Quince años pasaron desde que María Leal se subió por primera vez al escenario para formar parte de 8 Mujeres. Ahora, mientras se prepara para reencontrarse con aquella historia bajo la dirección de José María Muscari, la actriz mira el tiempo transcurrido sin demasiados conflictos. Hay ausencias, cambios y algunas limitaciones físicas, pero también una familia que creció, una carrera que continúa y, sobre todo, la sensación de haber construido una vida de la que se siente orgullosa.
“¿Me pesa el paso del tiempo? Sí, bueno… La vida cambia. Pero no me pesa porque he vivido una vida plena. La vida me ha pegado, pero me ha dado muchísimo”, reflexiona en diálogo con Revista GENTE.
Hoy, una de las dificultades con las que convive no está directamente relacionada con su edad. “Lo que más me molesta es que tengo problemas hereditarios en los ojos y veo poco”, cuenta. Sin embargo, rápidamente lleva la conversación hacia aquello que sí puede disfrutar: “Yo miro para el costado y veo hijos y nietos”.

Con los años, además, tomó una decisión que considera uno de sus mayores privilegios: organizar su cotidianidad alrededor de aquello que realmente desea hacer. “Me organicé en la vida sólo para hacer lo que quiero”, resume.
Y volver al teatro forma parte de esa elección. “Es un lujo. Recomiendo a las señoras grandes que tomen actividad. Yo de miércoles a domingo sé que me tengo que bañar, cambiar y salir de casa”, afirma sobre la rutina que volverá a imponerle el escenario.
El consejo de su hijo y aquello que María Leal deberá resignar por volver al teatro
La decisión de regresar a las tablas fue celebrada puertas adentro. Incluso su hijo mayor, que es psicoanalista, encontró razones para impulsarla. “Me dice que me va a hacer mucho bien”, cuenta María entre risas, antes de señalar que su regreso también tendrá consecuencias para él: “Eso va en perjuicio suyo porque cuido a su hija”.

La familia ocupa una parte fundamental de su presente. La relación con sus nietos, además, fue transformándose a medida que crecieron. “Mis nietos más grandes vienen a casa a tomar vino y charlar. Es otra cosa”, cuenta sobre esos encuentros que ahora puede compartir desde otro lugar.
Pero hay una pequeña tradición familiar que deberá modificarse durante las funciones. “La nena más chica los sábados a la noche se queda a dormir en mi casa y ahora no va a poder pasar. Eso sí me pesa”, reconoce.
El recuerdo de Norma Pons y Hilda Bernard que María Leal llevará al escenario
Cuando se le pregunta qué significa volver a 8 Mujeres después de tantos años, una de las primeras cosas que María hace es mirar las ausencias. “Para que te des una idea: las que no están es porque se fueron al cielo”, dice al recordar a algunas de las grandes figuras que atravesaron aquel espectáculo.
Pero Leal prefiere no instalarse en la tristeza. “Hilda Bernard se fue a los 102 años y tuvo una buena vida. Lo que siento es que hay que homenajearlas a través de esto”, explica.
Con Norma Pons, ese homenaje adquiere además una forma muy concreta. La actriz conserva un regalo de su compañera que terminó acompañándola durante buena parte de su carrera. “Normita Pons… A partir de que hice esa obra, en todas las demás salí con unos aros que me regaló ella. No me importa si tienen o no que ver con el personaje”, revela con emoción.
Las increíbles cábalas de María Leal antes de salir a escena
Porque si hay algo que los años de profesión no consiguieron quitarle a María Leal son los nervios. Ante la consulta de si todavía siente esa adrenalina antes de enfrentarse al público, no necesita pensarlo demasiado: “¡Totalmente! Me pongo re loca y además tengo muchas cábalas”.

Esta vez habrá incluso un ritual que conectará visualmente ambas versiones de 8 Mujeres. Para la nueva fotografía de marquesina, María tomó una decisión: recuperar exactamente el look que utilizó en 2011. “En la foto de la marquesina voy a ponerme la misma ropa que usé en la foto de la marquesina hace 15 años… ¡Hasta el collarcito”, adelanta entre risas.
Sus rituales, además, suelen terminar involucrando a quienes trabajan con ella. “El tema es que me tienen que seguir todas”, reconoce divertida. Y recuerda que durante Brujas encontró en Moria Casán una compañera a su medida: “Moria es como yo con las cábalas. Era interminable”.

