todo, para la gente local, no para que vengan 2,7 millones de cruceristas de escala.

¿No teme estar matando la gallina de los huevos de oro?

Los datos nos dicen que no. Estamos tomando decisiones para proteger la vivienda, que sea de uso residencial y no de uso turístico y especulativo. Y por ello tomamos la decisión de no renovar ninguna licencia de uso turístico y a partir de noviembre del 2028 cancelar todas las licencias existentes. Esto supone que 10.000 viviendas vuelvan al mercado residencial.

Parece insuficiente.

En estos momentos, Barcelona tiene el parque de vivienda pública más importante de España. Durante este período habremos entregado 3. 000 pisos de protección oficial y habremos preparado el suelo para otros 6.000 en el próximo mandato. Es cierto que una sola decisión no resolverá el problema y que hay que incentivar la inversión privada y recordar a los inversores que la ciudad todavía puede crecer.

¿En qué sentido? ¿En vertical?

Tenemos el barrio de la Sagrera per desarrollar y el de la Marina en desarrollo. ¿En altura? Yo no creo que la solución sea densificar. No soy partidario de aumentar la altura de los edificios. Los 15.000 habitantes por kilómetro cuadrado que tiene la ciudad son una cantidad bastante razonable.

Crisis habitacional

Una sola decisión no resolverá el problema; hay que incentivar la inversión privada”

Habla de la participación del sector privado, pero desde el primer día de mandato hay una piedra en el zapato que es la norma del 30%. A un año de las elecciones, y a pesar de que existía cierto consenso, no han sido capaces de resolver este asunto. ¿Es una de las asignaturas pendientes de este mandato?

Sí y me temo que incomprensiblemente acabaremos sin un acuerdo que estaba prácticamente hecho y que tenía todo el sentido común. Lo teníamos hecho con Junts, un grupo con que hemos cerrado muchos acuerdos. Ya anuncio que incluiré la propuesta de modificar esa norma en mi programa electoral porque es una propuesta acordada con los promotores privados y sociales y que tiene un razonable consenso político en el Ayuntamiento, pero que incomprensiblemente no se aprobó.

¿No teme que cuando lleguen las elecciones les echen en cara que las soluciones al problema de la vivienda no acaban de llegar?

Dijimos que queríamos llegar a los 1.000 pisos anuales y este mandato estrenaremos 3.000. Los límites de los precios del alquiler han permitido que en los casi dos años de aplicación de la medida los precios de alquiler en Barcelona no hayan subido más de un 2% cuando otras ciudades españolas superan los dos dígitos. Hemos congelado la subida de precios y no ha sucedido lo que algunos decían, que esta medida iba a hundir la oferta.

La norma del 30%

“Incomprensiblemente no pudo aprobarse su modificación; la llevaré en mi programa electoral

Modificar la norma del 30% no ha sido posible por culpa de un desencuentro político, ¿No cree que para paliar el problema de la vivienda sería necesario un pacto que vaya más allá del ámbito político, un pacto de país o de ciudad que implicara también a los operadores privados?

Hemos comenzado a hacer concursos de promociones de vivienda protegida abiertos a los privados. Por otra parte, quiero que se me entienda: las regulaciones son medidas paliativas, no estructurales. El objetivo es mantenerlas mientras no haya una rebaja de precios o un aumento de salarios que haga que una familia no pueda destinar más del 30% de sus ingresos a pagar la vivienda.

¿La eliminación de la oferta legal de apartamentos turísticos no puede incentivar la oferta ilegal?

No, porque los servicios de inspección seguirán funcionando a partir del 2028 como ahora. La picaresca que hoy existe es previsible que siga existiendo. Y digo picaresca por no hablar de las mafias que hemos detectado y combatido. Seguiremos combatiendo el fraude.

Además de la vivienda, en lo más alto de la lista de preocupaciones de los barceloneses está la inseguridad. Las estadísticas hablan de una reducción de los delitos, sobre todo los hurtos, pero asistimos a una escalada de hechos muy violentos.

La preocupación de los barceloneses es mi preocupación y desde el minuto cero nos hemos puesto manos a la obra para combatir el problema. Más policía, aumento de las penas, más juzgados, más colaboración con la Fiscalía. En el primer trimestre reducción de un 20% de los hurtos y puedo avanzar que los datos siguen siendo positivos y hay una inflexión sobre el fenómeno de la multirreincidencia porque ha habido determinación política por parte del Ayuntamiento, la Generalitat y el Estado. Por primera vez en la historia de una policía local en España tenemos una unidad de la Guardia Urbana adscrita a la Fiscalía.

Pero ahora el problema es otro.

Efectivamente, y tiene que ver con el tráfico de drogas y con unas leyes que no penalizan lo suficiente la tenencia de armas. Yo vuelvo a pedir formalmente que se incrementen las penas.

