“Nada que ver con lo que era antes… La cancha era de tierra, con polvo de ladrillo, y el techo no existía”, le dice Tato, uno de los delegados de fútbol de La Justina, a Hay que seguir, por Radio Universidad.
El club de Villa Constructora, en San Justo, creció mucho en los últimos años gracias a uno de sus hijos dilectos: Leandro Paredes. El mediocampista de Boca y de la Selección nacional, quien la está rompiendo en cada partido del Mundial de Estados Unidos, Canadá y México, nació futbolísticamente en la sociedad de fomento en la que, decenas de chicos, sueñan en ser como él.
“El club cumple un rol social fundamental en el barrio. Acá se les da contención a los chicos y a las familias, que están pasando un momento complicado. Muchas veces vienen y nos dicen que no pueden pagar la cuota, que es de diez mil pesos, porque se quedaron sin laburo, o porque no tienen, pero el chico viene y juega igual”, comentó Tato.
La actualidad de la cancha, en la que funciona un bufet y un salón de usos múltiple para otras actividades, fue condicionada hace unos años, con el revoque de las paredes, la construcción del piso y la colocación del techo, con el aporte del ídolo de la Selección.
“La iniciativa fue de él. Un día nos llamó la madre de Leandro y nos dijo que el lunes iba a venir el contratista para tomar las medidas y demás, vinieron e hicieron todo esto”, contó el delegado.



