La visita de León XIV a Uruguay: duras definiciones sobre la pobreza y el narcotráfico en una villa y el encuentro con una multitud en el Centenario

En un hecho sin precedentes, el papa León XIV ingresó caminando a una villa en la periferia de Montevideo y recorrió un trayecto de varias cuadras en el barrio popular Casavalle donde de noche el sueño de sus humildes habitantes suele ser interrumpido por las balaceras de narcos y ladrones.

Fue para decirles a sus habitantes que la Iglesia católica está cerca de ellos, para defender su dignidad y alentarlos a superar la adversidad, así como para apoyar la vasta obra social que despliega allí la Iglesia católica a través de numerosas organizaciones.

Mientras avanzaba a paso firme besando niños observaba junto a las casillas las viviendas construidas con un proyecto de la parroquia de la zona, Nuestra Señora de Guadalupe, en medio del júbilo de los pobladores que le cantaban “¡León, amigo, el barrio está contigo!”. El encuentro comenzó con conmovedores testimonios de vecinos que vivieron situaciones muy dolorosas como violencia física y sexual y haber caído en adicciones, pero gracias a la fe y la ayuda de la Iglesia salieron adelante.

El papa León XIV, caminando este sábado por las calles del barrio popular Casavalle en Montevideo. Foto EFE/ Gianni Schiaffarino

Antes de ir a Casavalle, León XIV se había salido de la agenda prevista para realizar una sorpresiva visita fuera del programa oficial al hogar sacerdotal de las Misioneras de Jesús Eternos Sacerdote, en el límite de los barrios montevideanos Jacinto Vera y Larrañaga.

La elección temprana de esta villa por parte del Papa -un ejemplo de condiciones adversas, manifestaciones de solidaridad entre los vecinos, como destacó su párroco, Pablo Coimbra y trabajo social mancomunado- impidió que fuese a una de Argentina como querían los movimientos populares del vecino país. No obstante, se estima que este lunes, cuando León XIV vaya al Cottolengo de Claypole, en el Gran Buenos Aires, pasará cerca en papamóvil de un barrio popular.

Tras agradecer los testimonios pronunciados en un escenario especialmente construido, el pontífice pronunció un mensaje con fuertes referencias sociales. “No podemos pasar de largo cuando sabemos que hay niños en Uruguay que no van a la escuela por miedo a no volver”, clamó. Y agregó: “No podemos acallar nuestra conciencia cuando constatamos que una madre no tiene los medios para alimentar a sus hijos”.

Una mujer sostiene una biblia este sábado, antes de la llegada del Papa al barrio Casavalle. Foto EFE/ Gianni Schiaffarino

“Un hijo de este país, tan rico en recursos, no debería irse a dormir sin comer, ni debería renunciar a recibir una educación y un futuro dignos debido a la inseguridad que reina en las calles. Mucho menos debería sufrir violencia hasta el extremo de llegar a perder la vida”, manifestó. Lamentó que ante estas situaciones “tantas veces la sociedad responde con la indiferencia”.

Sin embargo, destacó que “al mismo tiempo, podemos ver la otra cara, es decir, la acción de numerosas instituciones y personas de buen corazón que contribuyen a fomentar la paz y que ayudan a las personas a hacer frente a sus necesidades de manera concreta. Un luminoso ejemplo es la vida entregada del padre Cacho –NdR: se desempeñó en el barrio y está en proceso de beatificación– , que supo tender puentes, derribar muros y generar encuentro”.

La Parroquia Nuestra Señora de Guadalupe, en Casavalle, preparada para la llegada del Papa. Foto EFE/ Sebastián Astorga

De todas maneras, llamó a que no sólo la Iglesia y sus fieles, sino todas las instancias de la sociedad civil se comprometan en la promoción humana más allá de la ayuda inmediata. “Lo que surge de una necesidad inmediata no puede convertirse en norma, ni sustituir las responsabilidades institucionales propias de la comunidad civil”, dijo y pidió: “Unamos por tanto nuestros esfuerzos y respondamos con generosidad a la llamada a edificar juntos una patria de hermanos”.

Se refirió varias veces a la parábola del buen samaritano, y también tomó palabras de su antecesor, el papa Francisco, quien decía que “la inclusión o la exclusión de la persona que sufre al costado del camino define todos los proyectos económicos, políticos, sociales y religiosos. Enfrentamos cada día la opción de ser buenos samaritanos o indiferentes viajantes que pasan de largo”.

«En nosotros está la decisión de construir una nueva ciudad, en la que nadie sea excluido, o de seguir cómodamente sumido cada uno en sus propios asuntos», interpeló, luego de reclamar que la Iglesia, la sociedad civil y el Estado tienen que trabajar juntos: «Necesitamos despertar de nuestras inercias y abogar por el bien común».

Acto por la educación y oración en el Centenario

Luego de la visita a Casavalle, León XIV participó en un acto con educadores en la Universidad Católica de Uruguay, donde dio un discurso en el que puso el eje en la inteligencia artificial, promoviendo un uso responsable de la tecnología.

«Es urgente que nuestra educación escolar y universitaria contribuya al uso sabio de las tecnologías y la IA, colocando a la persona antes que al algoritmo y armonizando las inteligencias técnica, emocional y espiritual y ecológica», expresó.

De muy buen ánimo y en gran forma, el Papa cerró un día con una agenda extenuante, que había comenzado temprano con la misa en Paysandú, con la celebración de una vigilia de oración en el estadio Centenario, en el evento más convocante de su gira por Uruguay.

El papa León XIV en la vigilia de oración en el estadio Centenario de Montevideo. Fuente EFE/ Sebastián Astorga

Ingresó en papamóvil y, en su recorrido entre las 60.000 personas que agotaron las entradas para verlo, le dio la bendición a Ruffino, un bebé uruguayo hijo de una pareja de argentinos. Aquí se dirigió especialmente a los fieles católicos y apuntó al «avance de la secularización y una indiferencia religiosa cada vez más extendida».

Y alertó: «Dios puede ser considerado innecesario y la fe confinada al ámbito privado, como si nada tuviera que aportar a la vida en común. Cuando se pretende construir un mundo sin Dios, se corre el riesgo de dejar también al hombre sin lugar«.

Fieles en el Centenario, donde el papa León XIV ofició una vigilia de oración. Foto EFE/ Gianni Schiaffarino

El Papa instó a los católicos a vivir en su fe, y en que eso sirva de ejemplo a los otros: por ejemplo, animó a los jóvenes «a dar el paso casándose y formando una familia». «¡No le teman al ‘para siempre’! Matrimonios, abran su casa a la vida, incluso cuando el mundo les diga que un hijo es una carga», pidió.

Por último, pidió a los miles de uruguayos que lo escuchaban que «sean santos». «No le den a Dios solamente una parte de ustedes, dense por completo», proclamó.

AS

Redacción

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