En esta crisis conviven viejas y nuevas formas de trabajo
Estudiar en medio de procesos de cambio constante como los que vivimos hoy dificulta dar definiciones tajantes. Sin embargo, las nuevas formas de trabajo ya están a la vista y conviven con las modalidades existentes (como el trabajo asalariado en las empresas y el Estado). Para la juventud, estas nuevas formas son cada vez más usuales con el mundo laboral, impulsadas por el desarrollo tecnológico. Por ejemplo, a través de las redes sociales, encontrar futuros consumidores está al alcance de la mano, aunque este negocio hoy se encuentra monopolizado por aplicaciones que ofrecen trabajo a destajo, muchas horas, poca plata y los derechos laborales están prácticamente ausente. Las grandes empresas imponen sus propias reglas y solo permiten la reproducción y venta de ciertos bienes y servicios.
A mi entender, la existencia de industrias como Altos Hornos Zapla, con su estructura, los salarios cubrían la canasta básica y que con el deterioro de esta y muchas otras industrias, no solo cayeron los puestos de trabajo, sino que se volvieron más precarios y de mayor explotación, donde hay más pluriempleo y tener un solo trabajo no basta, porque no cubre la canasta básica. En industrias de este calibre se habla de cifras millonarias; sin embargo, las empresas no revelan sus ganancias reales y, debido a la correlación de fuerzas, pagan lo mínimo posible. Además, cuentan con los medios de producción, algo con lo que un emprendedor individual no dispone por la dificultad de acceder a esas herramientas. Este desarrollo tecnológico, que debería ser un bien común, ha sido apropiado para engrosar las arcas de unos pocos a costa de los trabajadores.
Apenas el 18,9 % de los jóvenes trabajadores tiene un empleo formal, cifras muy críticas
La realidad es que sumar fracciones de trabajo para alcanzar un ingreso requiere mucho más tiempo que percibir un sueldo constante y estable. Por eso considero fundamental que las y los estudiantes defendamos el empleo formal frente a la reforma laboral, la cual legaliza y profundiza la precarización. Los datos son alarmantes: según un estudio del CBC-UBA, apenas el 18,9 % de los jóvenes trabajadores tiene un empleo registrado o parcialmente registrado; el 75,9 % se encuentra en la informalidad (cuentapropismo, changas, venta ambulante o plataformas) y un 5 % tributa como monotributista. Es preocupante la cantidad de jóvenes sin obra social ni representación sindical. En Jujuy, por ejemplo, hay facultades que no tienen centros de estudiantes y si lo tienen están a favor del régimen , es necesario construir corrientes de jóvenes para recuperar los centros y ponerlos en pie, retomando lo mejor de nuestra tradición y pelear por otra sociedad. La crisis no solo nos afecta a nosotros, sino a nuestras familias: el mismo informe señala que el 57 % de los jóvenes afirma que los ingresos de su hogar no alcanzan para llegar a fin de mes.
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El capitalismo en crisis busca reinventarse, la precarización como método
Por otro lado, el capitalismo siempre ha buscado nuevos mercados. En su etapa reciente , frente a la crisis económica se ha generalizado el «emprendedurismo», un fenómeno que interpela directamente a la juventud. Al leer un texto de economía que enfatizaba que la economía implica tomar decisiones —donde elegir producir un bien o servicio significa renunciar a otro—, me surgió una inquietud: ¿por qué no se desarrolla más la tecnología en áreas clave como la salud o la vivienda, si el avance técnico abarata costos? En su lugar, se prioriza el entretenimiento o la Inteligencia Artificial con el único fin de percibir ganacias.La conclusión es clara: la decisión de qué producir no responde a las necesidades humanas, sino a lo que resulta más rentable para las multinacionales, no existen empresarios benefactores.
En este contexto, el emprendedurismo abrió la puerta a una producción a pequeña o nanoescala en comparación con la industria global. Hoy, producir algo vendible es más accesible para el conjunto de la población, permitiéndoles decidir qué, cuánto y a cuánto vender con los límites que impone el gran capital y su estado. Ante este fenómeno generalizado, cabe preguntarse: ¿existe una verdadera preocupación por entender la economía, o se trata de una mera práctica empírica? Probablemente no sea necesario comprender la macro o micro economía para vender un producto, pero ¿qué nos llevó a esta dinámica de compraventa más directa?
El trabajo como vía para obtener un salario hoy está profundamente cuestionado, no sólo por los bajos sueldos, sino por las extensas jornadas, las múltiples formas de precarización, la concentración de capital y los extremos niveles de desigualdad que enfrentan a ultra ricos contra trabajadores empobrecidos. Ante esta crisis, los gobiernos han tenido que responder con financiación, capacitación y espacios para este tipo de mercado minorista, siendo partícipes activos y generadores de la situación, al mantener sueldos muy bajos , mientras continúan otorgando concesiones a multinacionales enfocadas en la especulación financiera y extractiva antes que en el bienestar social.
Vender, comprar palabras más frecuentes en diferentes espacios que atraviesa la juventud
Aunque se intenten trazar paralelismos, resulta equivocado equiparar a los grandes empresarios —poseedores de fortunas incalculables— con quienes mueven la economía en los márgenes de una localidad: jóvenes que buscan un futuro mejor y que saben que figuras como Elon Musk o Marcos Galperin no son modelos a seguir. Comprender que no somos ajenos a la producción ni al sistema que se nos impone es la base para plantear una sociedad distinta. Somos productores, no solo consumidores, y en esa identidad radica nuestra verdadera fuerza de cambio.
Cambiar esta realidad, por un presente y futuro mejor
La pelea por un mejor futuro, parte de esa fuerza, que hay que organizar y coordinar para poder transformar el presente, recuperando los sindicatos y los centros de estudiantes. ¡Vos haces falta! Sumate a construir esta salida alternativa y ser parte de los comités por un movimiento de un partido de la nueva clase trabajadora.

