En medio de las dificultades para competir en el entorno del deporte universitario a nivel nacional, parece haber luz al final del túnel. Una vez más, la Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM) se puso las botas y la bandera como capa. El pasado lunes viajó a Honduras con una delegación encargada de representar al país en una nueva edición de los FISU América 3×3 en Tegucigalpa. Con equipo en ambas ramas, el Verde consiguió subirse al podio en el masculino y un cuarto puesto en el femenino.
Bajo ese marco, El1 habló con Juan Cruz Martínez Sanz, jugador de la primera división del básquet UNLaM en FEBAMBA y entrenador del 3×3. “Todos estamos muy contentos: los jugadores, la coordinación y yo, en mi rol de entrenador, por la participación y el torneo que hicimos. Fueron los FISU América con más participación en el números de equipos y uno de en los que mejor nos fue”, afirmó.
Además, agregó valor a los resultados, teniendo en cuenta el contexto en el que se participó: “Fuimos el único país que participó de manera autofinanciada, es un dato súper importante. Por las políticas presupuestarias de las universidades y el desfinanciamiento, los chicos se tuvieron que pagar todo el viaje”, señaló. Y agregó: “Así y todo, nos pudimos traer un podio y las chicas estuvieron cerca de ganar también el tercer lugar. La alegría que tenemos es inmensa y estamos súper conformes con el cierre”.
En su caso particular, Juan Cruz ya lleva en la espalda varias experiencias como coach en certámenes mayores representando a la UNLaM. “Representar al país y a la universidad pública, en este caso en el rol de entrenador, siempre es un orgullo. Estoy muy contento por dejar la bandera en lo más alto”, cerró.


Resultado con medalla
Bajo su ala, el plantel masculino, integrado por Santiago Kleiner -también jugador del Verde-, los hermanos Juan y Facundo Ferraro, y Danilo Demarchi, sumaron un trofeo a las vitrinas de la UNLaM. Después de pasar la fase de grupos de manera invicta, superaron a la UTS de Colombia en cuartos y cayeron con la UANQ de México en semis. En el definitorio por el tercer lugar, vencieron a la Universidad de Chile en un partido de máxima tensión y se colgaron la presea de bronce.
Del otro lado, el femenino, integrado por Martina Wolfl, María Introcaso, Milagros Marfil y Juliana Carmanchahi, estuvo muy cerca de repetir el resultado. Al igual que su par, pasaron el grupo sin problemas con tres triunfos. Y en cuartos superaron a la UCR de Costa Rica, pero en semis se cruzaron con las favoritas de la Universidad de Carleton de Canadá. En el encuentro final por la última medalla, también se enfrentaron a la Universidad de Chile y cayeron por mínima diferencia.






