Una pregunta sobre un refugio de perros que quedó inconcluso hizo que el influencer cuestionara el trabajo de la periodista. La grabación se interrumpió veinte minutos, Ansa pidió disculpas y Kusnetzoff hizo un mea culpa, pero el tema de fondo quedó sin respuestas claras.
Santiago Maratea y la China Ansa protagonizaron un tenso cruce en PH, Podemos Hablar, el programa que conduce Andy Kusnetzoff por Telefe. La discusión obligó a suspender momentáneamente las cámaras y dejó más preguntas que respuestas sobre la transparencia de las colectas.
El momento de mayor fricción ocurrió en el segmento «frente a frente». Ansa propuso un intercambio de roles: «Si se intercambiaran roles y vos fueses donante de tu fundación, para el refugio, para lo que fuere, ¿qué le recriminarías a Santiago Maratea?». Maratea respondió: «No se me ocurre. Siempre se cumplieron todos los objetivos». Ante la insistencia, agregó: «Le diría ‘gracias’. ¿Es muy descabellada mi respuesta?». Es una afirmación general que, en ese momento, no estuvo acompañada de datos o rendiciones concretas.
La tensión escaló cuando Ansa mencionó un caso puntual: «¿Pero lo del refugio de perros que quedó inconcluso?». En lugar de responder sobre el caso, Maratea cuestionó a la periodista: «¿Vos sos periodista, no? ¿Averiguaste sobre ese tema?». Ella aclaró que su consulta se basaba en publicaciones previas, y él replicó: «Es medio incompleto me parece la averiguación a través de los propios medios. Casi un oxímoron por lo que mienten los periodistas».
Ansa explicó que su intención era darle un espacio para expedirse sobre los rumores. Maratea desestimó su preparación: «No fue por una fundación eso. Si nos ponemos realmente a preguntar, ver qué averiguaste, seguramente no sepas nada». Luego le reprochó no haber frenado tras su primera respuesta: «Hiciste una primera pregunta y te la respondí, hiciste la segunda y también respondí. Pero seguiste más allá, China. No nos hagamos los inocentes». Y agregó: «No te arrepientas ahora porque se picó, porque si no es como que tirás la piedra y escondés la mano».
El punto más álgido llegó cuando comparó la consulta con un ataque personal: «Es como si yo viniese y diga ‘tu marido es misógino'». Después sostuvo: «Yo me lo tomo mal porque de lo que se habla con ese tema que querés tratar es que yo supuestamente le robé a una persona y eso no pasó. Hice más de 30 colectas». Y remató: «¿Qué te pensabas que iba a pasar cuando acusás de ladrón a una persona que no robó? No te hagas la inocente». En su respuesta no detalló qué ocurrió con el refugio mencionado, y el planteo de la periodista quedó sin una aclaración puntual.
Ansa dijo sentirse arrinconada y Maratea la acusó de ejercer «gaslighting». Por el clima que se generó, Kusnetzoff detuvo la grabación, que quedó interrumpida durante veinte minutos. Al reanudarse, explicó al público: «Nos fuimos del lugar del programa y pedí cortar, es algo que casi nunca sucede. Fuimos a un lugar de la charla que sentí que era un poco agresivo, yo sentí que se iba de código».
Kusnetzoff también hizo un mea culpa y justificó la pausa por la necesidad de que ambos estuvieran de acuerdo con lo que salía al aire: «No llegamos a un acuerdo y propongo, como desde el primer día de este programa, que podamos hablar. Me gustaría darle un cierre al tema y que cada uno pueda decir algo». El episodio también deja una pregunta sobre los límites de un formato en el que la pausa y la negociación previa condicionan lo que finalmente se emite.
Tras la pausa, Ansa pidió disculpas en reiteradas ocasiones y remarcó que había sido donante en las colectas de Maratea. Él mantuvo sus reservas: «Me parece más útil abrir el tema que cerrarlo», concluyó antes de dar por terminado el cruce. Más allá de la frase, la cuestión del refugio inconcluso siguió sin una explicación detallada.
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