A furore normannorum libera nos, Domine. Una plegaria medieval que solemos traducir, invirtiendo los términos, como Líbranos, Señor, de la ira de los hombres del norte. Los llamados hombres del norte eran los normandos o lordemanos, también madju para los habitantes de Al Ándalus, que los tenían por adoradores y servidores del fuego. En suma, los vikingos que durante los siglos VIII y IX protagonizaron violentas incursiones y saqueos en monasterios cristianos. Presas fáciles con hombres desarmados o pobremente armados y abundantes tesoros. Una garantía de botín en el regreso a casa, a la lejana Escandinavia. El asalto a la abadía de Lindisfarne, en Northumbria, en junio del año 793, sembró un terror profundo y prolongado entre los habitantes de las costas sajonas, hoy británicas. Y dio origen a la llamada era vikinga.
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