Después de 78 años de actividad, un tradicional bazar «Popey» de Monte Grande bajará sus persianas y marcará el fin de una historia profundamente ligada a la vida cotidiana de la región. Se trata de un comercio emblemático que atravesó generaciones y que supo ganarse un lugar en la memoria de vecinos de Esteban Echeverría.
Embed – CIERRA POPEY, EL HISTÓRICO BAZAR DE LA CALLE ALEM | El Diario Sur En Vivo desde Monte Grande
Fundado por una familia de inmigrantes que buscaba una forma de salir adelante, el local no solo fue un espacio de ventas, sino también un punto de encuentro para la comunidad. A lo largo de las décadas, acompañó distintos momentos de la vida de sus clientes, desde casamientos hasta la llegada de nuevas generaciones, consolidándose como un clásico de la zona.
El cierre, tras décadas detrás del mostrador
Pablo Bursztyn, dueño del bazar, explicó a El Diario Sur que la decisión de cerrar responde al desgaste de toda una vida de trabajo. “El motivo del cierre es el cansancio de tantos años de trabajo. 78 el local, 60 yo a tener mostrador y bueno, uno se va cansando”, sostuvo.
A sus 82 años, remarcó que se trata de una decisión personal tras décadas al frente del comercio familiar. “Llega un momento que uno tiene que tomar la decisión de hasta cuándo vas a seguir trabajando. Me siento bien, así que creo que llegó el momento de dejar de trabajar”, afirmó.
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Pablo junto a Martin Juárez e Ivan Vilares, fieles empleados del comercio desde hace años.
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Un bazar con 75 años de historia
Según rememoró Pablo en diálogo con El Diario Sur, sus padres eran inmigrantes de Polonia y llegaron a Adrogué, en Almirante Brown. Más adelante decidieron poner su propio comercio y, para eso, eligieron la localidad de Monte Grande, en Esteban Echeverría. “Fue bazar como podía haber sido cualquier otra cosa. Lo que ellos querían era buscar una forma de vivir”, aseguró el vecino. Cabe destacar que el dueño del terreno donde actualmente se ubica el bazar fue Pedro Cervetti.
“En un principio se llamó ‘El Obrero’, pero después se hizo una reforma y también vendíamos juguetes, así que pasó a llamarse ‘Popey’ porque querían un personaje infantil”, explicó Carlos Pablo, más conocido como “Pablito” entre los vecinos de la zona.
Hasta el año 1966, Pablo trabajaba en una cooperativa de crédito: “Cuando fue el golpe de Estado, estos lugares prácticamente empezaron a desaparecer”. En ese contexto, decidió comenzar a trabajar con sus papás. “Me gustó desde un principio, y todavía me encanta lo que hago”, sostuvo.
Tras el fallecimiento de sus padres, Pablo quedó a cargo del local, el cual sacó adelante con ayuda de su mujer. “Acá vino a comprar una madre cuando se casaba su hija, y después vino esa hija con su propia hija, y después la hija de la hija con la nieta”, destacó entre risas. Y agregó: “Cuando dicen ‘Popey’ todo el mundo ya sabe dónde está”.
“Mi mamá murió hace 12 años y todavía hay gente que viene acá y me dice que se acuerda de ella en la caja. Era muy querida, mi papá igual”, aseguró a El Diario Sur Pablo.
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El local se encuentra sobre la calle Alem, en Monte Grande.
Monte Grande en los inicios del comercio
Durante la entrevista, Pablo también evocó cómo era Monte Grande en sus primeros años en la zona. “Era un cacerío, un poco más que cacerío, un poco menos que pueblo. Pero era hermoso, todos nos conocíamos”, recordó.
El comerciante describió un ritmo de vida más tranquilo y cercano entre vecinos. “En verano la gente estaba sentada en la vereda”, contó. También destacó la identidad del lugar: “Monte Grande siempre fue muy lindo, tenía muy buen aire”, y cerró con una definición personal sobre su vínculo con la ciudad: “De acá no me iría nunca, nunca, nunca. No me sacan ni a empujones”.



