Los usuarios de la piscina del centro deportivo municipal Okeymas, en la Ciutadella, nadan con el fondo de los restos de un muro de la fortaleza que Felipe V ordenó construir en esta parte de Barcelona tras la caída de la ciudad en 1714 en la Guerra de Successió. Se trata de parte del baluarte de la fortificación conocido como de la Reina. Este fragmento es visible por todos los usuarios, aunque hay otros dos muros no accesibles por el público en las tripas del centro.
Los restos de la Ciutadella borbónica afloraron en el año 2007 durante las obras del centro deportivo. Su aparición obligó a modificar el proyecto después de la decisión de las autoridades arqueológicas de que el hallazgo debía preservarse. Así, se tuvieron que redimensionar algunas de las instalaciones, entre ellas la piscina, que, en lugar de los 25 metros inicialmente previstos, acabó por medir los actuales 18. Los restos visibles del muro están a pocos metros de uno de los extremos de la piscina, protegidos por una valla transparente.

Sin embargo, el lienzo del muro de defensa más espectacular, de varios metros, no es accesible. Se encuentra junto a la sala de la maquinaria de la climatización, que también tuvo que modificarse por la presencia de los restos. Por último, en un cuarto en el que se guardan productos de limpieza junto a la piscina, se erige parte de otro muro.
Los trabajos arqueológicos también hallaron restos de construcciones anteriores a la Ciutadella, que fueron derribados, junto con cientos de edificios del antiguo barrio de la Ribera, para la construcción de la fortaleza y su zona de seguridad, un descampado que la separaba del núcleo urbano.
Asimismo, se encontraron otros restos posteriores al derribo de la fortificación, en la década de 1860, que se correspondían con edificios construidos para servicios administrativos de la Exposición Universal de 1888.

La Ciutadella fue construida en los años posteriores a 1714 y fue uno de los símbolos de la represión borbónica tras la guerra. El que afloró con la construcción del centro deportivo es uno de los cinco baluartes que protegían la fortaleza, de la que quedan en pie todavía tres edificios: el Parlament, que era el arsenal; el actual instituto Verdaguer, que fue la residencia del gobernador, y la capilla, que mantiene el uso castrense.
El centro deportivo, en la confluencia de los paseos Picasso y Circumval·lació y la avenida Marqués de l’Argentera, pudo ser inaugurado finalmente en 2010 tras la modificación del proyecto.



