
Guatemala cerró el primer semestre de 2026 con una inversión pública en niñez y adolescencia de Q 38,107.5 millones, equivalente al 22,6% del presupuesto del Gobierno Central, pero con una ejecución de 43,2% y rezagos en salud, nutrición, asistencia social y desarrollo local que, según el monitoreo publicado por el Instituto Centroamericano de Estudios Fiscales y Save the Children Guatemala, comprometen la atención de la población más vulnerable.
El contraste más fuerte aparece en los programas ligados a agua, saneamiento e infraestructura educativa. Al 30 de junio, el rubro de Obligaciones del Estado a Cargo del Tesoro, donde se concentran recursos para los Consejos Departamentales de Desarrollo, alcanzó una ejecución de 17,5%, y los fondos vinculados al abastecimiento de agua, con una asignación de Q 1,762.4 millones, apenas habían ejecutado 16,7%.
La actualización trimestral del Observatorio de la Inversión Pública en Niñez y Adolescencia, publicada el 31 de julio, muestra una aceleración frente al primer trimestre, cuando la ejecución llegaba solo al 20,6% sobre una asignación vigente de Q 36,871.3 millones. Aun con ese avance, el incremento del gasto no se trasladó de forma pareja a las intervenciones más sensibles.
La inversión diaria por cada niña, niño o adolescente pasó de Q 15.4 al cierre de marzo a Q 15.9 al cierre de junio. El Icefi ubica ese aumento marginal en un escenario en el que la desnutrición crónica afecta al 42% de los menores de cinco años, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Desarrollo en Salud 2025, y en el que ese indicador solo se redujo 4,5 puntos porcentuales desde 2014-2015.

El Ministerio de Educación siguió absorbiendo la mayor parte de la inversión. Administró 72,1% de los recursos al cierre de marzo y 69,8% al cierre de junio, con una ejecución de 49,9% en el primer semestre, la más alta entre las entidades del Gobierno Central.
Entre marzo y junio se profundizaron los recortes en líneas presupuestarias sensibles. Las transferencias monetarias con énfasis en educación del Ministerio de Desarrollo Social perdieron Q 82.3 millones, una caída de 14,9%, mientras que el programa de promoción de la agricultura sensible a la nutrición del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación fue recortado en Q 68.6 millones, equivalente a 26,5%.
En Educación, la innovación tecnológica para educación diversificada cayó Q 62.0 millones, un ajuste de 70,3%, y la dotación de becas para ciclo básico se redujo en Q 24.0 millones, 28,2%. El recorte también alcanzó los servicios de educación básica, con Q 44.6 millones menos, y el aporte a institutos diversificados por cooperativa, con una disminución de Q 12.2 millones.

La subejecución fue más visible en salud y nutrición. El programa de Prevención de la mortalidad de la niñez y de la desnutrición crónica del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social registraba 13,3% de ejecución al cierre de marzo, y para junio la dotación de micronutrientes a menores de cinco años llegaba a 28,6% de un presupuesto de Q 209.2 millones.
La actividad de vacunación alcanzó apenas 14,5% de Q 659.5 millones. El informe considera esos niveles bajos, sobre todo por la alerta ante el aumento de casos de sarampión en el país.
El programa de Salud escolar mejoró frente al 8,6% reportado en marzo, pero al cierre de junio solo había ejecutado 41,9% de su asignación vigente de Q 92.0 millones. Entre ambos cortes, además, absorbió un recorte adicional de Q 5.3 millones.
Las transferencias monetarias condicionadas para familias con hijos escolarizados de entre seis y 15 años también quedaron lejos de su objetivo. Al cierre del primer trimestre habían avanzado 8,2%, con 88.939 aportes sobre una meta de 1.083.566, y el corte de junio ya no detalló el porcentaje final, aunque sí registró el recorte presupuestario en el componente educativo.
Entre las metas físicas más retrasadas al cierre de junio, la dotación de becas para ciclo básico alcanzó 23,7% de una meta vigente de 36.654 becas. En el ciclo diversificado llegó a 29,0% de 19.450 becas.
La vacunación contra el virus del papiloma humano registró una ejecución de 36,7% sobre una meta de 327.588 personas. El tratamiento de la desnutrición aguda en menores de cinco años alcanzó 41,1% de su meta vigente, y la suplementación de micronutrientes llegó a 41,9%.
Ricardo Barrientos, director ejecutivo del Icefi, insistió en la carta trimestral en la necesidad de agilizar los procesos de ejecución física y financiera y de fortalecer la coordinación interinstitucional. El directivo advirtió: “La ejecución baja en intervenciones críticas en salud, nutrición, infraestructura básica y transferencias sociales amenaza con profundizar las brechas de desigualdad y dejar desprotegida a la infancia más vulnerable”.
El Observatorio de la IPNA se actualiza trimestralmente con datos del Ministerio de Finanzas Públicas y del Banco de Guatemala.



