En los últimos años, las aplicaciones de citas modificaron la forma de buscar pareja y llevaron al amor hacia una dinámica similar a la del mercado, atravesada por la comparación, la elección y el descarte.
Sobre este fenómeno reflexionó Jesús G. Maestro, catedrático de Literatura, quien asegura que las nuevas formas de relacionarse transformaron la percepción del amor y reforzaron una idea de individualidad que, según él, termina generando más soledad.
«Nos han convencido de que el amor es totalmente mercantilizado con un Tinder y que a partir de ahí pues es mejor estar solo», sostuvo en el podcast La Fórmula del Éxito.
Jesús G. Maestro y su crítica a la «mercantilización» del amor
Maestro sostiene que el hecho de que haya que buscar pareja en una aplicación convierte a las personas en opciones dentro de un catálogo.
Según su mirada, deslizar perfiles, buscar coincidencias mediadas por algoritmos y descartar rápidamente a alguien cuando no te gustó tiene una lógica similar a la del consumo.

Para el catedrático, este cambio de percepción instaló la idea de que, ante relaciones difíciles de construir o más superficiales, muchas personas prefieren estar solas antes que comprometerse en formar un vínculo.
«El siglo XXI es un siglo en el que se ha destruido todo aquello que el mercado no puede mercantilizar. Por ejemplo, el amor», sostuvo.
En esa línea, afirmó que el amor fue desplazado dentro de la sociedad actual. «Entonces, ha suprimido el amor, lo ha quitado de en medio», expresó.
Además, la lógica de las apps hacen creer que siempre hay alguien mejor a un solo clic de distancia.
«La sensación de soledad de todo el mundo es brutal»
Según Maestro, el discurso actual centrado en la independencia, el autocuidado y la productividad también influyó en la forma en la que las personas construyen vínculos.
El catedrático considera que existe una tendencia a priorizar la individualidad por encima de las relaciones, algo que, desde su perspectiva, puede terminar dejando a las personas más aisladas.

«Dicen que es mejor estar solo, que hay que autocuidarse, que no hay que prestarle atención a los demás. Ya, ¿y quién te presta atención luego cuando necesitas algo?», cuestionó.
En ese sentido, aseguró que la soledad se convirtió en uno de los grandes problemas de la sociedad actual y por eso la literatura convive actualmente en la repisas con contenidos de autoayuda.
«La sensación de soledad de todo el mundo es brutal. Parece como si el amor hubiera sido excluido de la ecuación de la felicidad, cuando es la pieza absolutamente clave», afirmó.
Para el catedrático, el amor tiene un valor que no puede medirse desde una lógica económica. «El amor es el motor de la historia humana porque no se compra ni se vende», sostuvo.
Finalmente, explicó que una de las características fundamentales del amor es la libertad de elegir y ser elegido.

«El hecho de que haya una persona que nos elija libremente y a la que nosotros libremente elijamos… ahí la libertad. Yo no puedo obligar a alguien a que me quiera, la puedo seducir con dinero incluso, pero es que el amor no se compra», concluyó.

