A propósito, arrecian las encuestas y sondeos para retroalimentar al índice estrella, de confianza del consumidor de la Di Tella. Pese a la pérdida de aprobación y popularidad de Javier Milei, un agudo análisis presentado en un reservado encuentro mensual, dejó en claro que el tema no es que “no haya nada enfrente de Milei” como se suele escuchar, porque sí lo hay, hay un 45% de gente que estuvo y está en contra del Presidente.
El tema es que ese 45% hoy no tiene candidato aún ni liderazgo, pero el interrogante clave es si ese 45% puede llegar a ser un 51%. Y como pinta el panorama el “m2” no mejorará. ¿Entonces? Según explicaron, todo depende de si el “dolor” económico que hoy sienten muchos, pero en particular ese 25% que le permitió ganar a Milei en 2023, que hoy tiene bronca, está decepcionado, qué hará, esa es la clave. Un perspicaz analista ilustró esto aconsejando mirar cómo se comportan los que guardan silencio, porque esos definen. Hoy ese porcentaje que define es aproximadamente un 10%.
Lo importante para las aspiraciones oficiales es que la tendencia del “dolor” mejore para noviembre 2027. No sirve escuchar a simpatizantes libertarios como tampoco a kirchneristas. Sí, a los que hoy bajan la mirada cuando se habla de política. Son los que definirán el 2027. Surge ahí la variable determinante: el empleo. Porque la desaceleración inflacionaria se ha asumido que continuará, y los salarios apenas lo sentirán, tampoco la mora, ya más o menos resuelta para entonces define, entonces, solo queda el empleo.
Ahí se jugará el partido de la economía familiar. De modo que, salvo que pertenezca a un sector exportador y de los ganadores, el 2027 podrá pasar sin pena ni gloria. Para dimensionar la decadencia y el atraso de Argentina, a las actuales tasas de crecimiento económico, se tardaría una década para recuperar el nivel del PIB del 2011. Penoso.
Brasil mira las elecciones y crece la preocupación por el avance de Paraguay
Interesante y enriquecedora tertulia en casa de conocido economista, que fuera asesor de la embajada argentina en Brasilia, entre colegas, empresarios y diplomáticos de ambos países. Uno de los comensales, brasileño de larga trayectoria política a pesar de su juventud, cercano a Fernando Henrique, entretuvo a los presentes con historias cuando compartió bancada, en diferentes partidos, con Jair Bolsonaro. La próxima elección en Brasil fue casi tema excluyente a la hora de la café. Amén de las encuestas, explicó que el clima es de empate.
Hay una lluvia de carpetazos mutuos, y hoy el hijo del ex presidente en prisión, le compite de igual a igual a Lula, pero al parecer teme al debate presidencial. Le establishment está con Lula pero la clase media, urbana, y la juventud se inclina más por Flávio Bolsonaro, sobre todo por el tema de la seguridad. Al escuchar los problemas que inclinan la balanza para Bolsonaro (h) son un calco de la situación argentina: el salario no alcanza, inflación de alimentos y bebidas, mayor endeudamiento y mora, falta empleo, etc. y la inseguridad.

Lula da Silva y Flávio Bolsonaro.
Como prueba de la situación socio-económica que en nada favorece al gobierno de Lula, se habló del cierre y quiebra de la legendaria Casa Bahía, de venta de electrodomésticos, con una red de 300 sucursales en todo el país. Sobre la relación bilateral, hubo lamentos porque estaba en su peor momento de la historia, es más, fue muy comentada la ausencia oficial en los tradicionales festejos por el día de la independencia de Brasil en su sede diplomática en Buenos Aires. No fue nadie del Gobierno. Algo no visto, jamás.
A la hora de las maltas y blends, aunque hubo un licor de tequila, un tal Agavero, que atrajo el mayor interés, los brasileños comentaron la creciente preocupación que había en Brasil, sobre todo, en el ambiente empresario por la migración de empresas hacia Paraguay ofreciendo mejores costos e impuestos, bajo un régimen de maquila. Citaron el caso del emblemático grupo paulista textil Lupo, pero ya se mudaron más de 160 compañías.
