Lula da Silva se impuso en la segunda vuelta y se convirtió en el primer presidente brasileño con cuatro mandatos. El resultado cambia el mapa político de la región y deja en duda la relación bilateral con la Argentina, tras los duros agravios de Javier Milei. En Buenos Aires hubo votación y festejos.
Una victoria histórica Lula da Silva ganó el balotaje en Brasil y es el primer presidente de la historia del país con cuatro mandatos. También es el primer candidato que gana el segundo turno después de haber perdido el primero. El candidato opositor, Flávio Bolsonaro, decidió no reconocer su derrota y pidió la anulación de las elecciones, algo improbable.
Un nuevo mapa político en la región El resultado altera el mapa político regional y quiebra el esquema de control impulsado por Donald Trump y Marco Rubio. En las últimas siete elecciones de la región se impusieron dirigentes alineados de modo vertical con la Casa Blanca. Lula, además, es el primer presidente del subcontinente que rompe con la maldición de los oficialismos condenados a la derrota. Perder Brasil, que tiene frontera con diez países y es la segunda economía del hemisferio, tiene consecuencias para Rubio y sus ambiciones presidenciales.
El dilema para el Gobierno argentino
En la Argentina, el triunfo abre interrogantes sobre el vínculo bilateral. Pesan los duros agravios que el presidente Javier Milei dirigió a Lula durante la campaña, pese a que Brasil es el principal socio comercial del país. La relación quedó al borde de la ruptura. Según fuentes de Itamaraty, el canciller brasileño le había propuesto una salida a la crisis a su par argentino, Pablo Quirno, pero este no le dio importancia.

Sorpresa y alarma en la Casa Rosada
Dentro del Gobierno argentino hubo sorpresa y alarma. El resultado frena la llamada “ola de derecha” en la región.
Cómo llegó Lula a la victoria
Lula llegó a esta victoria tras corregir errores propios. Había perdido la primera vuelta por 1,8% de los votos, con un voto castigo que también se vio en el alto nivel de abstención y que se explica por el deterioro de la distribución de la renta: en Brasil, ocho de cada diez familias tienen deudas para sostener gastos mínimos. Perdió votos sobre todo en el nordeste. Lanzó un programa para recuperar a esos sectores y logró aprobar una ley que otorga dos feriados pagos en la semana laboral. Tres millones de personas que no habían votado lo hicieron en el balotaje, y Lula sumó una ventaja de 4 millones de sufragios, el doble de los que había perdido en la primera vuelta. No está claro que haya sido por esas medidas: también operó un voto cruzado, y Flávio Bolsonaro cometió errores como anunciar que revisaría esa legislación laboral y burlarse de la pérdida de un meñique de Lula.
Un Lula pragmático
Quien quiera tomar el triunfo como propio debe considerar que este no es el Lula que se fantasea: profundizó un giro pragmático. Brasil exhibe reservas de casi 400 mil millones de dólares, un riesgo país bajo y estable (1,7% por encima de la tasa norteamericana) y más de 70 mil millones de inversión directa extranjera. Según el FMI, Brasil pasó a ser la octava potencia económica mundial, por encima de Italia.
Lo que viene: una gobernabilidad limitada
Lo que viene no será sencillo: Lula tendrá una gobernabilidad limitada por el poder del partido liberal de Bolsonaro en un Congreso dominado por la centroderecha y la derecha dura, que puede trabar proyectos del Ejecutivo y tiene facultades para amnistiar a Bolsonaro si lo decide. Una fuente del PT admitió: “Con Lula presidente será difícil”.
Votación y festejos en Buenos Aires En la Ciudad de Buenos Aires también se votó, en la Embajada de Brasil. Allí Lula obtuvo el 70 % de los votos. Tras el resultado, militantes del PT se reunieron en el centro porteño para celebrar el triunfo.
Qué sigue Queda por ver cómo se reordenan las relaciones entre ambos países y qué gesto elige el Gobierno argentino hacia el nuevo escenario regional.




