El coloso del saxo tenor, Sonny Rollins, murió este domingo 25 de mayo, en Woodstock, Nueva York, a los 95 años. Era el último gran músico de la época dorada del jazz. Elogiado por Charlie Parker, tocó con Miles Davis, Thelonious Monk, Clifford Brown y tantos otros. Fue uno de los artistas que le dieron forma al jazz contemporáneo. Estaba retirado de los escenarios desde 2012 por problemas respiratorios.
La comunicación de la muerte del artista apareció en su página oficial; “Con profunda tristeza y un amor inmenso, anunciamos el fallecimiento de Sonny Rollins. El coloso del saxofón murió esta tarde en su casa de Woodstock, Nueva York, a la edad de 95 años”.
“Creo que cuando una persona creativa termina su vida, continúa en la siguiente existencia. Soy una persona que cree que esta vida no lo es todo. Una persona espiritual piensa así”, dijo Sonny Rollins, en 2009. Y vaya si tenía razón.
Si bien se ha vuelto común lanzar el calificativo de legendario, son pocos los músicos que merecían más ese apelativo que Rollins. Ya con 20 años tenía una sólida reputación en la escena neoyorquina del jazz. “No eran pocos los que pensaban que tocaba el saxo al mismo nivel que Bird (Charlie Parker) y yo solo sé una cosa: andaba muy cerca”, cuenta Davis en Miles: The Autobiography.
Siendo el último artista de esa camada insuperable que dio el jazz solía decir : “No están aquí ahora, así que de alguna manera los represento a todos ellos. Recuerden, soy uno de los últimos que queda, como me lo dicen constantemente, así que a veces siento la santa obligación de evocar a estas personas”.
Rollins tenía un sonido musculoso y una naturaleza exploratoria que lo colocaba en la vanguardia del jazz, su forma de abordar las improvisaciones de manera temática y con una imaginación desbordante fueron clave en la definición del saxo en el jazz moderno. Su música creaba un auténtico escenario emocional.

A finales de los años ’60 viajó a la India interesado por el yoga y las religiones orientales. Las palabras reencarnación, dharma y karma formaban parte de su vocabulario cotidiano.
Un época intensa
Hubo tres sucesos en la década del ’50 que ayudan a describir la vida de este artista. A comienzos de 1950 es detenido por robo a mano armado y purga diez meses en el presidio de Riker Island hasta salir en libertad condicional, en 1956 grabó el tremendo disco Saxophone Colossus y poco antes Tenor Madness con John Coltrane, otro gigante del saxo tenor, y en 1959 desaparece de la escena.
Recién en 1961, un periodista lo encontró tocando en el puente de Williamsburg, en Nueva York. Regresó a la escena a finales de ese año con un disco clave en su carrera The Bridge.
Su vida
Walter Theodore Rollins nació el 7 de septiembre de 1930, en Sugar Hill, Harlem; sus padres eran de las Islas Vírgenes y creció en un entorno musical. Su hermana era pianista clásica y él comenzó en el piano para luego ser atrapado por el jazz y el saxo, primero el alto, después el tenor.
Creció inmerso en una educación jazzística envidiable; sus compañeros de colegio fueron tres excelentes músicos, Jackie McLean, Art Taylor y Kenny Drew. A los 18 años ya era profesional y el genial Bud Powell lo invitó a tocar en su disco Amazing Bud Powell (1948). Todo un reconocimiento.
Entre 1969 y 1971 se tomó su segundo período sabático en los que dedicó su tiempo a visitar Jamaica y la India. Interesado por el yoga se ocupó de estudiarlo en su cuna.
A su regreso de este período muestra una nueva fuerza motora en su música. Sus solos rugían, arranques furiosos a doble tiempo, sin embargo, fue pasajero este encare musical. Al poco tiempo incluyó guitarra y bajo eléctrico, necesitaba otra dinámica y sumó al funk y al R&B a su música.

A fines de la década del ’70 comenzó a presentarse solo, sin acompañamiento. Una idea que tomó de Hawkins. En 1979 se presentó en The Tonight Show y en 1985 lanzó The Solo Album, grabado en vivo en el Museo de Arte Moderno de Nueva York.
Entre su sinfín de colaboraciones y como sólo un dato anecdótico es el saxo del solo de Waiting For My Friend, del álbum Tattoo You (1980), de los Rolling Stones.
El ayuntamiento de Nueva York designó, en 1995, el 13 de noviembre como el Día Sonny Rollins, y en 1998, ya como activista por el medio ambiente lanzó su disco Calentamiento Global.

Su figura ganó un enorme prestigio hacia el final del siglo pasado. Cobraba un cachet de 100 mil dólares, algo completamente inusual para el negocio del jazz. En 2001, ganó por This Is What I Do el Grammy por Mejor Álbum de Jazz Instrumental, y en 2004 recibió un Grammy por su trayectoria.
Desde 2006, Rollins publicaba su música en su sello Doxy Records, y su primer lanzamiento fue Sonny, Please (2006) dedicado a su esposa Lucille Pearson (1928-2004), quien fue su representante hasta su fallecimiento.
En 2010, para su cumpleaños 80, tocó en el Teatro Beacon, en Nueva York, con el magistral saxo alto Ornette Coleman (1930-2015). Cuatro temas quedaron registrados en su disco Road Show Vol 2. En ese concierto se lo vio en buena forma a Ornette y no así a Sonny que debía descansar entre tema y tema. Sus problemas respiratorios eran evidentes. En marzo de 2011 fue condecorado con la Medalla de las Artes, otorgada por el presidente Barak Obama.

Rollins dejó de actuar en 2012 y en 2014 anunció su retiro de la actividad. A lo largo de los 65 años de carrera, Rollins lanzó más de cien trabajos, entre álbumes de estudio y en vivo. Su último lanzamiento fue en 2024, Freedom Weaver: The 1959 European Tour Recordings con un cuadernillo con fotos inéditas de esa gira.
Rollins hace poco afirmó: “La música no era mi propósito en la vida. Mi propósito en la vida era ser quien soy. Si eso significaba cierta prominencia como músico, bien, pero estoy aquí para ser un ser humano más allá de mi profesión como músico”.