También hablaron mucho de la flota paraguaya, irónicamente, una de las mayores de la región, sin tener litoral marítimo, y cómo afectaba los negocios vinculados aguas abajo en Argentina, por los mayores costos de operar en el país. Hay hoy una gran disputa por atraer a los grandes Data Center, incluso, aprovechando la energía de Itaipú. Paraguay se ha tornado una piedra en el zapato para Brasil. Otro interesante dato aportado por los brasileños allí presentes, fue cómo se estaba también mudando el crimen organizado hacia Paraguay, donde ya se han establecido el Primer Comando de la Capital (PCC) y el Comando Vermelho. Al respecto, recomendaron una serie Impuros para entender el tema, que retrata, precisamente, esta mudanza, o más bien, expansión.
Otro dato a tener en cuenta: Brasil también encontró su Vaca Muerta, en el Amazonas, además del Pré-sal. Sobre este tema, uno de los mayores gestores de Wall Street señaló que el auge petrolero de Brasil es una historia de captura de cuota de mercado, no solo una guerra comercial o una ganancia inesperada de Irán durante la guerra. Explicó que las importaciones de crudo de China cayeron 3,9 millones de barriles diarios en el segundo trimestre de 2026, pero el procesamiento en refinerías cayó solo 2,2 millones de barriles día, lo que muestra la reducción de inventarios, no la destrucción de la demanda.
Por eso, cuando China reconstruya esas reservas, la demanda marginal favorecerá el crudo pre-sal de Brasil que produjo un récord de 4,475 millones de barriles día de petróleo en junio (+19% interanual), y el valor de las exportaciones de petróleo brasileño a China alcanzó un récord de 15.100 millones de dólares en el primer semestre 2026. Por ende, Brasil no puede reemplazar la escala del Golfo Pérsico, pero sí puede y está capturando una cuota duradera en un mercado alterado. La cuestión clave, advierte, es si la curva del petróleo está normalizando precios antes de que se haya rellenado el hueco de inventario de China.
El regreso de los “vigilantes de bonos” y el peso de la política monetaria
Amigable contrapunto entre mesas de operaciones internacionales donde se debatió el resurgimiento de los bond vigilantes. En primer lugar, la suba de los rendimientos que se la adjudica a una crisis de crecimiento, es más bien una crisis de endeudamiento. Se culpa a los vigilantes de bonos, pero lo que realmente diferencia los rendimientos a largo plazo de un gobierno de los de otro es, casi en su totalidad, el tipo de política monetaria de los bancos centrales.
Por ejemplo, el bono estadounidense a 30 años operó en 5,29%, mientras que su par británico a 30 años a 5,88%, subiendo 44 puntos básicos y 67 puntos básicos, respectivamente este año. Ninguna de las dos subas necesita una historia de déficit para explicarlo. Citaron un estudio del IIF que muestra que, en 23 mercados de bonos soberanos, las diferencias en la deuda pública explican casi ninguna de las variaciones en los rendimientos a largo plazo, en cambio, el tipo de política monetaria fijado por el propio banco central de cada país explica el 95% de ello.
Gran Bretaña es donde la historia del justiciero de los bonos ha sido más fuerte este año, sin embargo, el rendimiento británico a 10 años está a solo 9 puntos básicos del nivel implícito por una tasa de interés bancaria del 3,75%, mientras que Japón ha pasado dos décadas como la típica advertencia fiscal, su deuda pública bruta se sitúa en el 204% del PIB, pero su rendimiento solo se eleva 35 puntos básicos por encima de la línea. Estados Unidos, a pesar de tener uno de los mayores déficits del gobierno general en el G7, con un 7,5% del PBI, cotiza 21 puntos básicos por debajo del nivel implícito en su tasa de política monetaria.
