La final del Mundial 2026 dejó un claro ganador desde el desarrollo del juego. España dominó la posesión, controló el ritmo del partido y obligó a Argentina a defenderse durante gran parte de los 120 minutos.
La Albiceleste resistió gracias a las atajadas de Emiliano Martínez, pero nunca consiguió imponer su juego ni encontrar continuidad con la pelota.
El desgaste, las lesiones de dos pilares de la defensa y la expulsión de Enzo Fernández terminaron condicionando a un equipo que luchó hasta el final, pero no pudo evitar la derrota. Estas fueron las claves que explican la caída argentina en la definición de la Copa del Mundo.

Superado. El seleccionado que dirige Lionel Scaloni fue superado de principio a fin, nunca entró en partido y si recién perdió en el suplementario fue por la gran actuación de su arquero Emiliano Martínez.
Emiliano Martínez. “Dibu” fue el gran responsable que Argentina se mantuviera en partido hasta el primer minuto del segundo tiempo suplementario con un número importante de atajadas algunas impresionantes por su reacción y seguridad.
Sin pelota. Argentina jamás pudo hacerse de la pelota y en el fútbol sin la redonda es imposible jugar. La superioridad de España, dirigido en forma magistral por Rodrigo desde la mitad de la cancha, debió traducirse antes en el marcador.

Perdidos. Rodrigo De Paul y Enzo Fernández tuvieron un partido para el olvido, y en menor medida Mac Allister. Que casi todo el medio capo juegue mal ante un rival que tiene en ese sector su fortaleza es demasiada ventaja.
Adversidades. Las lesiones de Lisandro Martínez y Cristian Romero fueron otro obstáculo para Argentina, que además de perder a sus líderes defensivos se quedaron sin dos tipos que son una fuente de energía y carácter. Y la expulsión, merecida, de Enzo Fernández también se sumó a esos hechos negativos.

