Más de 2.000 personas asistieron al funeral de Monica Mantefolcane y Giorgia Sommacal: el último adiós a la madre e hija que murieron en la tragedia de buceo en Maldivas

El último adiós a la bióloga marina Monica Montefalcone y a su hija, Giorgia Sommacal, se conmemoró el sábado 30 de mayo en la iglesia de San Francesco en Pegli en Génova, Italia. Ambas murieron durante una trágica inmersión en una cueva submarina en las islas Maldivas, junto a otras tres víctimas fatales.

En simultáneo los familiares de Gianluca Benedetti, el instructor de buceo y capitán del barco, de 44 años, hicieron una ceremonia de despedida en Padua, de donde era originario.

Los funerales de Muriel Oddenino, de 31 años, y Federico Gualtieri, también de 31 años, también biólogos y exalumnos de la profesora Montefalcone, ya se conmemoraron, y fueron igual de multitudinarios.

En Poirino cientos de personas despidieron a Muriel Oddenino, una de las biólogas que murió en Maldivas. Foto: EFE

Los homenajes póstumos se realizaron después de que concluyeran las autopsias a los cuerpos de los cinco buzos italianos, para determinar la causa del fallecimiento.

El emotivo último adiós a Mónica Mantefalcone y su hija Giorgia Sommacal

Según consigna el Corriere della Sera, asistieron más de 2.000 personas al funeral de Montefalcone y su hija. Amigos, vecinos, colegas, y cientos de personas que se enteraron de la tragedia a través de la cobertura mediática, que aún mantiene en vilo a la comunidad.

El obispo de Génova, monseñor Marco Tasca, pronunció emotivas palabras en su homilía durante el funeral. «Nadie afronta el sufrimiento en soledad, por eso estamos aquí, para dar testimonio de que el dolor se puede compartir, de que nadie está llamado a experimentar el sufrimiento solo», dijo ante la multitud.

Monica Montefalcone tenía 51 años y su hija Giorgia 22. Foto: Captura de video CorriereTV

«No solo estamos llamados a compartir las alegrías de la vida, sino también las pruebas más duras, los momentos más oscuros, y estamos aquí como creyentes para repetirnos a nosotros mismos y a los demás una verdad fundamental de nuestra fe: la muerte no tiene la última palabra», expresó.

«Confieso mi insuficiencia ante el misterio de la muerte. Es un dolor indescriptible, pues las palabras no alcanzan para contenerlo ni expresarlo», dijo el párroco de la iglesia San Francesco di Pegli, Don Pierino Cattaneo.

A Genova dolore e commozione per l’ultimo saluto a Monica Montefalcone e a sua figlia, Giorgia Sommacal, morte nell’immersione alle Maldive. pic.twitter.com/gviHfTRSoE

— Tg3 (@Tg3web) May 30, 2026

«En el brazo Mónica llevaba tatuado el salmo ‘Si ando por el valle más oscuro, no temeré mal alguno, porque tú estás conmigo'», reveló Pierino Cattaneo.

Luego tomó la palabra Iris, una de las mejores amigas de Giorgia. «Sentada en una roca frente al mar, te busco cada día. Siempre he amado el mar, quizás porque me habla de ti: hermosa y luminosa, pero también impetuosa, obstinada, llena de vida, justo como eras tú; y de ahora en adelante él siempre será quien me traiga de vuelta a ti», dijo con la voz quebrada.

«Gracias, Gio, porque me enseñaste que hay que perseguir lo que uno ama de verdad y tener el valor de compartirlo con quienes uno quiere. Ahora quédate al lado de tu mamá, apoya a tu papá, acompaña a Matteo, abraza fuerte a tus abuelos y dale fuerzas a Federico. Gracias por haber atravesado mi vida», manifestó.

«Pensaré que fuiste a unas largas vacaciones con mamá»: las desgarradoras palabras de Federico Colombo

Federico Colombo, novio de Giorgia Sommacal, habló desde el púlpito de la iglesia. «Sigo aquí esperándote. ¿Quién lo hubiera imaginado? Aquí estoy, frente a ti, buscando la fuerza para decirte adiós sin tenerla», expresó compungido.

«No deberíamos habernos despedido así. Nos entendíamos incluso en el silencio. Eras mi hogar, contigo ya no tenía miedo del futuro. Recuerdo la última vez que nos vimos», rememoró.

«Te vi llegar con tu vestido blanco, hermosa, te vi sonreír, te vi caminar descalza por la casa, buscando mi mano sin decir nada, y una simple frase, que se convirtió en el último adiós; estoy atrapado en ese momento sin salida», agregó entre lágrimas.

Y le dedicó también unas palabras a su suegra: «Mónica, me acogiste, me aguantaste y siempre me quisiste. Recuerdo que el primer día que me conociste me preguntaste si había comido, una simple atención que llega directo al corazón».

Carlo Sommacal, el esposo de Monica y padre de Giorgia, en el funeral. Foto: Captura de video CorriereTV

«Giorgia amaba la vida y a la gente. Estoy seguro de que nos cuidará desde allá arriba. Me despediré y pensaré en ti partiendo a esas largas vacaciones con mamá. Te amaré por siempre», concluyó el joven, que tenía pensado pedirle casamiento a su novia dentro de dos meses.

Entre los presentes se encontraban el teniente de alcalde de Génova, Alessandro Terrile, la presidenta del Ayuntamiento, Claudia Villa, y la concejala Paola Bordilli, y el rector de la Universidad de Génova, Federico Delfino.

Cómo sigue la investigación de la tragedia de los buzos italianos

Los investigadores de la Fiscalía de Roma también están examinando los dispositivos de las víctimas: sus teléfonos celulares, computadoras, discos duros, memorias USB, cuadernos y equipos de buceo.

Se están revisando los correos electrónicos de Montefalcone, quien tenía experiencia en más de 5.000 inmersiones y había registros de expediciones a una profundidad de hasta 80 metros, incluso más que los 60 metros de la cueva de Dhevana Kandu en Alimatà, cerca del atolón maldivo de Vaavu, donde fueron encontrados.

Las fotos de la cueva de Maldivas donde murieron los cinco buzos italianos. Foto: DAN Europe/Sami Paakkarinen

Tratan de rastrear la cadena de autorizaciones de buceo y confirmar que en qué momento se planteó como una actividad personal y no como una misión científica.

También serán fundamentales los datos aportados por los rescatistas, que estuvieron ocho veces en la cueva submarina donde ocurrió la tragedia, y confirmaron que la extracción fue muy compleja.

La entrada de la cueva de Maldivas donde murieron los buzos italianos. Foto: DAN Europe/Sami Paakkarinen

Un buzo maldivo falleció mientras recuperaba los cuerpos de las cinco víctimas, debido a las dificultades de la inmersión. Luego intervino un equipo de tres buzos espeleólogos finlandeses, integrado por Sami Paakkarinen, Jenni Westerlund y Patrik Grönqvist.

Los tres expertos, miembros de la Fundación Dan, necesitaron varias inmersiones debido a la estructura de la cueva, que tiene aproximadamente 200 metros de largo y más de 60 de profundidad.

Redacción

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