Más conocido por “Pepe”, fue un jugador del siglo pasado, de los históricos del Gimnasia campeón amateur de 1929 y del legendario Expreso de 1933 que perdió el título por escandalosos arbitrales y una huelga en cancha de la que Minella participó. Con la franja azul fue tapa de El Gráfico. Pasó a River y a la Selección, donde también hizo las veces de volante central y técnico. Ganó dos Copa América y en el rol de entrenador clasificó a la Argentina para el Mundial de Inglaterra.
Muchos hinchas de las nuevas generaciones de triperos empiezan el camino hacia el estadio Minella esta madrugada de domingo 2 de agosto de 2026. Mucho tiempo transcurrió entre aquel Club Gimnasia y Esgrima La Plata de la que certifican sólo los libros y estadísticas que pueblan el mundo digital.

Van cantando el Dale Lobo hacia la costa atlántica, hacia la Mar del Plata donde nació y murió José María Minella (6 de agosto de 1909 – 13 de agosto de 1981), ese nombre que no por un capricho engalana el hermoso estadio. Su carrera comenzó en su ciudad, en el Club Independiente, jugando de entreala izquierdo. Luego, se sumó a Gimnasia, donde tuvo un brillante paso a fuerza de triunfos. El diccionario de Olé lo definió así: “Un caballeresco eje medio de estilo clásico, distribuidor de juego”.
Fue artífice de campañas épicas en sus cinco temporadas en azul y blanco, de 1929 a 1934. Ni bien arribado a la capital bonaerense, a los veinte años de edad, se encontró en un grupo de jugadores que ganó la Copa Estímulo en febrero de 1930. Luego, embarcó en aquel vapor que llevó a Gimnasia por la gira europea en la que terminó goleador en los 27 partidos disputados en Madrid, Barcelona, Las Palmas, Berlín, Munich, Leipzig, Praga, Viena y Milan. Y se destacó durante la temporada de 1933 en el equipo bautizado El Expreso (por su imparable campaña) yendo al mediocampo que en la ciudad recordaron como el de “las tres M” (Montañés, Minella, Miguens). José pasó a esa función a raíz de la lesión de Chalú.

En el ’33 se escapó el título cuando nada hacía presagiar un vergonzoso final. O sí, ya los jugadores estaban cansados de los lamentables arbitrajes que beneficiaron al futuro campeón San Lorenzo. Una vez, Minella le ponía palabras a la bronca de todos los triperos: “Nosotros veníamos muy castigados por los arbitrajes cuando jugábamos afuera de La Plata. Un par de fechas antes nos habían robado prácticamente un partido contra Boca. Tuvimos una reunión muy seria con todos los compañeros y decidimos que, si pasaba de nuevo algo similar, nos íbamos a declarar todos en huelga. En ese partido con San Lorenzo nos quedamos en la cancha para escuchar la canción de Lomuto, inspirada en nosotros, ya que nos llamaban Los caballeros del Deporte. Bueno… el asunto es que estaba todo muy bien y muy lindo hasta que el referí Rojo Miró, nos cobró un gol en contra cuando Herrera atajó arriba, con los pies detrás de la línea, pero con las manos fuera del arco. Con ese regalo, San Lorenzo se puso 2 a 1 y no aguantamos más. Nos sentamos en la cancha, negándonos a seguir jugando. San Lorenzo siguió metiendo goles ante un equipo que no se defendía, y cuando ya íbamos 7 a 1 en contra, el referí detuvo el juego… ¡Lindo momento para la canción de los Caballeros del Deporte! ¡Como lindos caballeros nos portamos!”.
Se fue de Gimnasia en diciembre de 1934 con 132 partidos y 9 goles.

River Plate lo compró y respondió con éxito, siendo campeón en 1936 y 1937, sus dos primeras temporadas en Nuñez, donde permaneció hasta 1941 —ese año nacía La Máquina, a la que Minella llegó a integrar—.
“Pepe” fue cedido a Peñarol en 1942 y parecía que allí finalizaba su carrera. Pero en 1943 volvió al país y ayudó como técnico a Gimnasia. Hasta que en 1944 volvió a jugar oficialmente y cruzó la cordillera para decir adiós a su pasión integrando el Green Cross (hoy Deportes Temuco).
La Selección fue otro espacio donde destacó. Primero como jugador, quedando en el bronce de dos Copa América, la de 1937 en Buenos Aires (en la foto posa junto al uruguayo José Nasazzi en la final) y la de 1941 en Santiago de Chile, siendo el capitán a los 32 años (en este equipo jugaba el platense Roberto Sbarra, de Estudiantes).
Además, fue entrenador y tenía una pose típica al ver los partidos al lado de la raya de cal, sentado en una pelota. Privilegiaba la inspiración de sus futbolistas, puestos a jugar con sentido ofensivo.
River lo veneró también como el maestro formador de equipos entre 1943 y 1959, logrando el título de Primera división en seis ocasiones (1947, 1952, 1953, y el tricampeonato de 1955, 1956 1957). Contabilizando sus logros como jugador, ocho, y otros ocho como DT, ostenta un récord de 16 títulos en el Millonario, siendo parte de la galería de hombres que ganaron en la doble condición junto a Peucelle, Cesarini, Distéfano, Labruna, Passarella, Ramón Díaz, Astrada, Almeyda, Demichelis y Gallardo.
El éxito fue otro sello en la Selección. Bajo su mando, Argentina sorprendió en Brasil al volver ganadora de la Copa de las Naciones 1964, definiendo el título en el estadio Maracaná. Y en 1965 clasificó al equipo al Mundial de Inglaterra 1966, aunque luego AFA lo reemplazó por Osvaldo Zubeldía. En esos momentos Minella se retiró del fútbol.

Falleció a los 72 años de edad. Tiempo después, el estadio de la ciudad de Mar del Plata, que llevaba era conocido por “el mundialista”, hasta que una campaña que iniciara el periodista marplatense Mario Trucco llevó a que semejante escenario deportivo, con capacidad para treinta mil almas, llevara el legado de Don Pepe. Fue inaugurado en mayo de 1978 con un partido que enfrentó a la Selección de La Feliz con la de Tandil. Pero su apertura oficial llegaría con el primer partido de la Copa del Mundo, el 2 de junio, con Italia y Francia, y victoria de los tanos por 2 a 1. Otro partido destacado fue el de Francia y Hungría por la increíble anécdota del seleccionado francés que jugó con la camiseta de Kimberley de Mar del Plata. Luego de la fase de grupos, el estadio no volvió a ser utilizado durante aquella Copa.

