Durante casi dos décadas, Ilaria Riva construyó una carrera exitosa en la industria farmacéutica. Había estudiado biotecnología, recorría hospitales y consultorios, y se había convertido en una de las vendedoras más destacadas de su empresa. Sin embargo, detrás de los números y los logros profesionales, sentía que algo faltaba.
«En mi empresa, nadie en toda Italia vendía más medicamentos que yo. Me subía al coche y conducía kilómetros cada día para llegar a médicos y hospitales. A veces tenía que conducir hasta cuatro horas. Era un trabajo duro, pero también muy estresante y competitivo”, recordó Ilaria en dialogo con el medio italiano La Repubblica.
Originaria de Codogno, en la provincia italiana de Lodi, se trasladó años atrás al Véneto, donde quedó fascinada por los paisajes de la laguna de Venecia. Mientras continuaba desarrollando su carrera, comenzó a practicar piragüismo como afición y lo que empezó como un simple pasatiempo terminó transformando su vida.
“Me encantaba el piragüismo. Hace muchos años hice un curso y me apasionó. Además, mi instructor, Paolo, se convirtió en mi compañero. También empecé a viajar en canoa y me enamoré de este deporte, sobre todo porque nunca había sido atlética”, contó.

La pregunta que cambió todo
A pesar de su éxito laboral, llegó un momento en el que comenzó a cuestionarse su futuro.
“Empecé a preguntarme: ¿Quiero vivir así otros veinte años? Me di cuenta de que no, ya no quería. Sentía que quería tener mi propio negocio. Había ganado confianza y experiencia. Y llegué a creer en mí misma hasta el punto de decir: Tengo que renunciar, tengo que intentar hacer algo por mi cuenta. Puedo hacerlo”.
Mientras seguía trabajando como representante farmacéutica, también se formó como instructora de piragüismo. Con el tiempo, encontró una manera de unir su pasión por la naturaleza con las habilidades que había desarrollado durante años en el mundo empresarial.
Tras meses de preparación, en mayo de 2025 tomó la decisión definitiva y dejó la compañía para la que había trabajado durante 19 años. “No fue fácil, no querían dejarme ir”, recordó.
Cómo es la actualidad de Ilaria en la laguna
Hoy, Ilaria trabaja como guía de senderismo ambiental y organiza recorridos por algunos de los rincones más especiales de la laguna veneciana. Su proyecto se llama LentamenteInPostiMagici y combina excursiones en canoa, caminatas y paseos en bicicleta.
“Hoy acompaño a turistas a la parte norte de la laguna. Los llevo a las islas de Burano, Torcello, Sant’Erasmo y San Francesco del Deserto. Exploramos los canales naturales de la laguna, incluidas las islas deshabitadas. Después desembarcamos y salimos a caminar o a montar en bicicleta”, explicó.

Las excursiones suelen realizarse de viernes a domingo, mientras que el resto de la semana lo dedica a organizar actividades, gestionar reservas y desarrollar nuevas propuestas turísticas.
“Guío a los turistas a través de la vegetación, les cuento tradiciones y leyendas, y visitamos jardines escondidos, lugares singulares y casas. Les explico la historia de la laguna de Venecia”, señaló.

