La Selección argentina no pudo. En Nueva York-Nueva Jersey, en la final del Mundial 2026 de Estados Unidos, Canadá y México, la Scaloneta cayó con España por 1 a 0, en tiempo suplementario.
Los primeros minutos fueron de España. La Furia Roja se hizo del balón, típico de su juego, aunque sin profundidad. Solo tuvo una llegada de Lamine Yamal que controló Emiliano Martínez. Pero de a poco, la Selección emparejó las acciones y también tocaba la pelota cada vez que la tenía.
El último cuarto fue de los europeos, con toques en campo argentino y buenas llegadas. Un tiro de Mikel Oyarzabal desde afuera del área que atajó “Dibu” y un remate cruzado de Marc Cucurella que pasó cerca del palo izquierdo.

Todo rojo
El segundo tiempo, pese a la entrada del matancero Leandro Paredes por Nicolás González, España manejó el balón y jugó en campo nacional. También generó chances. Un disparo de Dani Olmo que se le escapó al “Dibu” al córner, un cabezazo de Ferrán Torres que quedó en los brazos del arquero y un tiro de Pau Cubarsí que tapó el Uno.
Argentina aguantó el embate de los peninsulares, no pudo generar peligro y recién en el descuento pudo tener la pelota y llegar al área con un centro bajo de Giuliano Simeone que atajó Unai Simón.
Para colmo, en el tercer minuto de adicional, Enzo Fernández llegó tarde a disputar una pelota con Cubarsí, lo tocó abajo y recibió la segunda tarjeta amarilla, por lo que la Selección se quedó con diez.

Orgullo por ustedes
Como era de esperar, en los 30 minutos de prórroga, España mantuvo el dominio y Argentina recurrió al “Dibu”, quien sacó a relucir toda su grandeza bajo los tres palos, y al corazón del equipo, resistiendo en defensa y tratando de hacer correr los minutos con oficio. Sin embargo, al minuto del segundo período del suplementario, a Torres le quedó un rebote en el área y anotó fuerte al medio.
La Selección, con un hombre menos, fue a buscar el empate. Estuvo cerca con un rebote que le quedó a Simeone que se fue por encima del travesaño. No lo consiguió, pero así como España es un justo campeón por su superioridad, Argentina cedió el título con nobleza. Y se retiró del campo de juego con la cabeza en alto.



