El pontificado de León XIV cumple su primer aniversario en el contexto de una creciente belicosidad en Oriente Próximo y en otras partes del mundo. La guerra de Irán (con su derivada económica, y el posible estallido de Líbano a la manera de Siria e Iraq) no era imposible de imaginar el pasado 8 de mayo del 2025, cuando fue su elección, pero, ciertamente, proyecta una sombra muy inquietante sobre el mundo, lo que confirma aquella lúcida definición que acuñó el papa Francisco poco después de la invasión rusa de Ucrania: “La guerra mondiale a pezzi”. Estamos viviendo, en efecto, una especie de guerra mundial a trozos y el principal baluarte de la paz es el Pontífice de los católicos. Si Bergoglio fue el líder mundial de la paz, ahora lo es Prevost.
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