Existe una construcción en las montañas del norte de Portugal que a primera vista parece salida de una película o de los tiempos prehistóricos.
Fue ideada por un ingeniero portugués que buscaba un lugar de descanso para su familia en las aquellas montañas cubiertas de niebla. En lugar de modificar el paisaje para levantar una estructura tradicional, tomó la decisión integrar la casa dentro de rocas al entorno natural.
Qué es la Casa do Penedo y por qué se la llama «la casa de Los Picapiedra»
La Casa do Penedo es una vivienda ubicada en la región de Fafe que, desde 1974, resiste el paso del tiempo como una de las construcciones más singulares y admiradas del planeta que se convirtió en uno de los símbolos de arquitectura sustentable.

El resultado de la idea del ingeniero fue una casa apoyada y prácticamente esculpida entre cuatro gigantescas rocas de granito, que funcionan a la vez como paredes y cimientos.
La comparación con el hogar animado de los Picapiedra surgió debido a su estética primitiva, el uso de la piedra como material estructural y la integración total con la naturaleza.
La única diferencia es que la Casa do Penedo no es de fantasía, sino que es una vivienda funcional que sus propietarios habitaron durante décadas.
Cómo es por dentro la Casa do Penedo
Los espacios interiores de la Casa do Penedo fueron acondicionados con madera y hormigón para sellar las aberturas naturales entre los bloques de granito. Cada superficie conserva la textura original de la roca, lo que genera una atmósfera donde el tiempo parece haberse detenido.
Lo más llamativo es que la vivienda nunca tuvo electricidad. En la década del 70, se mantuvo completamente desconectada de la red energética. En cambio, hoy se posiciona en un contexto global donde el debate sobre sustentabilidad y consumo responsable ocupa un lugar central.

Para soportar las bajas temperaturas de la montaña, la casa depende de la masa de piedra y de una chimenea, sin sistemas modernos de calefacción ni aislamiento térmico.
Como consecuencia de la popularidad ganada gracias a las redes sociales, los propietarios debieron reforzar puertas y ventanas después de sufrir actos de vandalismo e invasiones constantes de turistas y curiosos.
Con el pasar del tiempo, la Casa do Penedo dejó de funcionar como residencia privada y se convirtió en un pequeño museo abierto para aquellos que quieran conocer su historia y su diseño.
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