Mientras la relación con el gobierno de Luiz Inacio Lula da Silva atraviesa su peor momento en décadas, el presidente Javier Milei encontró este jueves en Ecuador la contracara de su batalla y la de Donald Trump en la región.
En Quito fue recibido con honores por su aliado Daniel Noboa, con quien firmó una serie de acuerdos de cooperación. Estos profundizan una relación política entre ambos y para Milei es parte de una gira de su defensa de un bloque de la derecha regional que lo encontrará este viernes en Cali para participar de la asunción presidencial de Abelardo de la Espriella.
Si bien este giro a la derecha encuentra a la mayoría de los nuevos presidentes identificados con Washington, Milei y Donald Trump fueron los únicos que se arriesgaron a un apoyo explícito a Flavio Bolsonaro de cara a las elecciones del 4 de octubre en Brasil, donde enfrentará a Lula da Silva. Pero fue Milei el único que le dispensó insultos al jefe de Estado del vecino país.
La visita oficial, la primera de Milei a Ecuador desde que llegó a la Casa Rosada –Noboa lo visitó en Buenos Aires en agosto de 2025 -, tuvo un fuerte contenido político. Cristina Kirchner fue la última jefe de Estado de Argentina en visitar a Ecuador, cuando entonces era gobernado por Rafael Correa.
La jornada del libertario en Quito comenzó con la colocación de una ofrenda floral ante el monumento a los héroes de la independencia ecuatoriana, según imágenes difundidas por la Secretaría de Prensa de la Presidencia. Los medios periodísticos no tuvieron acceso directo por pedido de la delegación argentina, según informaron periodistas ecuatorianos, lo que no pudo confirmar Clarín.
Tras una reunión privada en el Palacio de Carondelet, Milei y Noboa encabezaron la firma de cinco instrumentos bilaterales. El más relevante fue un Tratado de Extradición, destinado a agilizar la cooperación judicial entre ambos países frente al crimen organizado.
El presidente @DanielNoboaOk recibió a su homólogo argentino, Javier Milei, @JMilei. Con este encuentro inicia la agenda oficial entre ambos mandatarios y sus delegaciones, para fortalecer la cooperación bilateral e impulsar una relación estratégica en beneficio de Ecuador y… pic.twitter.com/67lxLgTASL
— Presidencia Ecuador 🇪🇨 (@Presidencia_Ec) August 6, 2026
También suscribieron una declaración conjunta para fortalecer la lucha contra la pesca ilegal, una preocupación estratégica para Ecuador por la presencia recurrente de grandes flotas extranjeras frente a las islas Galápagos y un tema que también ocupa a la Argentina en el Atlántico Sur, donde Buenos Aires denuncia desde hace años la depredación de los recursos pesqueros en el límite de su Zona Económica Exclusiva.
Los otros acuerdos abarcan cooperación en materia de seguridad, intercambio de información, asistencia judicial y conectividad aérea, con el objetivo de facilitar el comercio y el flujo de inversiones. Fue muy importante el convenio de ciberdefensa, con protocolos de intercambio de información, capacitación y entrenamiento. También cerraron un acuerdo automotriz para la venta mutua de vehículos y otro para mejorar la conectividad aérea, el comercio y el turismo.
«Estamos consolidando una relación basada en la libertad, el respeto institucional y la cooperación», señalaron fuentes ecuatorianas al término del encuentro, que estuvo precedido por una ceremonia oficial en la sede del Gobierno.
La delegación argentina estuvo integrada por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei; el canciller Pablo Quirno; y otros funcionarios del área económica y diplomática. Del lado ecuatoriano participaron varios ministros del gabinete de Noboa, quien desde su reelección busca fortalecer los vínculos con gobiernos alineados con Washington.
Milei busca armar una cumbre de presidentes de derecha en Buenos Aires, según confirmó Quirno. Pero el 12 de agosto se está convocando a otro encuentro de Jefes de Estado y de Gobierno entre los países que buscan ampliar y consolidar el eje de cooperación en seguridad y defensa junto a Washington. Sería en Ecuador y participaría la Enviada Especial para el Escudo de las Américas de los Estados Unidos de América, Kristi Noem.
Un mensaje regional
Más allá de los acuerdos concretos, la fotografía de ambos presidentes tuvo una lectura política inevitable. Milei viajó con Karina y Quirno. Entre tanto, en la delegación ecuatoriana destacaba la prestigiosa jurista Diana Salazar, embajadora de Noboa en la Argentina.
Noboa se transformó desde hace meses en uno de los mandatarios latinoamericanos más cercanos al Presidente argentino. Comparten una agenda favorable al libre mercado, una política de seguridad de línea dura y una buena relación con la administración estadounidense.
Para Milei, además, Ecuador representa un socio con el que existen pocas áreas de conflicto y amplias posibilidades de cooperación, especialmente en seguridad, lucha contra el narcotráfico y defensa de los recursos marítimos.
En la Casa Rosada sostienen que el viaje apunta a fortalecer la presencia internacional de Milei entre los gobiernos liberales y conservadores de América Latina. En los hechos, sin embargo, también busca compensar el creciente aislamiento que enfrenta el Presidente en el Mercosur después del agravamiento de la crisis con Lula.
Porque mientras Brasil enfría al mínimo la relación bilateral, Quito se convirtió esta semana en el escenario donde Milei encontró uno de los respaldos políticos más visibles de la región. En Argentina, de acuerdo con cifras oficiales, residen unos 33.000 ecuatorianos.
En la previa de la reunión entre Milei y Noboa, el gobierno argentino declaró a la banda narcocriminal ecuatoriana Chone Killers como una «organización terrorista», en una medida que apunta a prevenir su instalación en el país, de acuerdo a la publicación en el Boletín Oficial.
La designación, emitida entre el Ministerio de Seguridad y el Ministerio de Relaciones Exteriores, apunta contra la banda criminal que se dedica a la extorsión, el secuestro, el tráfico de drogas y el sicariato en la zona de Guayas.
Forman parte además de los 22 grupos delincuenciales que Noboa declaró como terroristas en su país en enero del 2024, en medio de una escalada de violencia inédita.