¿Ya lo hablado con el ministro?

Lo he hablado con el gobierno de Catalunya y con el de España y apoyo a la consellera de Interior. Si comparemos con otros países europeos vemos que las penas en España son menores. Se ha de actuar ya con contundencia. Y quiero añadir otra cosa: volveremos a llevar al pleno del Ayuntamiento la aprobación de las pistolas Táser para la Guardia Urbana. Hay 60 policías locales en Catalunya que las tienen y también los Mossos. No sé por qué la Guardia Urbana no puede tenerlas. Hay que afrontar el problema de la tenencia de armas y de las organizaciones criminales que están detrás de todo ello.

El alcalde de Barcelona encara el último año de mandato antes de las elecciones de mayo del 2027

El alcalde de Barcelona encara el último año de mandato antes de las elecciones de mayo del 2027Ana Jiménez

¿En un momento de polarización extrema es posible reformar el Código Penal?

No es fácil, pero en el Ayuntamiento hemos conseguido en estos tres años muchos y muy buenos acuerdos, hemos aprobado ordenanzas fiscales, planeamientos urbanísticos, hemos alcanzado acuerdos presupuestarios aunque luego no hayamos podido aprobarlos. En definitiva, ha habido diálogo y voluntad de acuerdo pese a la fragmentación y a que somos un gobierno en minoría. También lo ha conseguido el president de la Generalitat con unos presupuestos que aportan 600 millones de euros a la ciudad, que están bloqueados. Y a nivel español conseguimos una mayoría para endurecer las penas por multirreincidencia y hemos de encontrar la fórmula para hacer lo mismo con la tenencia de armas.

Violencia en la calle

“Aumentar penas por tráfico de drogas y tenencia de armas y dotar a la Urbana de las Táser

Baja el pequeño delito pero se suceden hechos muy violentos. Con el incivismo sucede algo similar. Parece como si Barcelona proyectara una cierta imagen de impunidad, como si la ciudad, que atrae muchas cosas positivas también fuera un imán para lo peor.

Hemos recuperado un concepto que no sé por qué había sido denostado en los últimos tiempos, la idea de civismo, de convivencia, de respetar las normas. Como gobierno hemos vuelto a poner sobre la mesa la necesidad de recordar a la gente que hay que cumplir las normas. La ordenanza del civismo no se tocaba desde hace 20 años, hacerlo parecía un tabú pero gracias a un acuerdo lo hemos hecho y hemos endurecido las sanciones. Venimos de una época en que parecía como si este discurso estuviera mal visto y ya sabemos las consecuencias que esto ha tenido.

Civismo

“Hay que recordar a la gente que cumpla las normas; decir esto antes estaba mal visto”

Hace unos días La Vanguardia publicaba una información sobre el enorme crecimiento de la población extranjera en la ciudad. ¿ Hasta qué punto el cambio de escenario les obliga a cambiar también sus políticas?

Hay un factor nuevo, lo que llamamos el factor D (demográfico) que combina la incorporación de personas migrantes, ya sea de países más vulnerables que el nuestro o de países más ricos, con el envejecimiento de la población. En números absolutos de población Barcelona vuelve a tener las cifras de los años 90. A diferencia de otras ciudades de España, no es nuestro objetivo crecer en población. Nuestro objetivo es que en el 2035 tengamos garantizado el derecho a quedarse y vivir en la ciudad. Hay sectores de la economía que no funcionarían sin la aportación de estas personas migradas, que son necesarias para sostener el sistema de bienestar y además hay un factor de dignidad humana. Por ello creo que el proceso de regularización nos ayudará.

¿A costa de la pérdida de identidad de la ciudad?

Es importante que seamos proactivos en la defensa de la identidad de la ciudad, de su cultural y lengua propia, que es el catalán, de nuestras costumbres, de nuestras fiestas mayores, de todo lo que nos hace ser barceloneses y catalanes. Todo esto está sufriendo una gran presión pero como partido progresista hemos de reivindicar la defensa de nuestra identidad propia, de nuestro comercio tradicional, de nuestra lengua. Hemos de acoger a las personas que llegan aquí y decirles: ‘has de hablar catalán y has de hablar castellano’

Presión demográfica

“Debemos ser proactivos en la defensa de la identidad de la ciudad, de su cultura y su lengua”

Hay barrios de Barcelona en los que el catalán y el castellano están en vías de extinción. Parece una batalla perdida.

No, yo creo que es una batalla que ganaremos. Es identificativo de esta época la intensidad de personas extranjeras que han venido a vivir a Barcelona y probablemente esto crea burbujas de convivencia de personas que utilizan el inglés como lengua franca. Hace falta que la escuela funcione como mecanismo de integración y que las administraciones hagamos políticas proactivas. Una manera de respetar a la ciudad y a quienes residimos en ella es respetar nuestra lengua. Se consiguió en la época de las migraciones de los años 60. ¿Por qué no ahora?

