Luis Barrionuevo volvió a poner en discusión el liderazgo político de la Argentina. Ante jóvenes universitarios de la Universidad Católica Argentina (UCA), el secretario general de UTHGRA planteó que el país necesita “un nuevo liderazgo capaz de generar esperanza y adhesión en la sociedad”, frente al escenario que comienza a configurarse de cara a las elecciones presidenciales de 2027.

La exposición tuvo lugar este martes en el Campus de Puerto Madero, en el marco de la Diplomatura en Liderazgo Humanista. Frente a una nueva generación de estudiantes, Barrionuevo habló desde la experiencia acumulada durante décadas de conducción sindical y trazó una diferencia que considera fundamental: una cosa es liderar y otra muy distinta es conducir.
Según explicó, el líder puede aparecer en momentos excepcionales, mientras que el conductor debe asumir todos los días la responsabilidad de fijar un rumbo, tomar decisiones y representar a una organización.
La definición tiene una lectura política directa. En una Argentina atravesada por cambios de gobierno, liderazgos que se consolidan y otros que pierden rápidamente respaldo, Barrionuevo reivindicó la construcción de una conducción sostenida en el tiempo.

Y allí apareció una de las frases más fuertes de su exposición: “Los vi pasar desde el balcón de mi oficina; ellos pasan y yo sigo conduciendo mi organización”.
La referencia a los distintos presidentes que gobernaron desde el regreso de la democracia fue acompañada por humor, pero dejó planteada una mirada crítica sobre la dirigencia política y sobre la diferencia entre ocupar circunstancialmente el poder y sostener una estructura de representación.
Barrionuevo y un mensaje que mira hacia 2027
La definición de Barrionuevo sobre la necesidad de un nuevo liderazgo adquiere una dimensión particular en el escenario que comienza a delinearse para 2027.
Con el peronismo obligado a revisar su estrategia, reconstruir su identidad política y definir quiénes serán sus principales referentes para la próxima disputa presidencial, el planteo del histórico dirigente gastronómico introduce una discusión de fondo: la necesidad de construir una conducción capaz de volver a generar esperanza y adhesión social.

Barrionuevo no habló de candidaturas ni señaló un nombre para ocupar ese lugar. Su planteo fue más amplio: la Argentina necesita nuevos liderazgos y, para construirlos, resulta indispensable formar a quienes tendrán la responsabilidad de conducir.
Ese concepto también alcanza al propio movimiento sindical, que enfrenta el desafío de preparar una nueva generación de dirigentes mientras conserva estructuras de poder construidas durante décadas.
La renovación, en la mirada de Barrionuevo, no puede limitarse a un recambio generacional automático. Hace falta formación, compromiso y vocación de servicio.
La experiencia como argumento
Para explicar su concepción de la conducción, Barrionuevo recurrió también a su propia experiencia. Al repasar la historia política argentina reciente, recordó a los presidentes que fueron sucediéndose mientras él permaneció al frente de UTHGRA.
La frase sobre quienes “pasan” y quien “sigue conduciendo” expuso así una concepción del poder sindical basada en la continuidad de la organización y en la responsabilidad cotidiana de representar a los trabajadores.

Su planteo también tuvo un antecedente concreto en la política nacional: la referencia a Carlos Menem, a quien acompañó durante su gobierno desde el entonces Instituto Nacional de Obras Sociales (INOS).
Barrionuevo recordó aquella etapa particularmente por la crisis que atravesaban las obras sociales sindicales y por el proceso de reorganización que se llevó adelante desde ese organismo, antecedente de la actual Superintendencia de Servicios de Salud.
El paralelismo con el presente fue inevitable. El dirigente advirtió sobre la delicada situación financiera que atraviesa nuevamente el sistema de salud sindical y reclamó medidas urgentes por parte del Gobierno.
El desafío de reconstruir una conducción
La exposición ante los estudiantes dejó así una definición que excede al propio Barrionuevo. En un escenario donde la política comienza a mirar hacia 2027 y el peronismo enfrenta el desafío de reconstruir una propuesta competitiva, el dirigente gastronómico puso en primer plano una palabra que será determinante en los próximos años: liderazgo.
No se trata solamente de quién será candidato ni de qué sector logrará imponerse dentro del justicialismo. La discusión que planteó Barrionuevo es anterior: qué dirigente puede recuperar la capacidad de representar, generar esperanza y construir adhesión en una sociedad que viene modificando sus preferencias políticas de manera acelerada.

Y allí aparece una tensión que atraviesa al propio peronismo. Mientras la política se prepara para una nueva etapa de reacomodamientos, internas y búsqueda de figuras capaces de encabezar una alternativa hacia 2027, Barrionuevo reivindica la experiencia de quienes permanecieron al frente de sus organizaciones y, al mismo tiempo, reclama formar a quienes deberán tomar la posta.
El encuentro en la UCA tuvo como protagonistas a jóvenes que comienzan a pensar su futuro dirigencial. Pero el mensaje de Barrionuevo estuvo dirigido también a una política que deberá resolver, en los próximos meses, una pregunta mucho más incómoda: si el peronismo pretende volver a ser una alternativa de poder, ¿dónde está el liderazgo capaz de devolverle esperanza y adhesión a la sociedad?
Porque para Barrionuevo, los dirigentes pueden pasar. Los gobiernos también. Lo que permanece es la conducción capaz de sostener una organización y representar a quienes depositaron en ella su confianza.

