Los aproximadamente 70 comerciantes y hoteleros de Pelai pretenden que su calle de apenas 300 metros se transforme en un bulevar muy verde, bonito y bucólico. La verdad es que hace ya unos cuantos años, sobre todo desde la pandemia, que este vial y sus aceras de quita y pon parecen instalados en la provisionalidad. Después de las transformaciones de la ronda de Sant Antoni, de la Via Laietana y de la Rambla, la de Pelai se antoja ya de algún modo obligada.
Y el gobierno del alcalde Jaume Collboni también entiende que este eje tan principal requiere cuanto antes de una profunda remodelación con aires definitivos. Lo que ocurre es que el presente mandato ya se acerca a sus estertores y el gobierno del acalde Collboni ya no dispone de apenas tiempo para sacar adelante proyectos tan singulares. De modo que el horizonte no se aclarará hasta pasadas las elecciones.

Barcelona Oberta, la asociación que agrupa a los ejes comerciales más visitados de la ciudad, montó este jueves una suerte de jornada de trabajo destinada en verdad a que el ejecutivo de Collboni redoblara su compromiso con tan esperada reforma y marcara de una vez una fecha en el calendario. Pero si bien el teniente de alcalde y también concejal responsable del distrito de Ciutat Vella, Albert Batlle, aplaudió las bucólicas imágenes virtuales proyectadas por los comerciantes en la terraza de un hotel de la calle Bergara, también destacó que esta remodelación ha de enmarcarse en una obra de mayor calado, en la transformación de esa frontera entre Ciutat Vella y el Eixample, en la potenciación del camino entre la plaza Universitat y el paseo de Sant Joan, pasando también por las calles Fontanella y Trafalgar.
El problema, señaló también el teniente de alcalde Batlle, es que apenas resta un año para las próximas elecciones municipales, y que en estas condiciones resulta muy complicado contar con los amplios consensos políticos que requiere un proyecto de semejante magnitud. La oposición no va facilitar al gobierno del PSC que se cuelgue semejante medalla con las elecciones tan cerca. De manera que tendremos que esperar a ver cómo las fuerzas políticas se reparten los votos en los próximos comicios.
Una calle descompensada: el 70% de los visitantes solo camina por la acera del lado Raval
Gabriel Jené, el presidente de Barcelona Oberta, quiso ponérselo bien fácil al teniente de alcalde Batlle. Hasta tres veces dijo que el bulevar propuesto no es de ningún modo un eje verde, que la remodelación que los comerciantes tienen en mente no tiene nada que ver con la realizada en la calle Consell de Cent, que lo que básicamente reclaman al Ayuntamiento es que haga de Pelai un lugar mucho más agradable, un vial que invite a los ciudadanos al paseo sosegado y a mirar y remirar un escaparate tras otro.
Según datos proporcionados por Barcelona Oberta, por Pelai pasan cada día de entre semana unas 15.000 personas, y unas 25.000 lo hacen los sábados. Pero el 70% lo hacen por la acera de Ciutat Vella y el 30% por la otra. De modo que mientras encontrar inquilinos para los locales del lado del Eixample no resulta tan sencillo como parece, la rotación de los comercios abiertos enfrente es muy baja. Se echa de menos, no obstante, algún establecimiento más carismático que funcione como polo de atracción.

Hasta ahora, en los últimos años, las actuaciones en Pelai se antojaron un tanto erráticas. En los tiempos de la pandemia, la entonces alcaldesa Ada Colau mandó ampliar las aceras del lado Ciutat Vella con pintura de colores. Pero aquella medida de urbanismo táctico no dio los frutos esperados en tanto que ese espacio devino en una suerte de carril no oficial para bicicletas y patinetes. Los peatones apenas lo empleaban. Después, en los primeros compases de este mandato, el ejecutivo de Collboni suprimió esta ampliación de aceras que nunca terminó de funcionar. “Uno de los ejes comerciales prime del centro de barcelona no puede seguir arrastrando una percepción de calle de paso desordenada y poco amable”, aseguró Jené.
Los bocetos elaborados por el estudio L35 Arquitectes muestran una calle Pelai bien dotada de bancos, vegetación y pérgolas, un vial con muchas sombras y refugios, de aceras mucho más amplias que de veras inviten a pasar en esta calle un buen rato, que hagan de esta calle un auténtico destino y no un mero lugar de paso, sin tantos contenedores de desperdicios dispuestos en batería ni tantas motos aparcadas, una calle en verdad con aires de ensueño, con adoquines en lugar de asfalto y un tráfico rodado con un impacto y una velocidad sensiblemente inferiores al actual…
Las aceras se antojan insuficientes, y cuando las ampliaron con pintura se convirtieron un carril bici
De todas formas, la reorganización del tráfico rodado, el aspecto habitualmente más controvertido a la hora de plantear este tipo de remodelaciones, queda por ahora in albis. Aunque las imágenes virtuales muestran un único carril de circulación, el presidente de Barcelona Oberta también señaló que no puede plantearse la movilidad de un eje tan céntrico de una manera aislada, que siempre ha de considerarse en relación con los viales de los alrededores, que la calle Pelai es una de las conexiones clave de este lado del centro de Barcelona, entre los distritos del Eixample y Ciutat Vella. Al parecer aún es pronto para tratar cuestiones tan espinosas como la eliminación de carriles.

Nacido en Salamanca en 1974. Licenciado en Sociología por la Universidad de Granada. Máster en Periodismo Les Hueras de la Universitat de Barcelona. Premio Josep Maria Huertas Clavería en 2008 por su obra Mudanzas . Desde el año 2000 escribe reportajes en La Vanguardia , en su mayor parte sobre el ámbito local.



