A sus apenas 18 años, Lautaro González ya es un rostro conocido en la Bienal Internacional de Escultura del Chaco. Esta edición marca su cuarta participación en el mayor encuentro artístico de la provincia y lo encuentra nuevamente trabajando a la vista del público con una obra de gran escala, elaborada casi íntegramente con papel de diario.
La escultura, de aproximadamente tres metros de altura, lleva por título «El Tallador» y propone un homenaje a quienes, año tras año, convierten al mármol, la madera o el metal en verdaderas obras de arte.
«Es una figura humana junto a un pájaro carpintero. El título es El Tallador porque, dentro del concepto de la obra, es el pájaro quien talló la escultura. De esa manera quería rendir homenaje a los escultores», explicó el joven artista.
Según contó, la idea apareció de la forma más inesperada.
«A veces uno se esfuerza por encontrar una idea y no sale. En cambio, cuando estás haciendo otra cosa, lavando los platos o descansando, de repente aparece. Así me pasó con esta obra. Primero imaginé la figura y después sentí que le faltaba un significado. Ahí surgió el pájaro carpintero y todo terminó de cerrar.»
Más allá del aspecto estético, Lautaro busca que cada una de sus creaciones transmita un mensaje.
«Siempre intento que mis esculturas tengan un significado. No había visto muchas obras que rindieran homenaje a quienes las crean y quise hacer una dedicada a todos los escultores.»
Papel de diario para crear arte
La obra está realizada con una técnica que ya se convirtió en una marca registrada del artista: utiliza papel de diario reciclado como materia prima, lo que le permite construir esculturas de gran formato con un material liviano y accesible.
Para esta edición necesitó unos 30 kilos de papel, que fueron donados por Diario NORTE tras un pedido realizado por su familia.
«Quiero agradecer muchísimo a Diario NORTE. Sin esos 30 kilos de papel no habría podido hacer esta escultura. Es el material que me permite trabajar en obras tan grandes», expresó.
También destacó el rol de su madre, quien fue la encargada de gestionar la solicitud.
«Ella es mi manager, la que hace los contactos. Presentó una nota y enseguida recibimos una respuesta positiva.»
No es la primera vez que el diario acompaña su trabajo. En la edición anterior también había recibido una donación similar para realizar una escultura inspirada en la fauna chaqueña, integrada por un yaguareté, un carpincho y un tucán.
Un joven con futuro
Pese a su juventud, Lautaro ya suma cuatro participaciones en la Bienal, una experiencia que lo consolidó como una de las promesas del arte local.
Mientras cientos de visitantes recorren el predio observando el trabajo de los escultores internacionales, él también se convierte en un atractivo para el público, que sigue de cerca el crecimiento de una obra nacida del reciclaje y de una idea sencilla: reconocer, desde el arte, a quienes dedican su vida a esculpir.
«Estoy muy feliz de volver a estar acá. Siempre es una alegría participar nuevamente de la Bienal y poder compartir mi trabajo con toda la gente», concluyó.