Los ejes verdes del anterior mandato se judicializaron. Ha habido sentencias desfavorables y se está buscando un camino para satisfacer las demandas de quienes se opusieron al proyecto sin tener que revertir lo que ya está consolidado. Pero pasan los meses y seguimos sin conocer la solución.

En este mandato hemos aprobado ejes verdes en el 22@ norte, pero con otro modelo. Los ejes verdes han de tener carga y descarga y por ellos ha de poder pasar el transporte público. De los ejes verdes hemos de extraer algunas lecciones. Una, que se ha poder hablar y escuchar a todo el mundo. Y dos, que las cosas han de hacerse con rigor y seguridad jurídica. La cuestión está sub iudice y prefiero no entrar en detalles de la mediación. Pero a nivel metropolitano hemos iniciado un trámite que garantiza la autonomía local de los ayuntamientos. Mi gobierno ha hecho un plan de zonas verdes reaprovechando espacios muertos, casi 200. Estamos haciendo un parque verde de 4 kilómetros lineales en la Mar Bella, acabaremos la Meridiana hasta Fabra i Puig, tenemos el parque de Glòries. Es decir, el verde urbano sigue creciendo. El despliegue del Plan Clima no se ha centrado solo en una actuación concreta sino que se ha ampliado el abanico, ha aumentado la superficie de verde sin conflictividad.

Jaume Collboni en uno de los espacios de sombra creados en el área de juegos infantiles de los jardines de Málaga

Jaume Collboni en uno de los espacios de sombra creados en el área de juegos infantiles de los jardines de MálagaMané Espinosa

Barcelona, una ciudad con más de 300 obras simultáneas en marcha. En algún momento usted afirmó que la ciudad estaba demasiado estresada y que había que pausarla.

Estamos haciendo lo que no se había hecho en 12 años. Llevábamos 12 años sin hacer mantenimiento sistemático. Y estoy hablando de aceras, de la luz, de las instalaciones hídricas, de los depósitos pluviales… Estoy hablando de obras muy básicas, que evidentemente perturban el funcionamiento normal de la ciudad. Después están las obras de las grandes infraestructuras. El túnel de hoy es la fluidez del tráfico de mañana. Ofrecer alternativas de transporte público quiere decir obras. También hemos llegado a la conclusión de que hay un hermano pobre del transporte público, que es el autobús interurbano, que hemos de integrar definitivamente en la estrategia del transporte público metropolitano. Hemos renovado la estación del Nord y estamos negociando con la Generalitat la obertura de tres nuevas grandes estaciones de autobuses en la ciudad.

Lo mejor y lo peor

“Estoy orgulloso de la climatización de escuelas; me preocupa la pobreza infantil”

¿De que decisión tomada en estos tres años se siente más satisfecho?

Estoy particularmente orgulloso del Pla Clima Escola, la climatización de 170 escuelas públicas a cargo de la tasa turística. Hemos comenzado en los barrios más vulnerables y en las zonas de más calor. De los proyectos tangibles es del que más orgulloso me siento.

¿Y de lo que menos satisfecho está?

De algunas cosas que me gustaría que fueran más rápidas. Me obsesiona el tema de la pobreza infantiliy de cómo es posible que, a pesar de que la sociedad crezca en renta, aún persistan unas diferencias y que nos cuesta reducir la pobreza infantil.

Sagrada Família

“La escalinata debe hacerse pero hay que dar soluciones a los vecinos afectados”

Para acabar, volvamos al principio. Hablábamos de la Sagrada Família. ¿Debería construirse la escalinata que completaría el templo?

Claro que tiene que hacerse. Una de las primeras cosas que hice poco después de ser investido alcalde fue visitar la Sagrada Família. Cuando salí dije a los responsables de la obra que este no es un proyecto del templo sino de la ciudad de Barcelona y que mi obligación, como alcalde, es ponerme al lado de los vecinos. Hay que afectar y desafectar a muchas personas y, por encima de todo, está el derecho a la vivienda y que esas personas tengan el trato más justo. Todo esto se está trabajando con discreción y quiero ser muy prudente a la hora de marcar calendarios y generar expectativas.

Enric Sierra Diaz

Periodista nacido en Arenys de Mar. Vicedirector de La Vanguardia. Antes trabajó para medios como El Punt, El Correo Catalán, Cadena 13, Agencia EFE, TVE, Avui o 20 Minutos

Ramón Suñé Farré

Periodista catalano-brasileño. Redactor jefe de la sección Vivir. Más de media vida en La Vanguardia

Redacción

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