En una semana clave para el Congreso, el oficialismo busca cambiar el eje de la discusión pública. Impulsa proyectos de seguridad que amplían los fondos de inteligencia y acelera la eliminación de las primarias. Mientras tanto, Milei decide no presentar el Presupuesto 2027.
El Gobierno nacional se prepara para una de las semanas más intensas del año en el Congreso de la Nación, con una estrategia clara: dominar la agenda legislativa y desviar el foco de las urgencias económicas. Para lograrlo, la Casa Rosada pone sobre la mesa un «Paquete Malvinas», elude la exposición presidencial en el debate económico y acelera el motor electoral.
El «Paquete Malvinas» y los fondos de Seguridad La carta fuerte del oficialismo es la presentación de dos proyectos vinculados a la causa Malvinas. Las iniciativas buscan habilitar el «juicio en ausencia» y sancionar la explotación ilegal, pero el punto que genera mayor debate es la creación de un Consejo de Seguridad Nacional.
Este nuevo organismo articularía las áreas de Defensa, Inteligencia, Cancillería y Economía. En la práctica, esto implica la creación de un régimen de protección de infraestructuras que justificaría una ampliación del presupuesto destinado a la SIDE y al Ministerio de Defensa. En esta misma línea, se prevé destinar $300 mil millones para la reactivación de la base naval integrada en Ushuaia.
Presupuesto 2027: Un faltazo estratégico A diferencia de lo ocurrido el año pasado, cuando Javier Milei utilizó la cadena nacional para presentar el Presupuesto en el Congreso, esta vez el Presidente no asistirá. Tampoco lo haría el ministro de Economía, Luis Caputo. La presentación técnica quedaría en manos de un funcionario de Hacienda. Desde el entorno presidencial evaluaron que el bajo rating y el costo político de la última exposición no justifican una nueva visita presencial.
El reloj electoral: qué pasa con las PASO En paralelo a la agenda legislativa pública, el oficialismo juega su partida política en Balcarce 50. La mesa chica, liderada por Karina Milei, busca apurar el tratamiento de la Reforma Electoral. El objetivo de máxima es eliminar las PASO para allanar el camino hacia una reelección; el de mínima, lograr al menos su suspensión.
Con el 2027 a la vuelta de la esquina, el tiempo apremia: las reglas del juego electoral rara vez se modifican una vez iniciado el año de votación, por lo que las negociaciones con los gobernadores y aliados en estos últimos meses de 2026 serán determinantes.



