Editorial de Carlos Pagni
El Gobierno de Javier Milei detuvo su caída en las encuestas y consolida un piso del 42,8% de aprobación, pero el 66% evalúa negativamente la situación económica y el 58% de los hogares está endeudado para cubrir gastos básicos. En ese escenario paradójico, el editorial de Carlos Pagni en Odisea Argentina identifica tres riesgos concretos que amenazan el plan oficialista: un opositor que crece, un aliado internacional que puede perder poder y una guerra interna que ya se dirime con decretos presidenciales.
Odisea Argentina, Carlos Pagni: el mapa del poder que el Gobierno no puede mostrar.
En Orsai // Martes 14 de julio de 2026 | 08:20
Los tres riesgos que acechan al Gobierno — un opositor competitivo, la derrota republicana en EE. UU. y una interna feroz — mientras el 58% de los hogares se endeuda para comer
Análisis basado en el editorial de Carlos Pagni en Odisea Argentina — La Nación+
Los tres datos que definen el escenario político de julio 2026:
- El Papa León XIV tiene agenda tentativa para visitar Buenos Aires el 9 de noviembre: misa en Luján, encuentro en la UCA con dirigentes políticos, empresariales y sindicales, y paso por Córdoba. La Iglesia pondrá en el centro la agenda social frente al discurso oficial de la «batalla cultural».
- Mediante el Decreto 581, Karina Milei y los primos Menem le transfirieron a Diego Santilli el control de ARSAT, el Correo Argentino y ENACOM, desplazando a Santiago Caputo —»el mago del Kremlin»— de áreas estratégicas del Estado.
- Una derrota del Partido Republicano en las elecciones del 3 de noviembre en EE. UU. cerraría el acceso de Argentina a un eventual financiamiento extraordinario de Washington, quitándole a Caputo el margen que necesita para los pagos de deuda de 2027.
La política argentina vive una de sus paradojas más desconcertantes. Mientras el 66% de los ciudadanos evalúa negativamente la situación económica y el 57% cree que las cosas seguirán mal, el Gobierno de Javier Milei detuvo su caída en las encuestas y consolidó un piso de aprobación que, según datos del consultor Federico Aurelio (Aresco) citados esta semana por Carlos Pagni en Odisea Argentina, alcanza el 42,8% entre apoyo duro y regular positivo. Es suficiente para mantener competitividad electoral. No es suficiente para que una familia llegue a fin de mes.
Ese equilibrio frágil —sostén político sobre una base de malestar económico extendido— es el punto de partida del mapa que trazó Pagni. Un mapa que incluye una visita papal que podría redefinir el debate público, una guerra sorda en el corazón del poder libertario y tres riesgos concretos que, de materializarse, alterarían drásticamente el escenario de cara a 2027.
El Papa León XIV en noviembre: la visita que el Gobierno no puede controlar
En el Episcopado argentino dan casi por segura la visita del León XIV a Buenos Aires para el 9 de noviembre, con paso previo por Uruguay. La agenda tentativa es ambiciosa: una reunión colectiva en la Universidad Católica (UCA) con dirigentes políticos, empresariales y sindicales; un encuentro en el Teatro Colón con figuras de la cultura y la sociedad civil; un viaje a Córdoba; y una misa multitudinaria de cierre en la Basílica de Luján.
La relevancia política de esa visita trasciende lo religioso. El Papa León XIV llegará a una Argentina donde el Gobierno lleva adelante lo que denomina una «batalla cultural» contra la intervención del Estado, los derechos sociales y los organismos de protección pública. La Iglesia pondrá en el centro exactamente la agenda que el oficialismo niega: la vulnerabilidad social, la pobreza, el rol del Estado como garante. El contraste no necesitará ser subrayado. Se verá solo, en las imágenes, en las multitudes y en cada palabra del Pontífice ante los mismos dirigentes políticos, empresariales y sindicales que el Gobierno convoca —y enfrenta— cada semana.
La guerra en las sombras: Karina Milei avanza sobre Santiago Caputo
El dato político más explosivo del análisis de Pagni no proviene de la oposición sino del interior del propio oficialismo. Se registra un fuerte avance de Karina Milei y los primos Menem en alianza con Diego Santilli, orientado a desplazar el poder acumulado por Santiago Caputo —el influyente asesor presidencial apodado «el mago del Kremlin»— en áreas estratégicas del Estado.
El vehículo concreto fue el Decreto 581, mediante el cual se le recortaron a los hombres de Santiago Caputo en la Secretaría de Innovación, Ciencia y Tecnología tres activos de enorme valor político y económico, transferidos a la órbita de Santilli:
- ARSAT: La empresa estatal que opera 36.000 kilómetros de tendido de fibra óptica, columna vertebral de las telecomunicaciones del país.
- El Correo Argentino: Pieza clave en la logística general —y en la operativa electoral.
- ENACOM: El ente regulador de las telecomunicaciones y los medios audiovisuales, donde se decidirá la trascendental fusión de Telecom y Telefónica, que redibujará el mapa de los medios en Argentina.
Quien controla ARSAT, el Correo y ENACOM controla infraestructura, logística y regulación mediática. El Decreto 581 no fue un ajuste administrativo: fue una declaración de poder interno. Y el destinatario del mensaje fue Santiago Caputo. Este movimiento se enmarca en la reconfiguración que ya quedó expuesta cuando se conoció el pacto secreto entre Milei y Santilli que entierra la farsa anticasta.
