La versatilidad actoral de Laura Linney es una de las claves de su exitosa carrera. Reconocida por sus papeles protagónicos en The Big C y Ozark, dos exitosas series de Netflix que se convirtieron en fenómenos globales, su camino en Hollywood incluye drama, comedia y producciones propias que fueron premiadas por la industria.
Desde 1992 hasta el presente tiene más de 80 títulos constatados por IMDb, entre los que figuran Love Actually, Historias de San Francisco, La familia Savages, Puedes contar conmigo y Kinsey.
Hay un hilo conductor en sus papeles: todos personajes femeninos donde la sutileza de las angustias y frustraciones de las mujeres que interpreta buscan diversificar y salir de los lugares comunes.

Su casa, cuna de historias y arte: la infancia de Laura Linney
Su padre, Romulus Linney, fue un prolífico dramaturgo norteamericano que ganó dos premios de la Crítica Nacional. El contacto directo con el teatro y estar detrás de bastidores desde niña fue una gran inspiración para la futura actriz.
Fue testigo en primera persona desde muy temprana de edad de los desafíos que implica todo el proceso de crear e interpretar historias.
«Ser escritor no es sencillo. Vi a mi padre luchar mucho porque tuvo éxito artístico, pero nunca comercial y eso siempre fue difícil para él», reconoció Laura en una entrevista con The Guardian.
«No siempre fue una persona fácil. Era maravilloso, pero también muy difícil», confesó sobre su padre, quien murió a los 80 años el 15 de enero de 2011 tras luchar contra el cáncer de pulmón.
Ann Leggett, la madre de Linney, trabajaba como enfermera en el Memorial Sloan Kettering, un hospital oncológico en el lado este de Manhattan.
Linney fue maestra a tiempo completo hasta los 26 años, cuando decidió que era tiempo de probar suerte en la actuación.
«Las cámaras me asustan desde siempre, pero los aspectos técnicos de trabajar en cine y televisión, contar una historia de forma fragmentada, me parecen interesantes y divertidos», explicó en la misma entrevista.
Mucho después, tal vez para honrar sus vivencias personales, se puso en la piel del personaje Cathy Jamison, en la serie The Big C, donde Interpretó a una maestra de secundaria que se enfrenta a un diagnóstico de cáncer avanzado.
«No quise que mi embarazo fuese un secreto, simplemente no salí a anunciarlo»
Linney y su esposo, Marc, un agente inmobiliario de bajo perfil, se conocieron en el festival de cine de Telluride de 2004. Durante décadas intentaron ser padres juntos a través de fertilización asistida.
El matrimonio mantuvo en privado su deseo de formar una familia y atravesaron muchos momentos difíciles. Decidieron compartir sus vivencias recién cuando su sueño se cumplió.

A los 50 años la actriz dio a luz de forma natural a su hijo Bennett Armistead Schauer, el 8 de enero de 2014. Su nombre significa «bendecido» o el «aquel que tiene la bendición de Dios», un claro símbolo de su historia.
«No es que haya querido que mi embarazo fuese secreto, simplemente no salí a anunciarlo a los medios», expresó en una entrevista en Live whit Kelly and Mark.
«Fui al teatro con una panza de ocho meses, bastante notoria», dijo con humor. «Está claro que fui madre muy grande, tuve muchos intentos fallidos y dolorosos antes, así que quería asegurarme de que esta vez mi bebé sí llegue al mundo y que estuviese bien», reveló en el mismo reportaje.
«No es que sea partidaria de tener hijos a una edad avanzada, pero para mí fue maravilloso y estoy profundamente agradecida», señaló.
«La gente me decía: ‘Tu vida va a cambiar cuando tengas hijos’. Y yo pensaba: ‘¡Qué bien! ¡Quiero que mi vida cambie!'», rememoró.
«Estaba despierta a las 4:30 de la madrugada cuando Bennett un bebé y aunque estaba agotada, disfrutaba mirarlo por horas, porque cuando no crees que eso te vaya a pasar y de alguna manera sucede, hay un aspecto espiritual innegable porque ya no das nada por sentado», sostuvo.

«Solo hay una desventaja en tener un hijo a la edad a la que yo lo tuve, y es la agridulce realidad de la cronología. Sé que poco probable que yo esté viva cuando él tenga 50, pero cualquiera puede morir en cualquier momento. En lo demás no hay ninguna desventaja», manifestó.
Una nueva cláusula en sus contratos
Cuando empezó a filmar Ozark su hijo tenía tres años y desde entonces impuso una cláusula que aplica en todos los contratos: tomarse cuatro días libres cada siete para regresar a su casa en Brooklyn.
Con ese sistema logra pasar más tiempo con su hijo, que ya tiene 12 años, y acomoda su agenda para asistir a los eventos escolares.
Su esposo se queda con Bennett mientras ella filma y la madre de Linney vive cerca. «Verla como abuela es otro sueño cumplido, mi mamá es la mejor versión de sí misma cuando está con mi hijo, se me llena el corazón de alegría al verlos juntos», dijo conmovida.
En julio de 2022 su madre, su esposo y su hijo la acompañaron en el evento donde inauguró su estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood. «¡¿Qué?! ¡Me dieron una estrella! La idea de tal cosa habría sido impensable para mí cuando era joven, así que fue un día muy dulce y alegre», escribió en su cuenta de Instagram.

