
¿En todos los territorios se envejece igual? Sin duda, como pasa con los seres vivos en general, el medio ambiente es determinante a la hora de analizar la “carga de longevidad” vinculada a un territorio específico.
La Ciudad de Buenos Aires (CABA) guarda actualmente una cifra interesante que pone en perspectiva a su geografía: más del 22% de su población está compuesta por personas de 60 años o más. Así es como la Ciudad Autónoma de Buenos Aires se posiciona como el distrito con más personas envejecidas del país y uno de los de mayor carga de longevidad en América Latina. Esta realidad, lejos de ser uniforme, presenta contrastes marcados entre barrios, donde las demandas y perfiles de las personas mayores varían según el territorio.
Un mapa interactivo elaborado por el investigador del CONICET doctor Fernando Manzano y publicado en sus redes sociales revela que la distribución del envejecimiento en la Ciudad genera necesidades diversas. Según el informe, en Recoleta y Palermo predomina una población adulta mayor con altos niveles de dependencia, lo que aumenta la demanda de servicios médicos especializados y redes de asistencia.

En cambio, en La Boca, Monserrat y San Nicolás la mayoría de los adultos mayores mantiene una vida activa, lo que incentiva propuestas culturales, comercios y alternativas recreativas.
De acuerdo con la licenciada en Comunicación de la UBA y experta en análisis de datos Ana Gambaccini, los datos demográficos “permiten avanzar en el análisis, pero el punto crítico está en la interpretación porque es ahí donde se transforma la información en decisiones concretas”.
La Comuna 2 (Recoleta) sobresale en la Ciudad de Buenos Aires por concentrar los valores más altos en casi todos los indicadores vinculados a la población de adultos mayores.

Con un índice de envejecimiento de 182.7, lidera ampliamente sobre el resto de las comunas, y muestra un claro predominio femenino junto a una estructura consolidada de adultos mayores. La siguen de cerca las Comunas 14 (Palermo) y 13 (Núñez, Belgrano y Colegiales).
Recoleta también encabeza el sobreenvejecimiento, con la mayor proporción de personas mayores de 80 años, mientras que Caballito, Flores y Parque Chacabuco muestran los niveles más bajos.
En el barrio del norte porteño, además, la concentración de personas de 75 a 80 años (cuarta edad) también alcanza su punto máximo, una tendencia que no se observa con igual intensidad en otras zonas. Este perfil demográfico contrasta fuertemente con el de comunas del sur, como Villa Lugano, Villa Riachuelo y Villa Soldati.

En otros indicadores, como el índice de masculinidad -la cantidad de varones por cada 100 mujeres mayores-, Recoleta presenta el valor más bajo. Lidera en ese rango la Comuna 1, que abarca Retiro, San Nicolás, Puerto Madero, San Telmo, Montserrat y Constitución.
Las cifras de Recoleta ponen así en evidencia la diversidad interna de la Ciudad y refuerzan la importancia de analizar los datos a escala barrial para comprender las necesidades y desafíos específicos de cada territorio.
El desafío consiste en convertir la acumulación de cifras en conocimiento útil para la gestión pública y privada. Desde la migración de jóvenes hasta la feminización de la vejez, cada barrio muestra matices propios.
José Ricardo Jauregui, ex presidente de la Asociación Internacional de Gerontología y Geriatría, advirtió en diálogo con Infobae que “los barrios y comunas presentan diferentes patrones de envejecimiento, estatus socioeconómico e infraestructura que exigen políticas urbanas específicas”.

Según los gráficos, la comparación entre comunas ilustra esa diversidad. A diferencia de Recoleta, Villa Lugano, Villa Riachuelo y Villa Soldati presentan el índice de envejecimiento más bajo, lo que evidencia una población más joven con predominio femenino moderado y necesidades orientadas a servicios familiares, educativos y de empleo. En una posición intermedia se encuentran Devoto, Villa del Parque, Villa General Mitre y Santa Rita. Allí se muestra que hay una convivencia generacional, lo que plantea una demanda diversa en salud, bienestar y calidad de vida.
El indicador de la tercera edad (65 a 75 años) posiciona a barrios de dos comunas: Villa Real, Monte Castro, Versalles, Floresta, Vélez Sarsfield, Villa Luro; Villa Devoto, Villa del Parque, Villa General Mitre y Villa Santa Rita. En ese rango etario, otra vez aparece la Comuna 8 con los niveles más bajos.
Todos estos indicadores presentan coincidencias con un estudio publicado por The Lancet sobre esperanza de vida: barrios como Palermo, Recoleta y Belgrano presentan los valores más altos, alcanzando 83 años para mujeres y 79 para hombres. En contraposición, comunas del sur y sudoeste, como Villa Soldati, Riachuelo y Villa Lugano, muestran cifras más bajas: entre 76 y 77 años en mujeres y de 68 a 70 en hombres.