Los tres riesgos que el Gobierno no puede conjurar
Riesgo 1 — El opositor que crece
Axel Kicillof se perfila como el candidato natural del peronismo, con una intención de voto proyectada del 30,4% frente al 40% de Milei. La brecha existe, pero es competitiva, y el peronismo todavía no terminó de ordenarse. Por ese motivo, los operadores parlamentarios del oficialismo trabajan activamente para eliminar o suspender las elecciones PASO: quitarle al peronismo esa herramienta de ordenamiento interno forzaría una fragmentación que beneficia directamente al Gobierno. Las simulaciones electorales son elocuentes —Kicillof le gana a Milei en 8 de cada 10 escenarios proyectados—, lo que explica la urgencia oficial por desactivar el mecanismo que más favorece al kirchnerismo. Pagni también señala los movimientos de Sergio Massa para instalar su propia candidatura como alternativa dentro del espacio.
Riesgo 2 — La derrota republicana en Estados Unidos
Las elecciones legislativas del 3 de noviembre en los Estados Unidos tienen impacto directo sobre el plan financiero de Caputo. Los pronósticos proyectan un escenario difícil para Donald Trump: el Partido Republicano podría perder la Cámara de Representantes. De concretarse esa derrota, se descartaría la posibilidad de un «nuevo cheque» de Washington hacia el Tesoro argentino —ese financiamiento extraordinario que Milei necesita para garantizar los pagos de deuda de 2027 ante el Banco Central. Sin ese respaldo, el margen de maniobra del equipo económico se achica considerablemente en el momento más delicado del ciclo electoral. El Gobierno argentino apostó a un aliado internacional cuya suerte electoral no depende de Buenos Aires.
Riesgo 3 — La interna: La Libertad Avanza contra sí misma
El tercer riesgo ya está en marcha: es la guerra descripta en el apartado anterior. La disputa entre el ala de Karina Milei y Santilli y la de Santiago Caputo no es solo una pelea de egos o de cargos: es una disputa por el control de las estructuras del Estado que van a condicionar la campaña de 2027. Un oficialismo fracturado, con dos líneas internas que se disputan territorio con decretos y contragolpes, gasta energía hacia adentro en lugar de construirla hacia afuera. Es el riesgo que más difícil resulta de cuantificar —no aparece en ningún sondeo— pero que tiene consecuencias prácticas sobre cada decisión de gestión.
La trampa del endeudamiento: el 58% de los hogares sin margen
Detrás de las maniobras políticas, la economía de las familias argentinas muestra señales que los índices de aprobación todavía no expresan. Según la encuesta de Aresco citada por Pagni, el 58% de los hogares argentinos está endeudado para cubrir únicamente gastos corrientes —comida, servicios, transporte— y un 18% ya registra demoras o mora en los pagos.
El endeudamiento masivo para gastos básicos no es un síntoma de consumo activo: es el síntoma de ingresos insuficientes para la reproducción cotidiana de la vida. Y la mora tiene un efecto sistémico: frena el crédito, reduce la capacidad de recuperación y profundiza el estancamiento en un círculo que se retroalimenta. El mismo modelo cuya arquitectura financiera quedó expuesta en el análisis de la contabilidad creativa detrás del milagro financiero de Caputo.
El voto joven en los barrios: peronismo arriba, pero Milei no se va
Un dato desafía las lecturas más simplistas del mapa electoral. Un estudio del CIAS (Centro de Investigación y Acción Social de los jesuitas Rodrigo Sarasaga y Luis Donadío) sobre jóvenes de 16 a 24 años en barrios populares muestra que el peronismo ganaría ampliamente en ese segmento con el 67% de intención de voto. Pero La Libertad Avanza retiene un llamativo 25% de apoyo entre jóvenes pobres que viven el ajuste en carne propia.
Uno de cada cuatro jóvenes de barrios populares sigue apostando a Milei. Pagni lo explica como la persistencia de un fuerte componente de impugnación a la política tradicional: el peronismo no logra que ese sector lo lea como alternativa real, sino como parte del mismo sistema que históricamente los dejó atrás. Es el problema de representación más profundo que la oposición tiene pendiente, y el que más difícil resulta resolver con discurso.

La reconfiguración judicial: la carrera antes de septiembre
El capítulo final del análisis de Pagni es el que suele pasar más desapercibido en el debate cotidiano pero tiene consecuencias más duraderas: la reconfiguración del poder judicial. Ante la pérdida de control de Santiago Caputo en áreas de gestión, el manejo de la Justicia quedó delegado en lo que Pagni describe como la corporación judicial ligada a la familia Mahiques y a Santiago Viola —el viceministro de Justicia que esta semana debió explicar públicamente que pagó de su bolsillo las entradas para el Mundial en Kansas y que viajó en Aerolíneas Argentinas, mientras compartía escena en Estados Unidos con jueces federales.
El movimiento concreto es una carrera contra el calendario: el oficialismo busca acelerar el nombramiento de nuevos jueces antes de que cambie la composición del Consejo de la Magistratura en septiembre. Ya fueron enviados al Senado los pliegos de Pablo Yadarola y Pablo Bertuzzi para cubrir vacantes en la Cámara Federal de Apelaciones —el tribunal que actúa como alzada en las causas federales de la Capital, donde tramitan los expedientes más sensibles del sistema político argentino.
Quien ocupe esas vacantes antes de septiembre tendrá incidencia directa sobre causas que afectan tanto al oficialismo como a la oposición durante los próximos años. La carrera por esas sillas no es una operación jurídica. Es una inversión política a largo plazo.
El mapa que trazó Pagni muestra un Gobierno que mantiene su piso electoral a pesar de una economía que castiga a la mayoría, pero que enfrenta simultáneamente tres amenazas que convergen en el segundo semestre: un opositor que crece, un aliado internacional que puede debilitarse y una guerra interna que ya consume recursos y credibilidad. La paradoja de la aprobación es real. Pero tiene fecha de vencimiento. Lo que todavía no está claro es cuál de los tres riesgos la acelerará primero.








