“La verdad es que hace muchísimo frío. El viento te corta las venas, es terrible. Estuvimos recorriendo distintos montes y lugares en donde se combatió. A esta altura del partido, después de 44 años, está todo muy cambiado”.
Juan Brito es excombatiente de la Guerra de las Islas Malvinas y volvió a pisar la tierra de combate por primera vez. No llevó muchas cosas de equipaje. Ropa de abrigo, el equipo de mate, los atados de cigarrillos y dos telas sentimentales que lo mantienen conectado con su pago chico matancero: una bandera de Almirante Brown y el banderín del club que lo homenajea por su condición de socio vitalicio.
Este vecino del barrio Borgward, quien durante el conflicto bélico de 1982 estuvo en Puerto Argentino, en el marco del Operativo Rosario, le contó a Radio Universidad cómo surgió la idea de viajar con los colores amarillo y negro. “Yo sigo a Almirante desde la campaña de Pistone, Martini, Johansen… Esto surgió porque pensé ‘todos traen la bandera Argentina; bueno, yo voy a llevar la de Almirante para que flamee un poco’”, confesó.
Brito forma parte de una delegación matancera de 16 personas que incluye a excombatientes, familiares de caídos en combate y reporteros de prensa. El recorrido y las visitas se entenderán durante esta semana y, luego, regresarán al país.
Sobre las experiencias que pudo recoger en estos días, el socio aurinegro contó: “Acá está prohibido todo. Tenemos que andar con mucho cuidado y con pies de plomo, porque está medio complicado el tema con los miitares. Ya cuando llegamos, el clima estaba medio tenso. Medio que nos recibieron mal, con mucha vigilancia. Quisimos salir a la calle y los militares se nos vinieron como moscas”.
El viento se traba en la lucha con la tela aurinegra hasta que, por fin, Brito puede desplegarla para la foto. Por momentos, el sol se cuela tímido y logra mantenerse unos instantes. Ese sol bien resplandeciente de la bandera Argentina, bien amarillo, también, como el que decora el lienzo de Almirante Brown.



