En el contexto actual de aumentos sostenidos en el costo de vida, una inflación acumulada del 12,3 por ciento y la constante necesidad de reajustar la economía familiar, intensifican la búsqueda de estrategias para reducir el consumo y el pluriempleo para llegar a fin de mes.
En diálogo con Radio Universidad, una trabajadora de casas particulares explicó que prioriza el consumo básico y recurre a ferias de barrio para comprar alimentos. ”Ropa no se compra más, se recicla lo que hay. El gasto hoy es en comida”, señaló.
Por su parte, una mujer pensionada se lamentó: “Vivís al día, comes lo que encontras y lo más barato. Vivís a papa, huevo y a cebolla porque otra cosa no te alcanza. Ya no sabemos lo que es el gusto de la carne”. Además, mencionó las dificultades que tiene para acceder a su medicación.
En cuanto al ahorro, la capacidad económica actual y la escases recursos de los trabajadores lo dificultan al extremo. En este sentido, un vecino jubilado afirmó que “es muy difícil ahorrar”, sobre todo si no se tiene algún tipo de ingreso adicional.

La sensación de ya no llegar
El uso de promociones y reintegros aparece como una de las principales herramientas para aliviar el impacto de la crisis en el bolsillo. Consultar descuentos, elegir medios de pago específicos o modificar hábitos de compra se volvió parte de la rutina.
Otra de las estrategias frecuentes es la comparación de precios y la búsqueda de alternativas más económicas. Las distintas realidades de los vecinos estan atravesadas por un denominador común: la necesidad de ajustar cada gasto.
La multiplicación de empleos y los emprendimientos informales también forman parte del escenario actual. Es frecuente tener más de un trabajo para sostener sus ingresos, mientras que otros intentan generar dinero adicional a través de pequeñas iniciativas por cuenta propia, como venta de productos o servicios.
Sin embargo, las estrategias no alcanzan para todos. En algunos casos, la situación es aún más crítica, debido a que las personas comienzan a disminuir su alimentación debido a los costos. Incluso hay testimonios de personas que dejaron de tomar sus medicamentos cuando no lograron comprarlos,ni conseguirlos a través del hospital público.
Así, entre promociones, ferias, compras compartidas y recortes en el consumo, las estrategias para llegar a fin de mes se multiplican, pero no siempre son suficientes. Los testimonios de la gente en la calle muestran que, más allá de las herramientas que cada persona pueda implementar, la preocupación por sobrevivir se impone a diario.