Entonces, coincidieron, sea cual sea el castigo de los mercados, el apalancamiento no parece ser lo que es. Explicaron que hay un lugar donde la historia fiscal sí funciona, y es donde la política monetaria se mantiene fija. Alemania, Francia, Italia y España comparten el mismo tipo de política monetaria, dentro de ese grupo, la orden es casi exactamente como predice el libro de texto. Alemania, con una deuda del 65% del PIB, cotiza 44 puntos básicos por debajo de la línea, mientras que Italia, con un 138% del PBI, cotiza 41 puntos básicos por encima de esa línea. Mantener la política monetaria constante y los precios de la deuda de forma limpia. Si permiten que las tasas de política monetaria varíen, la relación fiscal desaparece en gran medida bajo el factor que realmente determina el nivel de los rendimientos. Pero nada de esto hace que la aritmética fiscal sea inofensiva.
En EEUU, los gastos netos por intereses superaron al gasto en defensa nacional en el año fiscal 2024, con 881.000 millones frente a 874.000 millones de dólares, la primera vez que esto ocurría en el registro del año fiscal desde 1940. Esa factura de intereses se acumula a través del presupuesto cada año, independientemente de si los mercados cobran o no un punto base extra por el riesgo fiscal.
Esa es la versión más incómoda de la historia, y tiene poco que ver con los vigilantes de bonos. De modo que, concluyeron que, los dos eventos con más probabilidades de generar rendimientos largos este mes ya están en el calendario, y ninguno de los dos lo está en un anuncio presupuestario. La Fed decide el 16 de septiembre y publicará nuevas proyecciones, el Banco de Japón sigue dos días después. Esperan que esas dos reuniones tengan más importancia para el largo plazo global entre ahora y octubre que cualquier anuncio de un ministerio de finanzas.
Dólar, tasas y elecciones: las apuestas que dominan las mesas
En un After, varios sub-30 y 40 intercambiaron figuritas sobre el momentum. Opinaron que el dólar en torno a $1.515 parece haber descomprimido las presiones cambiarias sin afectar las expectativas de nominalidad. Esto además dio lugar a una recuperación leve de la acumulación de reservas.
Consideran que la suba del dólar puede leerse como una señal de que ese nivel parece compatible con la nueva oferta neta de divisas. Por el lado de las tasas, la curva de pesos marcó preferencia por el corto plazo, y la suba de las tasas reales con un CER a más del 6% refleja que el costo de financiamiento sigue elevado. Por lo tanto, creen que la ruta de la nominalidad, en pos de sostener la desinflación y ordenar los incentivos financieros para el resto del año, empieza con la tasa, luego la inflación y al final el tipo de cambio.
Se habló también de las elecciones en Brasil como próximo hito: la volatilidad de los últimos meses se condiciona con el ascenso en las encuestas en una posible reelección de Lula frente al principal candidato opositor Bolsonaro; pero más allá de esto, consideran importante tener en cuenta la volatilidad que implica un proceso electoral en países emergentes, donde las políticas económicas difieren mucho entre los candidato, en el caso de Brasil específicamente, el mercado valora positivamente el crecimiento en las encuestas de Bolsonaro.
Históricamente, la renta fija ha tenido una mejor relación riesgo-retorno frente a la renta variable. Para los que se sientan cómodos con la volatilidad, una opción podría ser rotar hacia acciones individuales con mayor potencial de “upside”, un ejemplo, podría ser la fintech NU con gran crecimiento y escala regional. Para el resto, mantener exposición a bonos corporativos brasileños en dólares.
También las elecciones argentinas concentran interés entre los operadores que ya marcaron la próxima parada en Londres donde EMTA va a debatir si ya las elecciones de 2027 son el principal motor de los activos argentinos, y si el peso está bien valorado y sí el gobierno puede mantener la política cambiaria durante el ciclo electoral. También analizarán el potencial en energía y minería, independientemente de quién gane y qué resultado electoral se está valorando para los bonos argentinos. Entre los que debatirán ya confirmaron: Anthony Simond (Aberdeen), S Waever (Morgan Stanley), Andrew Stanners (Pictet), Graham Stock (RBC BlueBay) y Ramiro Blazquez Giomi (StoneX).

