Mucho se habló antes del estreno de Michael, la esperada biopic sobre Michael Jackson, figura fundamental de la música de fines del siglo XX y comienzos del XXI. Thriller es el álbum más vendido de la historia, y los millones de fans seguramente vayan a ver desde hoy en la Argentina y desde el viernes en los Estados Unidos la película en la que Jaafar Jackson, sobrino del Rey del Pop, lo interpreta en su adultez (no canta: en los temas musicales la voz es de Michael Jackson).
La controversia se originó porque se difundió que se pasan por alto los aspectos más polémicos y no hay referencia a los momentos más oscuros que ensombrecieron la carrera de Michael. En toda la proyección no escucharán las palabras abuso sexual, ni juntas ni por separado.

Como buena parte del clan Jackson produjo el filme, en definitiva, lo que ofrece Michael es una mirada estrecha y autorizada sobre el ídolo. Como descremada, pasteurizada.
También, depende de que espera ver el espectador o fan.

El filme arranca con la infancia de Michael en Gary, Indiana, en los años ’60, cuando era un niño y el líder cantante de The Jackson 5, y su padre Joseph (Colman Domingo) no dudaba en sacarse el cinturón para fajarlo sin piedad.
Nada de abuso
La película iba a comenzar a mediados de 1993, cuando la policía de Los Ángeles registró el rancho Neverland de Jackson. Evan Chandler, un dentista, acusó a Jackson de abusar sexualmente de Jordan Chandler, su hijo de 13 años. En enero de 1994 llegaron a un acuerdo extrajudicial (el rey del pop pagó US$ 23 millones) y asunto cerrado.
Es más: debido a un acuerdo previo, en el filme no se podía mencionar a Chandler, de allí que la película ahora empieza de manera muy diferente.

Había que darle otro giro a la trama.
Michael, entonces, abarca a los Jackson 5 y los álbumes Off the Wall, Thriller y Bad, pero el eje es la lucha de Michael por emanciparse de su padre autoritario.
Tal vez con el cambio en la trama, ahora el “drama” o el conflicto en la película es la relación padre e hijo, un ítem que ya abordaron varias biopics recientes sobre músicos, como la de Robbie Williams. Y esa tensa relación artista manager (Joseph lo era) que también se vio en Elvis, pero con el coronel Tom Parker (Tom Hanks).

Qué está y qué no está en «Michael»
Están el moonwalk, los saltitos de Jackson antes de salir a escena, las curitas blancas en sus dedos, las bochas de helado de frutilla que comía con su mamá, la casa convertida casi en un zoológico, con llama, jirafa y el chimpancé Boobles (aquí, claramente digital), algunas excentricidades y el cuarto de Michael lleno de juguetes infantiles.
También, la preocupación de Jackson por ayudar a niños con enfermedades terminales y su pasión por Disney, sea Peter Pan, Neverland o el Ratón Mickey.
Pero está como desfigurada la relación con sus hermanos -Janet ni aparece-, y hasta el accidente en la filmación del comercial de Pepsi, donde se le prendió fuego la cabellera, pasa como un hecho más. No hay mención ni a Paul McCartney ni a Eddie Van Halen, que colaboraron en canciones del álbum Thriller, y la presencia del productor Quincy Jones es, por lo menos, escasa.

Como que no hay mucho drama en Michael.
Cómo rearmaron el guion debe haber sido un trabajo de rompecabezas. La elección del tándem John Logan como guionista -ya escribió el de You Should Be Dancing, que dirigirá Ridley Scott sobre los Bee Gees- y Antoine Fuqua ya sonaba extraña. ¿Juntar al guionista de un par de filmes de James Bond, más Gladiador y El aviador, con el director de la saga de El justiciero y Día de entrenamiento?
OK, un director de thrillers para retratar al autor de Thriller… Fuqua sí ha dirigido muchísimos videoclips. Y su experiencia en el terreno le da brío y energía a esos momentos de la biopic Que no son pocos.

¿Qué es Michael? Un filme de impacto, pero que por momentos parece una playlist en busca de una historia que lo sostenga.
Porque los hits están, de Billie Jean a Thriller, pasando por Beat It a Human Nature, o Bad y Wanna Be Startin’ Somethin’. Jaafar Jackson, hijo de Jermaine Jackson, nunca había actuado, pero se pasó meses estudiando y ensayando gestos, movimientos y pasos de bailes para interpretar a su tío. En eso, está impecable, pero el que está aún mejor es el pequeño Juliano Valdi, que lo interpreta en la primera media hora, cuando es un niño.
Una perlita: al productor Graham King (Bohemian Rhapsody) seguro le gustó la escena en la que los Queen se le plantaban a un ejecutivo de EMI, y llamó otra vez a Mike Myers -de nuevo, irreconocible- para darle el papel de Walter Yetnikoff, presidente de CBS Records.

El final, con todo, es abrupto. Termina en Londres, en la presentación de Bad, en 1988. “His story continúa” se lee, tal vez como una suerte de puntos suspensivos, abiertos a una continuación de la que por ahora no se habla, pero que si Michael es el exitazo que todo el mundo prevé, seguramente tenga.
Hagan o no la vista gorda.
“Michael”
Buena
Docudrama. Estados Unidos / Reino Unido, 2026. 127’. De: Antoine Fuqua. Con: Jaafar Jackson, Colman Domingo, Nia Long, Juliano Valdi, Miles Teller. Salas: IMAX, Cinemark Palermo, Abasto, Unicenter y Dot, Cinépolis Recoleta, Pilar y Rosario, Showcase Belgrano, Haedo y Rosario.

