En el día de las elecciones del Colegio de Abogados, la doctora María Regina Medina Pardi fue nombrada como titular del Tribunal de Disciplina, el segundo cargo más importante después de la presidencia. En una entrevista íntima y emocionada, la abogada repasó su trayectoria, el legado familiar y su vocación por ayudar a los más vulnerables.

Una candidata atípica que votó por primera vez
“Tal vez lo más importante para mí, aunque muchas veces he renegado, es ser abogada”, confesó Medina Pardi, destacando la emoción de votar por primera vez en unas elecciones del Colegio, justo el día en que fue postulada para un rol de alta jerarquía. “Haber llegado acá me completa absolutamente como persona. Yo he dado todo por esta profesión. He llorado, he disfrutado”, afirmó.
El legado de una familia de abogados
La doctora relató que su pasión por el derecho nació desde muy pequeña, acompañando a su padre al estudio todos los domingos y jugando a ser abogada. Su abuelo, el doctor Medina Campero, fue su primer gran maestro, enseñándole el código y los artículos con una dedicación que marcó su destino.
“Recibirme a los 23 años no es nada fácil. Gracias a Dios tuve el acompañamiento siempre de mi familia, lo cual lo valoro eternamente”, sostuvo. Hoy, trabaja junto a las mujeres de su familia: su madre y su hermana Victoria, con quienes comparte una dinámica “más divertida, más sensitiva”.
Una abogada con sensibilidad y vocación de ayuda
“Yo siempre mantuve la misma forma: la sensibilidad, la contención. Fui por el más vulnerable”, aseguró. “Nunca pensé en quién me dejaba más plata. Pensé en quién me iba a querer más. Quiero que esa persona que me vino a ver el día de mañana me mande a su hijo, a su nieto, a su hermano. Quiero dejar un sello, no pasar desapercibida”.
La doctora también recordó su paso como profesora en la UBA, donde marcó la diferencia al permitir que los alumnos se copiaran si así lo decidían, pero advirtiéndoles que “ellos son los que mañana no van a saber cómo encarar las cosas”.
Poder para ayudar, no para beneficiarse
“Sé que soy distinta, soy media atípica, porque también amo mucho el arte”, confesó, mencionando a su hermano vinculado al mundo artístico. Estudió comunicación y prensa, y le apasiona “apuntalar a la gente para que crezca”.
“Siempre usaría el poder para ayudar a otros y nunca lo tendría o lo usaría para beneficiarme yo”, afirmó con contundencia. “Si vos me preguntarías un sueño, mi sueño sería ser jueza. Eso le dirá la vida y el destino”, concluyó.
Una enseñanza para las nuevas generaciones
Medina Pardi dejó un mensaje claro: “No todos los abogados somos iguales. Hay abogados que tenemos más sentimientos y hay abogados que tienen menos”. Y reflexionó: “Yo quiero dejar esta enseñanza: que fue muy lindo trabajar en familia. Es muy lindo poder cambiar y poder estar contenta. Eso es lo bueno”.
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