Este fin de semana, en el sur de Australia, aconteció una muerte por ataque de tiburón.
El hecho se sumó a una serie de casos similares ocurridos en el último tiempo, que generan la preocupación de una parte de la sociedad local.
Los datos de este tipo de tragedias en el país son elocuentes, y los especialistas sostienen que se debe a distintos factores.
Un tiburón de 4,5 metros y una mordida mortal: el caso que reavivó el debate
Este sábado 6 de junio por la mañana, Daniel Turpin, un buceador de 35 años, se encontraba pescando con arpón junto a su familia cerca de la isla de San Miguel, próxima a Albany, Australia Occidental.
Fue entonces cuando, alrededor de las 11:30 (hora local), recibió la mordida de un tiburón de unos 4,5 metros de largo.

Tras ello, gravemente herido, fue trasladado por los servicios de emergencia hasta la orilla, donde recibió la atención de paramédicos. Sin embargo, estos no pudieron salvarle la vida.
La Policía de Albany recogió pruebas en la zona para abrir una investigación, y confirmó que elaborará un informe para el médico forense. El Departamento de Industrias Primarias y Desarrollo Regional, por su parte, informó de que colabora con las autoridades locales en el seguimiento del incidente y pidió a quienes avisten un tiburón que lo comuniquen a la Policía Marítima.
La esposa de Turpin también confirmó el deceso, a través de un comunicado. Dijo que era «un esposo, hijo, hermano y tío adorado» y «que sentía un amor y un profundo respeto por el océano desde siempre».
«Nuestra familia está devastada por esta trágica pérdida y todavía estamos tratando de asimilar lo sucedido», agregó, para luego darle las gracias a quienes intentaron salvarle la vida y a los que le brindaron las condolencias: «Queremos agradecer al personal de los servicios de emergencia y a todos aquellos que han ofrecido su apoyo y compasión durante este momento increíblemente difícil».
Tras el suceso, en Australia Occidental se reavivó el debate sobre las muertes humanas en las que estuvieron involucradas tiburones en el último tiempo.
Brian Sell, pescador comercial de Albany, afirmó que cree probable que se produzcan más fallecimientos si no se controla a las poblaciones de tiburones.
“Pensé: bueno, va a suceder porque hay más tiburones blancos que nunca”, dijo a ABC, al referirse al reciente hecho.
“He visto cinco [tiburones blancos] el mes pasado. Normalmente solo se ven un par al año», agregó.
Sin embargo, algunas autoridades no coinciden con la mirada de Sell. Jackie Jarvis, ministra de Agricultura y Alimentación, Silvicultura y Pequeñas Empresas de Australia Occidental es una de ellas.
La funcionaria ofreció sus «más sentidas condolencias» a la familia y amigos de Turpin, pero afirmó que no había nada que sugiriera un aumento de la actividad de tiburones frente a las costas del estado. Al contrario, defendió a Australia Occidental, al sostener que cuenta con «una de las mejores estrategias de mitigación de riesgos de tiburones del mundo».

Jarvis aseguró que en lo que va del año se produjeron 10 interacciones entre tiburones y humanos, en comparación con las 19 del año pasado, y descartó de facto la posibilidad de una matanza selectiva.
A pesar de su visión, la ministra dijo que hablará con la comunidad de pesca submarina para ver si el gobierno estatal puede hacer algo más al respecto.
Cuatro muertes en el país, dos en Australia occidental: los datos que encienden la alarma
El registro histórico de ataques de tiburón en Australia acumula 312 fallecidos entre 1791 y enero de 2026.
Específicamente, desde el 2000 se han confirmado 59 casos mortales, 24 de ellos a partir de 2020.
En lo que va de este año, la estadística arroja 4 muertes. La primera víctima fue Nico Antic, de 12 años, quien falleció en un hospital días después de ser atacado por un tiburón toro en aguas del puerto de Sídney, el 18 de enero.
El 16 de mayo, Steven Mattaboni, de 38 años, murió luego de ser mordido por un gigantesco tiburón blanco frente a la isla Rottnest. Este lugar, al igual que San Miguel, también queda en Australia Occidental, por ello la preocupación particular de algunas personas de la zona.
La tercera muerte ocurrió el 25 de mayo, y fue la de un hombre de 39 años que pescaba con arpón en Kennedy Shoal, un arrecife en aguas de Queensland.
Los científicos señalan que el crecimiento de incidentes no responde a una cambio de comportamiento de los tiburones, sino a factores como el aumento de los deportes acuáticos y el impacto del cambio climático en la distribución de las especies marinas.

