«Movimientos raros» de los nacidos en el extranjero, aumento de delitos y la afectación a la identidad nacional: 5 mitos sobre inmigrantes en Uruguay

La anécdota sirve para explicar un problema bastante más amplio: qué ocurre cuando la sospecha sobre el delito empieza por el origen de una persona.

Esta semana esa discusión reapareció en Uruguay. El senador nacionalista Sebastián Da Silva habló en radio Carve de “movimientos raros” de personas llegadas desde los Balcanes y mencionó específicamente a Albania, Montenegro y Serbia.

Da Silva no afirmó que esas personas estuvieran cometiendo delitos. Planteó una sospecha. Pero lo hizo en términos de nacionalidades.

El crimen organizado no tiene pasaporte ni conoce de fronteras.

¿Qué dicen los datos cuando se ponen a prueba esas asociaciones?

Mito 1: Los inmigrantes aumentan los delitos

Los venezolanos salen en masa y con hambre, haciendo filas en las trochas, para entrar a Colombia. Los afganos huyen entre las montañas tras el ascenso de los talibanes. Los centroamericanos se ahogan en el Río Bravo. El Mediterráneo es una fosa común tras el hundimiento de balsas repletas. La selva de Darién deja huérfanos de a miles. Disparos y realojos en Ceuta.

Las imágenes y lugares puede variar, pero transmiten una falsa idea: la humanidad está desbordada, no hay regulación y los extranjeros son los que transportan los males. Hasta pasó en covid-19, cuando casi que se le quiere poner una nacionalidad a un virus.

La propia palabra extranjera viene de “ajeno”, el otro. Por eso no es raro que en Uruguay, donde la población percibe que la inseguridad es el principal problema del país, parte de la culpa sea de “los otros”.

El dato mata al relato. En las cárceles uruguayas hay 16.726 privados de libertad. Entre ellos hay 404 personas extranjeras. ¿Qué nos dice eso? Mientras en la sociedad uruguaya en general el 3,5% son inmigrantes, en la población carcelaria baja al 2,4%.

Pero, ¿qué pasa con el “movimiento raro” de los Balcanes que notó el senador Da Silva? Si contamos a las tres nacionalidades que mencionó al aire —Albania, Montenegro y Serbia—, el saldo migratorio del año pasado es el mismo que en 2021 y casi idéntico que en 2022. Apenas entraron 23 pasajeros más de los que se fueron.

Si lo miramos por cada nacionalidad por separada, los registros oficiales muestran que el mayor saldo de Albania fue en 2023. El mayo de Montenegro fue en 2022. Y el de Serbia en 2021.

El Ministerio del Interior abrió una investigación. Pero adjudicar a nacionalidades es como pensar que Sebastián Marset es un fenómeno de exportación del narcotráfico uruguayo, cuando en realidad se lo estudia por movimientos en la hidrovía, le dieron el pasaporte estando en Dubai, fue capturado en Bolivia.

“El nexo más importante entre la migración y la seguridad no es el referido a la seguridad nacional de los Estados, sino el que atañe a la seguridad humana de los migrantes”, había resumido un estudio de la Organización Internacional para las Migraciones después que en Estados Unidos se pusiera a los latinos y los árabes como los causantes principales de la delincuencia y la evidencia refutase ese mito mostrando como la nacionalidad de origen no incide.

MITO 2: Los inmigrantes le quitan el trabajo a los locales

Los economistas uruguayos podrán tener discrepancias sobre estimaciones o acciones fiscales, pero en algo coinciden: Uruguay necesita la llegada de extranjeros en edad productiva.

En mayo —último dato actualizado— había 103.977 inmigrantes que aportaban al Banco de Previsión Social (BPS). Y así como la mayoría se desempeña en la Industria y Comercio, como los nativos, el aporte de los extranjeros es clave en dos áreas:

Por un lado, hay casi 5.000 en áreas científicas y técnicas, muchos de los cuales están abriendo líneas de investigación que Uruguay carece y dando trabajo a los uruguayos.

Por otro, como ya lo había estudiado la economista Luciana Méndez, había dicho que los inmigrantes “complementan el trabajo de los nativos o toman puestos que los uruguayos no quieren”.

Una investigación del propio BPS en diciembre mostraba como los nacidos en República Dominicana, Cuba, Perú, Paraguay y en menos medida Venezuela estaban teniendo porcentajes de aportes en servicios domésticos o de cuidados que superan la media de uruguayos (muchos de los cuales rechazan esos puestos).

La evidencia internacional dice que no existe un límite de puestos de trabajos o de servicios. En cualquier caso el crecimiento logra crear más que destruir.

MITO 3: Los inmigrantes hacen caer la calidad educativa de la población

Este mes se conocieron los resultados de las pruebas PISA. En Uruguay los inmigrantes, aunque muchos vengan de sectores más vulnerables y hayan tenido que adaptarse a un nuevo país y compañeros de clase, obtienen los mismos niveles que los locales.

Pero el último censo es todavía más contundente: en los mayores en edad de trabajar el porcentaje de inmigrantes con universidad completa supera con creces a los uruguayos. La siguiente gráfica lo muestra:

Este fenómeno de inmigración más calificada que la nativa hace que muchos recién llegados queden sobrecalificados para sus tareas: contadores haciendo de delivery, odontólogos manejando un Uber, economistas como guardias de seguridad o médicos cocinando chivitos.

