La vicejefa de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Clara Muzzio, ratificó su postura sobre la Educación Sexual Integral (ESI) y aseguró que recibió amenazas de muerte luego de plantear la necesidad de impulsar una reforma de la ley. Según sostuvo, la normativa vigente busca imponer una «ideología de género».
De acuerdo con lo informado por la Agencia Noticias Argentinas, la funcionaria porteña afirmó que las intimidaciones no estuvieron dirigidas solamente hacia ella, sino también contra su familia. En ese marco, interpretó que los agravios buscaron «disciplinarla» por sostener que «sólo existen los sexos masculino y femenino».
Al explicar su propuesta, Muzzio remarcó que la intención no es cuestionar las distintas preferencias sexuales ni desconocer la igualdad ante la ley. Según expresó, el objetivo es poner un límite a las «políticas identitarias».
En esa línea, planteó que la modificación de la legislación apunta a eliminar contenidos que definió como «adoctrinamiento progresista» y reemplazarlos por una enseñanza basada en la definición biológica del sexo.
X de Clara Muzzio
La dirigente también hizo referencia a la aplicación de la ESI en las escuelas. Aunque señaló que, tras su implementación, se comprobaron casos de abuso sexual, mayormente intrafamiliares, sostuvo que el Estado no debe reemplazar a los padres en la educación y la crianza de sus hijos, por lo que rechazó su intervención en materia de educación sexual.
Además, manifestó su respaldo a cualquier iniciativa que busque poner fin a los tratamientos de hormonización aplicados a menores por decreto nacional. En el mismo sentido, apoyó la eliminación de los cambios de sexo exprés en el DNI para mayores de 16 años sin aval familiar en la Ciudad de Buenos Aires.
Las declaraciones llegan después de la polémica que se generó días atrás, cuando Muzzio calificó a la ESI como una «trampa mortal» y afirmó que el programa vigente en las escuelas está cargado de una «ideología siniestra que les destruyó la cabeza a los niños». Esos dichos provocaron cuestionamientos por parte de la oposición porteña.
En ese mismo debate, la vicejefa de Gobierno utilizó como ejemplo el caso de un niño que juega con una muñeca en sala de cinco años y sostuvo que la escuela le sugiere que «tal vez nació en un cuerpo equivocado». También responsabilizó a la «última ola del feminismo radical» por la aplicación de ese tipo de estrategias y por impulsar, según su postura, la baja de la natalidad.



