Por Melisa Márquez, especialista en cuidado del cabello@melisa.professional.hair

El cabello no se daña de un día para otro. En la mayoría de los casos, el debilitamiento capilar es el resultado de pequeños hábitos cotidianos que, con el tiempo, alteran la fibra, provocan quiebre y apagan el brillo natural. Detectarlos es el primer paso para transformar por completo la salud de tu melena.
Dormir con el cabello húmedo
Ir a la cama con el pelo mojado debilita la fibra capilar, ya que en ese estado es más elástica y vulnerable. El roce con la almohada genera quiebre, frizz y pérdida de forma.
Solución: Secar al menos un 80% antes de dormir.
Uso excesivo de calor sin protección
Planchas, bucleras y secadores sin protector térmico alteran la estructura del cabello, dejándolo opaco, áspero y quebradizo.
Solución: Siempre aplicar protector térmico y regular la temperatura.
Cepillado agresivo o incorrecto
Cepillar con fuerza, especialmente en cabello mojado, rompe la fibra y favorece la caída por quiebre.
Solución: usar cepillos adecuados, desenredar de puntas hacia raíz y hacerlo con suavidad.
Usar productos que no son para tu tipo de cabello
Un shampoo incorrecto puede resecar o engrasar de más, afectando el equilibrio del cuero cabelludo.
Solución: Elegir productos personalizados según tu necesidad (hidratación, reparación, volumen, etc.)
Falta de hidratación
El cabello seco pierde elasticidad, brillo y resistencia.Es más propenso a romperse y a verse sin vida.
Solución: incorporar máscaras nutritivas, usar activos hidratantes (como ácido hialurónico) y sellar con aceites livianos.
No es solo lo que hacés en el salón, es lo que hacés todos los días en tu casa. Cambiar estos hábitos no solo mejora el aspecto del cabello sino que lo transforma desde adentro.
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