Luciana Jury todavía no sabe si su próxima gira tendrá nombre. Mientras habla desde su casa, piensa en voz alta, mira a su padre y encuentra una palabra que hasta ese momento no había decidido usar: “Tembladeral”. No es una ocurrencia azarosa. Es una forma de nombrar el estado desde el que está armando el repertorio que traerá a varios rincones de la provincia.
“Porque la voz me tiembla. Mi voz está como mi alma y como está el mundo”, dice para aclarar el término nodal. “Porque estamos/estoy como en un estado de extrema fragilidad y a la vez en el canto creo que se mezclan las dos cosas: las ganas de soltar siempre una energía, pero a la vez también de compartir esa fragilidad. Porque el mundo está muy hostil e internamente me tiembla todo el cuerpo”.
Desde el otro lado de la conversación aparece la voz de su padre, Jorge Zuhair Jury, a quien Luciana se dirige como “el Negro”. “Está temblando el planeta ¿Cómo no vas a temblar?”, interviene. Ella retoma la idea y enumera terremotos, guerras, el avance de la ultraderecha. Él vuelve a hablar: “Aparte de la tempestad planetaria, cada ciudadano del planeta tiene su tembladeral personal”.
La escena permite asomarse a una intimidad que también estará presente en el concierto. Luciana cuenta —sin ocultar el orgullo— que leerá mucho durante la presentación y que serán nada más ni nada menos que los textos de su padre. “Hay mucho texto del Negro en este concierto, así que va a estar muy presente”, adelanta.
La palabra que eligió para nombrar el show tiene, además, algo que le interesa por fuera de su significado. Su padre coincide. “Para definir la palabra ‘tembladeral’ no hay un sinónimo agradable, y ‘tembladeral’ tiene música”, apunta. Para Luciana, entonces, también hay una sonoridad en esa idea de estar en movimiento, de no pisar un suelo completamente firme. De adentrarse sin mediar a estados más bien pantanosos.

Rescatadoras de la memoria
Con ese punto de partida, la cantante cuenta que prepara un repertorio renovado para la gira. Y que no se trata solamente de sumar canciones que antes no hacía. Para una intérprete, explica, “no hay canción nueva o vieja; una canción nueva es una canción que aborda. Desde ese lugar es nueva, pero no necesariamente porque sea vieja o sea de un autor nuevo. En realidad, para mí, las buenas canciones no tienen tiempo”.
Esa relación con el tiempo aparece también en una de las ideas centrales de su trabajo: recuperar canciones que fueron quedando fuera de la escucha. “Un intérprete trabaja justamente para reforzar la memoria. Mis canciones nuevas tienen la característica de que justamente son viejas y, por ser viejas, son olvidadas. Entonces, un poco la misión del intérprete es recuperar la memoria de esas canciones que se perdieron”, sostiene.
Y agrega: “Muchas se pierden intencionalmente. Hay una intención política para que esas canciones necesarias no se escuchen. Nosotras, las intérpretes, tenemos la necesidad de ser parte de la realidad que vivimos, por inercia diría yo, somos rescatadoras de esa memoria olvidada”.
Para estas presentaciones adelanta que sumará, entre otras canciones, “Arcano 14”, de Skay Beilinson, una pieza que describe como “muy árabe” y desde la que se propone realizar un homenaje a sus ancestros. La renovación convive así con una práctica que Jury sostiene desde hace años: volver sobre aquello que merece ser escuchado otra vez.
Ese gesto también aparece cuando habla de Mercedes Sosa y de las generaciones más jóvenes. Cuenta que no escuchó a Milo J, aunque reconoce el modo en que el artista recuperó canciones de la cantante tucumana y señala que ese tipo de cruces puede hacer que un adolescente llegue a conocer una obra que, de otro modo, quizá permanecería lejana.
Voces bajo la luna
La memoria, para Jury, no parece quedar encerrada en el pasado. Es también una tarea del presente. Desde ahí vuelve sobre Cosquín, donde este año compartió escenario con Susy Shock. Durante su presentación, modificó la letra de “Vuele bajo”, de Facundo Cabral, para incorporar referencias a los genocidios, el extractivismo y las teorías conspirativas. Más tarde invitó a Shock al escenario y habló de la necesidad de encontrar un refugio en la diversidad. “Quiero presentar a una amiga que conocí hace un par de años, cuando yo estaba muy ensombrecida porque eran épocas durísimas, del macrismo; en esa época necesitaba un refugio y ahora también lo necesito, como al agua: soy un desierto y necesito el agua de la diversidad, necesito el agua de una nueva humanidad”, dijo entonces.
Parte del público respondió con abucheos. Fue un episodio con gran repercusión en los medios y en las redes sociales, y volvió a poner en discusión las expresiones políticas de una intérprete en un escenario como el de Cosquín.
“No sé qué decirte de eso”, responde primero cuando la conversación llega hasta aquel momento. Después retoma el episodio y expresa su propia lectura: “Me parece que fue un dispositivo donde me quisieron disciplinar”. También cuestiona el papel de los medios de comunicación, a los que vincula con el poder económico, y sostiene que la intención fue “borrarme del mapa artístico folclórico posible”. Incluso pone en duda su regreso al festival. Pero en medio de esa experiencia rescata otras resonancias en el reverso: “Pero también se acercó mucha gente a las redes [sociales]. Y mucha que de repente no me conocía y que piensa como pienso yo. Y bueno, se agrandó la comunidad. En un punto estuvo bueno también”.
