En 1948, en Lehringen, en el norte de Alemania, apareció el esqueleto de un elefante de colmillos rectos y, entre sus restos, una lanza de madera asociada a neandertales. El sitio tiene una antigüedad de unos 125.000 años y acaba de ser revisado con métodos actuales.
El nuevo trabajo, publicado en 2026 en Scientific Reports, no se apoyó en una idea general sobre la dieta prehistórica, sino en el análisis sistemático del conjunto faunístico del sitio: costillas, vértebras, huesos de otras especies y señales concretas de intervención humana.
La discusión sobre qué comían los neandertales ya existía. Lo que aportó Lehringen es una escena mucho más precisa sobre cómo obtenían carne y qué tipo de animales podían llegar a explotar. La novedad está en que los restos no encajan bien con la imagen de grupos que solo encontraban cadáveres en el paisaje.
El animal hallado en Lehringen pertenece a la especie Palaeoloxodon antiquus, conocida como elefante de colmillos rectos. Era una de las mayores especies terrestres de la Europa del Pleistoceno. El solo tamaño de la presa ya vuelve excepcional la escena.
Los investigadores detectaron numerosas marcas de corte en costillas y vértebras. Según el trabajo y la difusión de la Universidad de Göttingen, esas huellas muestran que el animal fue despiezado en el lugar y que los neandertales tuvieron acceso temprano a la carcasa, cuando todavía estaba fresca.
Ese detalle pesa mucho en la interpretación. Si hubo acceso temprano y despiece intensivo, el caso se aleja de la imagen de grupos que llegaban después de otros depredadores para aprovechar apenas algunos restos. La evidencia va más en la línea de una explotación directa del animal.

El trabajo también encontró señales de carnicería en restos de uro, castor y oso pardo del mismo sitio. Es decir, Lehringen no muestra un episodio aislado en un paisaje vacío, sino un repertorio más amplio de aprovechamiento de fauna.
Dónde esta Lehringen y por qué es un lugar clave para la arquelogía europea
Lehringen está en Baja Sajonia y es un sitio clásico de la arqueología europea. Durante mucho tiempo, el hallazgo fue famoso por la presencia de la lanza, pero seguía la duda de si esa arma y ese elefante formaban parte de una escena de caza o si la asociación era circunstancial.
La revisión de 2026 fue importante justamente por eso. No presentó una pieza nueva encontrada de casualidad, sino una relectura técnica del conjunto completo.
El estudio sostiene que el yacimiento de Lehringen ofrece, hasta el momento, la evidencia más convincente de una caza exitosa de elefantes por parte de neandertales mediante el uso de una lanza de empuje.
Ya no se trata únicamente de neandertales cazando caballos, ciervos o bóvidos —un comportamiento que contaba con respaldo arqueológico previo—, sino de enfrentarse a una presa enorme y extremadamente peligrosa. Este hallazgo dificulta notablemente sostener la antigua imagen de homínidos limitados a aprovechar carroñas o restos abandonados por otros depredadores.

La universidad que participó en el estudio subrayó además que un elefante de estas dimensiones representaba una cantidad extraordinaria de carne y grasa, suficiente como para inferir un aprovechamiento intensivo y planificado del recurso.
Esto sugiere no solo capacidades técnicas avanzadas, sino también una organización social capaz de coordinar la caza, el procesamiento y la distribución de un botín de alto valor energético.