MITO 4: Los inmigrantes ponen en riesgo la identidad nacional

El mate es guaraní y la yerba que más se consume en Uruguay es plantada en Brasil. El dulce de leche tiene un origen indio y es compartido por otros países, en especial del Cono Sur. El autor uruguayo más leído en el extranjero y uno de los que más ha escrito sobre la idiosincrasia montevideana, era hijo de italianos, vivió 12 años en el exilio y otros tantos como corresponsal de prensa. Entonces, ¿existe una identidad nacional? ¿Hay tal cosa como uruguayez?

“El temor de la disolución de la identidad es infundado. Parte de la base, errada, de que existe una identidad única, hermética e insoluble. ¿Alguien teme del carnaval de Artigas porque tiene influencia de la frontera o es parte de nuestra cultura? Cuando vienen las Criollas siempre se discute eso que es un relato más de las décadas de a principios del siglo pasado cuando llegaban los europeos”, explica el antropólogo social Leonardo Fossatti.

El gaucho y Artigas —por decir dos figuras que la escuela uruguaya suele tallar en bronce— son más regionales que locales; al punto que muchos de ellos eran más venerados afuera de los límites de lo que hoy es Uruguay.

Pensar en el “riesgo a una identidad nacional”, dice Fossatti, es una discusión perimida y en parte de la falsa idea de uruguayez hubo una mala influencia de la propia academia. Y cita una tesis: “La gran inmigración europea cambió la etnia uruguaya (convirtiendo) a los uruguayos en orientales”.

Fossatti por momentos se ríe por lo absurdo de esas palabras. Uno de los últimos Iphone fue la conjunción de metales y partes de al menos nueves países —sin contar la multiplicidad de nacionalidades detrás del desarrollo—, hasta Benito Mussolini nacionalizó a brasileños y argentinos para ganar el Mundial de fútbol de 1934, y el Gran Hermano en su versión uruguaya se juega en una casa en Argentina, con un formato que se estrenó por primera vez en Países Bajos y cuya primera edición transmitida en Uruguay fue española y luego argentina. ¿O acaso farmear aura es constitutivo de una identidad nacional?

Según la encuesta de El Observador y académicos de la Universidad de la República, el 25% de los uruguayos considera que “la llegada de inmigrantes atenta contra la identidad nacional”. En Europa ese porcentaje supera el 45% (y en algunos países como Polonia o Hungría trepa encima del 60%).

La historia recuerda que Uruguay tuvo leyes migratorias que distinguían por nacionalidad y cerraban puertas. Hubo un esfuerzo de la colectividad sirio-libanés para levantar esas prohibiciones que permitieron el ingreso de judíos, cristianos y, en menor medida, de musulmanes de países de Medio Oriente.

“En los estudios que hicimos hace unos años vimos que en Uruguay el derecho de piso tiene mucho peso en la normativa, mucho más de lo que se piensa y mucho más que otros países”, concluyó el antropólogo Fossatti.

MITO 5: Los inmigrantes definen elecciones

Primero aparece un acento diferente, una vestimenta que sale de la paleta clásica, una comida con otros condimentos. Luego viene la idea de que los inmigrantes son más de lo que son.

En un Uruguay que sigue siendo expulsor de población, los que llegan apenas compensan a los que se van. Tanto es así que hasta el Instituto Nacional de Estadística no le asignó peso a la migración internacional para sus proyecciones de población.

Si de por sí los extranjeros son pocos, todavía menos son los que siguen el largo camino de convertirse en ciudadanos, obtener la credencial e ir a votar.

En las últimas elecciones nacionales, apenas el 2% de los nuevos inscripto en el padrón había nacido en el extranjero. Y en ese porcentaje entran hasta quienes nacieron en otro país, pero vivieron desde que tenían menos de un año en Uruguay.

De hecho, el 2% de los nuevos inscriptos (4.341 de 214.338) nacieron en el extranjero, pero, en realidad, menos del 1% es ciudadano legal: la mayoría de los otros extranjeros habilitados son hijos o nietos de uruguayos (naturales).

Son tantos los mitos que hay quienes sugieren dejar de hablar de migrantes porque es una redundancia: el humano siempre fue nómade.

Redacción

Fuente: Leer artículo original

Desde Vive multimedio digital de comunicación y webs de ciudades claves de Argentina y el mundo; difundimos y potenciamos autores y otros medios indistintos de comunicación. Asimismo generamos nuestras propias creaciones e investigaciones periodísticas para el servicio de los lectores.

Sugerimos leer la fuente y ampliar con el link de arriba para acceder al origen de la nota.

 

El adiós a Ricardo Fevrier, un periodista «de los de antes» que dejó su huella en Clarín

"¡Volvé Richard! ¡Te extrañamos!". El ruego se repetía cada vez que Ricardo Fevrier ponía alguna cosa especialmente irónica, ácida,...

Un hombre dejó encerrada a su hija en un auto en una estación de servicio durante tres horas: se había ido a bailar

Un hombre dejó a su hija de 7 años encerrada en su auto, estacionado en una estación de servicio,...

El tratamiento de Messi: hallaron la clave para mejorar la hormona del crecimiento pero tienen un obstáculo

La hormona de crecimiento fue la que permitió a Lionel Messi crecer hasta el 1,70 metro de altura y...
- Advertisement -spot_img

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí