A horas de que el Senado retome el debate por la reforma de la Ley de Tierras, un grupo de artistas con enorme llegada joven salió a convocar a marchar frente al Congreso. Lali Espósito, Emilia Mernes y Dolores Fonzi encabezan una lista que ya generó la respuesta de una senadora libertaria. ¿Alcanza la exposición mediática para torcer una votación que el oficialismo intentó destrabar durante meses?
El Senado retoma este jueves el tratamiento de la reforma que el Gobierno bautizó como Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada y que en los hechos modifica el régimen vigente desde 2011 para la compra de tierras rurales por parte de extranjeros. Mientras los bloques negocian los últimos votos, la discusión encontró un actor inesperado: un grupo de figuras de la música y el espectáculo con capacidad de instalar el tema entre una audiencia que no suele seguir la agenda legislativa.
Lali Espósito difundió en sus historias de Instagram la convocatoria del Observatorio de Tierras bajo la consigna «Argentina no está a la venta. No a la extranjerización» y llamó a sus seguidores a encontrarse este jueves frente al Congreso. Emilia Mernes, que según coinciden varios medios suele mantener un perfil más bajo en temas políticos, sorprendió al replicar un video de Amnistía Internacional que sostiene que defender la tierra es defender los derechos humanos. Esa publicación motivó la respuesta pública de la senadora libertaria Carmen Álvarez Rivero, que cuestionó el posteo de la artista. A la lista se sumaron Dolores Fonzi, Ca7riel, Dillom, Juana Molina, María Becerra, Tini y Nicki Nicole, que según trascendió compartió en sus historias un posteo de Revista Anfibia sobre el proyecto y llamó a marchar el jueves. El fenómeno excedió incluso al ambiente artístico: Lisandro Martínez, defensor de la Selección y del Manchester United, también reposteó en su Instagram un video de Amnistía Internacional con la consigna «Defender la tierra» y sumó de su propia autoría un contundente «Las tierras Argentinas no se venden».

El proyecto original, impulsado por el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, proponía eliminar por completo el límite del 15% que la normativa vigente fija para la titularidad extranjera de tierras rurales. Según se informó, el texto pasó por diecisiete borradores y cinco jornadas de debate en el recinto, marcadas por desacuerdos internos y resistencia de bloques que el oficialismo necesita para destrabar la votación.
¿Cambia algo que Lali Espósito o Dillom se metan en un debate legislativo? La pregunta no es menor en un país donde buena parte del electorado joven se informa más por redes sociales que por la agenda parlamentaria tradicional. La convocatoria artística no reemplaza a la movilización política organizada, pero sí amplía el radio de alcance de un reclamo que hasta ahora circulaba sobre todo entre organizaciones sociales y sindicales. Que el Gobierno haya elegido responder públicamente a una publicación de Emilia Mernes, y no ignorarla, sugiere que en Casa Rosada esa masividad preocupa más de lo que se admite puertas adentro.

El interrogante que sigue abierto es si esa exposición mediática logra traducirse en presión real sobre los senadores que todavía no definieron su voto, o si termina funcionando como un fenómeno de redes que no altera la aritmética legislativa. La historia reciente ofrece ejemplos de ambos escenarios.
La convocatoria del jueves no queda circunscrita al mundo del espectáculo. El PJ nacional, con dirigentes como Germán Martínez y José Mayans, ya pidió sostener la movilización. El Movimiento Derecho al Futuro, impulsado por el gobernador bonaerense Axel Kicillof, también anunció su participación, al igual que la CGT y las dos CTA, que eligieron esa misma jornada para marcar posición antes de la tradicional marcha de San Cayetano. Desde otro extremo del arco político, el Frente de Izquierda confirmó la presencia de sus diputados, mientras que sectores de la UCR porteña también rechazaron públicamente el proyecto.
Con el oficialismo asegurando que la reforma traerá inversiones y sectores sociales, sindicales y ahora también artísticos advirtiendo sobre la pérdida de soberanía sobre recursos estratégicos, la votación de este jueves se perfila como una de las más tensas del año legislativo. Falta saber si el Senado responde a la presión de la calle, a la de las redes, o a ninguna de las dos.

