La prensa británica aseguró este jueves que el secretario de Estado, Marco Rubio, desestimó la existencia de un cambio de posición de los Estados Unidos,en favor de la Argentina, en el conflicto de soberanía por las islas Malvinas.
De acuerdo al influyente diario The Telegraph, el alto funcionario de Donald Trump lo consideró tan «solo un correo electrónico», lo que buscó restarle importancia.
The Telegraph publicó esta posición de Rubio en el mismo día en que Javier Milei estuvo embarcado de visita en el portaaviones de los Estados Unidos, a propulsión nuclear Nimitz. Está frente a las costas de Mar del Plata y la visita misma es un hecho inédito para los presidentes, que no suelen visitar estas aeronaves extranjeras y menos siendo trasladado por un avión de otro país. Milei debió embarcar un aeronave de los Estados Unidos por razones de seguridad.
The Telegraph aseguró también que en diálogo con la Presidencia argentina habían desestimado el viaje que el libertario tenía planeado hacer este año a Londres para encontrarse con el primer ministro Keir Starmer, laborista, y el ultraderechista Nigel Farage, qué quiere venir a visitar a Milei, para decirle que las islas son «innegociables».
La misma versión había publicado Clarín días atrás.
El email filtrado y publicado por Reuters el viernes pasado decía que Trump analizaba abandonar la tradicional posición del neutralidad de los Estados Unidos respecto al conflicto de Malvinas (en realidad apoyaron a los británicos durante la guerra de 1982 y nunca cuestionaron la administración de facto que ejercen del archipiélago que reclama Argentina) en represalia a Starmer, que se niega a apoyar la guerra en Irán.
Según la prensa británica, la jefa del Foreign Office, Yvette Cooper abordó esta cuestión con Rubio después de qué causara tremendo rechazo en su país. En Londres afirman que los isleños quieren ser británicos y que tienen derecho a la autodeterminación, lo que no reconoce Argentina.
Se desconoce si el rey Carlos le planteó este asunto a Donald Trump en la visita de Estado que está haciendo en los Estados Unidos en estos días.
Entre tanto, pese a que el Stockholm International Peace Reasearch Institute, más conocido como SIPRI, ubica a la Argentina entre los países con más bajo presupuesto militar en equipo y en condiciones de su personal, el lobby de armamentos en el Reino Unido y en las Malvinas, ya empezó a arengar en Londres con la “necesidad” de un rearme de las Islas del Atlántico Sur. Concretamente reclama una actualización de las capacidades de la flota aérea y marítima, piden sobre todo un sistema de drones a tono con las guerras actuales, como las que libran Rusia en Ucrania y las de Oriente Medio.
El pedido de rearme es la consecuencia inmediata del revuelo y debate que explotó en Europa y Argentina tras el email filtrado donde Trump amenazaba con sacarle a Inglaterra el respaldo por Malvinas en beneficio de la Argentina.
“Las Islas Malvinas son vulnerables. Necesitan defensas anti drones. Argentina podría fácilmente obligarnos a agotar nuestras municiones a un costo y riesgo mínimos”, escribió esta semana el ahora retirado e influyente oficial de la Marina Real retirado Tom Sharpe OBE en el diario The Telegraph. Sharpe sirvió tres décadas a su país y estuvo al mando de cuatro buques de guerra diferentes.
Más aún, según The Times, la Real Fuerza Aérea (RAF) se encuentra en «alerta máxima» para defender las Malvinas, según el jefe del Estado Mayor Aéreo.
Sir Harv Smyth afirma que el control del espacio aéreo de las islas es «innegociable» después de que Estados Unidos sugiriera que podría respaldar las reivindicaciones de Argentina sobre las islas
“Las Islas Malvinas son vulnerables. Necesitan defensas anti drones. Argentina podría fácilmente obligarnos a agotar nuestras municiones a un costo y riesgo mínimos”, escribió esta semana el ahora retirado e influyente oficial de la Marina Real retirado Tom Sharpe OBE en el diario The Telegraph. Sharpe sirvió tres décadas a su país y estuvo al mando de cuatro buques de guerra diferentes.
En el Reino Unido todo el arco político salió a remarcar la tradicional posición de los británicos, que a su vez Argentina rechaza: que las islas tienen “derecho a la autodeterminación” y que los isleños votaron en “un referéndum” (en realidad no reconocido por las Naciones Unidas) que quieren ser británicos. Lo dijo desde el vocero del premier Starmer, a la jefa del Foreign Office, Ivonne Cooper, al jefe del Parlamento, y a los líderes de los distintos. Y lo dijo también el aliado de Milei en la ultraderecha británica, Nigel Farage, que anunció que en el otoño europeo venía a la Argentina a recordarle al presidente argentino que las “Falkland son innegociables”.
Tanto el presidente Milei como el canciller Pablo Quirno salieron a defender la posición nacional con un “las Malvinas son y serán argentinas”. Pero la “invitación” de la vicecanciller Victoria Villarruel, de que los isleños se vuelvan “a Inglaterra”, pegaron mal en la opinión pública. Como en su momento ocurrió con las de la ex presidenta Cristina Kirchner que tildó a los isleños de “okupas”.
Ya el año pasado, los había sensibilizado la compra de 24 aviones de guerra F16 Fighting Falcon -una compra a Dinamarca de aeronaves estadounidenses- que si bien para el militar son de “segunda mano” para el militar de la Marina Real no se sabe cuándo van a estar operativos. “ También se entiende que el país está en búsqueda de dos aviones cisterna KC-135R Stratotanker de Estados Unidos para reforzar sus capacidades de reabastecimiento en vuelo”, dijo el Daily Express citando también una “fuente de alto rango de la RAF” que expresó preocupación sobre la capacidad del Reino Unido para defender las islas en caso de que la Argentina decidiera lanzar un desafío.
Especuló Sharpe: “Antes se simulaban escenarios en los que un equipo de fuerzas especiales desembarcaba en Isla Gran Malvina desde un submarino, plantaba una bandera y obtenía un golpe propagandístico. Argentina ya no tiene submarinos, pero ¿qué pasaría si un pesquero o un carguero desplegara drones contra las islas? ¿Es nuestra inteligencia lo suficientemente buena como para anticiparlo? Si no, los Typhoon podrían llegar demasiado tarde. ¿Y si interpretáramos que no se trata solo de una provocación de zona gris, sino del inicio de un ataque? Antes de darse cuenta, uno podría estar disparando misiles muy caros contra drones muy baratos —lección básica de las guerras recientes en Irán y el Mar Rojo. ¿Y si se tratara de un ataque real y logran inutilizar la pista, impidiendo la llegada de refuerzos?”
Y remató: “Nada de esto constituye una invasión, pero todo es posible. Deberíamos contar con defensas adecuadas contra drones. Estas no estaban desplegadas en Chipre, lo que sugiere que tampoco lo están en el Atlántico Sur. Argentina podría, con relativa facilidad, forzarnos a agotar nuestras municiones a muy bajo costo o riesgo, y entonces las islas quedarían bajo una amenaza real de invasión.”