Para la cantora, el episodio también abrió una discusión sobre la posibilidad de expresarse aun cuando las ideas propias generen rechazo. “Está bueno también que no me quieran o que no les guste”, dice.
Hacia el final de la charla, la conversación se detiene en la mujer que es hoy, más allá de la trayectoria y de los escenarios. Deja claro que le da vergüenza definirse, pero finalmente encuentra unas palabra:
“Soy una persona sensible. Sensible a las cosas que pasan en el mundo y que trata de expresar su asombro por la vida, por la naturaleza y por el milagro de estar vivo pero también, que se angustia por los errores y porque no podemos parar de cometer el mismo error desde hace siglos, el ser humano. Y eso la verdad me da mucha pena. Y trata de expresar esa pena y esa alegría, a la vez, por estar viva en una misma sonoridad que es mi voz y que es el repertorio que elijo para expresar esos sentimientos. Es una persona que expresa sus sentimientos a través de las canciones y de una sonoridad”.
Esa sensibilidad toma forma en las canciones y en una sonoridad propia. Ahora esa voz vuelve a Córdoba.
Gira Córdoba
17 al 25 de septiembre · Cinco escenarios de la provincia
| Fecha | Ciudad | Detalles |
|---|---|---|
| Jueves 17 21:00 |
Villa Ani Mí | Las Martas Ruta E53 y calle Arce. Comprar en Alpogo ↗ |
| Sábado 19 20:00 |
San Marcos Sierras | Casa de la Cultura Marcelo Pais Moreno 481.Junto al grupo de danza Tusuy, con la presentación de Hacia las flores.Reservas: 3549 50-6386 |
| Domingo 20 17:00 |
Alta Gracia | Festival de la Canción del Valle Cañito Cultural · Tupac Amaru 71.Compartirá la jornada con Eze López, Viva la Pepa, Guille Tondo y otros artistas.Entrada: a la gorra (valor sugerido $15.000). Reservas: 354 763-6113 |
| Jueves 24 21:00 |
Tanti | Otilia Belgrano 506. Reservas: 3541 20-0499 |
| Viernes 25 21:00 |
Traslasierra | La Urpila Ruta 14, kilómetro 121,5. Reservas: 11 6332-4920 |
Antes del escenario, su hogar
Para quienes escuchan su nombre por primera vez, hay una historia familiar que ayuda a entender de dónde viene Luciana, su voz y su certeza. Creció en una casa donde la música, el teatro y la literatura formaban parte de la vida cotidiana. Su abuela, Laura Favio, fue actriz, escritora y directora de compañías de radioteatro; su padre, Jorge Zuhair Jury, escritor, guionista, pintor y músico; su madre, Marta Mantello, cantante y locutora; y su tío, Leonardo Favio, cineasta y cantante. La familia se mudó de Mendoza a Buenos Aires y en la casa de su abuela eran habituales las tertulias, las guitarras y los encuentros entre artistas.
Pero de la familia reconoce profundas marcas más personales. Cuando le pregunto por una frase de su padre que alguna vez le dijo, “Mi hijita, usted tiene que pensar como hombre y como mujer”, Jury se detiene en aquellas palabras y profundiza sobre lo que significaron para ella. Con los años, las leyó como una enseñanza sobre el lugar que debía ocupar. “Lo que me estaba diciendo era ‘empodérese’. Sepa que usted vale y hágase valer”, interpreta.
Ella misma reconoce que heredó de su padre parte de su carácter. “Saqué mucho el carácter de mi papá”, dice y lo mira. Esa firmeza aparece en su manera de hablar de las injusticias y de aquello que no está dispuesta a dejar pasar. Una forma de pararse frente al mundo que también atraviesa su manera de cantar.

Con los años, Jury construyó su propio recorrido. Editó siete discos, tres de ellos en colaboración, y en 2021 recibió el Premio Gardel al Mejor Álbum de Folklore por “Abrazo”. En 2015 fue reconocida por la Fundación Konex con el Diploma al Mérito como una de las Voces Femeninas de la Década. En 2017 obtuvo la Mención Especial del Festival Nacional de Folclore de Cosquín y fue seleccionada por el jurado para participar de WOMEX, una de las principales ferias internacionales dedicadas a las músicas del mundo.
Su recorrido continuó con Material Urgente, realizado junto a Milagros Caliva, que en 2024 fue nominado a los Premios Gardel como Mejor Álbum Grupo de Folklore. También participó como cantante y música en Zonda, la película del director español Carlos Saura.
A ese recorrido se suman años de escenarios en Argentina y en otros países. Jury llevó sus canciones a Uruguay, Brasil, Chile y distintos países de Europa, además de presentarse en salas, auditorios y festivales del país. En 2025 y 2026 volvió a cantar como solista en el Festival Nacional de Folclore de Cosquín.