Los patrones demográficos actuales obligan a repensar el estatus y la infraestructura de las ciudades del futuro. El crecimiento de la población mayor plantea preguntas sobre la adaptabilidad del espacio urbano, la accesibilidad, la movilidad y el acceso equitativo a servicios.
Según Jauregui, el médico gerontólogo, experto en longevidad y creador de We Care, los modelos más innovadores en la gestión del envejecimiento pasan por ciudades más amigables, urbanizaciones adecuadas y servicios pensados para las personas mayores.

En ese sentido, destaca la importancia de la accesibilidad a la salud, servicios sociales, cuidados y educación como ejes centrales. “Los desafíos para una población cada vez más añosa fueron muy bien planteados por la OMS con el programa de ciudades amigables. Hay que pensar en una ciudad con mejor transporte público, esquinas a nivel para evitar tropiezos, tiempos de semáforo adaptados a quienes caminan más despacio, baños públicos accesibles, y programas de digitalización para disminuir la brecha“, explicó.
Y agregó: «Los ejemplos que más impacto causan son la seguridad en la vía pública, no solo en evitar robos, sino contar con buena iluminación y veredas en buen estado para prevenir caídas y accidentes”.
Según plantea el estudio demográfico, distinguir aquellos lugares donde hay personas activas y autónomas, con capacidad de consumo e integración social, resulta clave para el diseño de políticas públicas, la localización de comercios y la planificación inmobiliaria.
Por ejemplo, Retiro, San Nicolás, Puerto Madero, San Telmo, Montserrat y Constitución presentan un perfil poblacional más joven, con menor presión sobre servicios específicos para mayores. En cambio, Caballito muestra una alta proporción de mujeres mayores, lo que incrementa la demanda de cuidados y actividades adaptadas. En una zona de transición –Coghlan, Saavedra, Villa Urquiza y Villa Pueyrredón– se registra una tendencia creciente hacia el envejecimiento.

Sobre la importancia del análisis territorial, Jauregui remarcó que “las políticas públicas pensadas solo desde indicadores tradicionales parten de una estructura demográfica y urbanística ya pasada de moda”.
“Solo un análisis territorial profundo y detallista puede orientar políticas específicas y eficaces. La georreferenciación es fundamental para entender dónde poner los recursos”, planteó. Además, resaltó la necesidad de escuchar a las personas mayores para conocer sus demandas y expectativas.
Consultados por Infobae sobre estos datos demográficos, fuentes del Gobierno porteño detallaron algunos de los programas y medidas que llevan a cabo en busca de favorecer la autonomía y el bienestar de las personas mayores.
Uno de ellos es Vivir en Casa, que otorga acompañamiento económico a personas mayores en situación de vulnerabilidad. En el espacio público, se extendieron los tiempos de cruce en esquinas seleccionadas de las Comunas 2, 13 y 14 y se crearon Estaciones Amigables con equipamiento para actividad física de bajo impacto y ejercicios de estimulación cognitiva, ubicadas en plazas como Rubén Darío y Vicente López y Planes.

También se implementó la “Fila 0” para licencias de conducir para quienes superan los 70 años, mientras que para simplificar trámites se priorizan turnos para mayores de 65 años en las 15 sedes comunales.
En el sistema de salud, se otorgó prioridad en turnos en los 48 Centros de Salud y Acción Comunitaria (CESACs) y se incorporó la telemedicina, que permite realizar consultas médicas a distancia mediante videollamadas para evitar traslados innecesarios para consultas y seguimientos médicos.
La agenda contempla también herramientas para la inclusión digital, como el programa ABC Digital, que ofrece formación en el uso de dispositivos móviles y tecnología, y la aplicación +Simple, donde se reúnen actividades, talleres y propuestas laborales adaptadas. Frente a situaciones de soledad, el servicio Escucha Activa brinda acompañamiento emocional a través de líneas telefónicas gratuitas para mayores de 60 años.

Jauregui identifica a la falta de educación como el peor “enemigo” del envejecimiento saludable. “La vida es mucho más larga, no se termina a los 60 o 65 años. Hay mucho por aportar, hacer o recibir en la comunidad. Es fundamental planificar y prevenir determinadas cuestiones. Podemos educar a las personas para que comprendan que lo que hacemos hoy, cuando tenemos 30 o 40 años, probablemente tendrá un impacto positivo o negativo cuando lleguemos a los 80 o 90”, señaló.
En ese sentido, el experto en longevidad subraya que las políticas deben adaptarse a las realidades de cada barrio o comuna: “Si una zona requiere mayor intervención en seguridad y otra menos, es necesario legislar o gestionar para equilibrar esa situación. Lo mismo aplica al alumbrado y al transporte público”.
Remarca que darle importancia a la opinión de las personas mayores que viven en estos barrios “resulta fundamental para comprender qué los afecta, qué desean y cómo pueden sentirse más seguros o con mejor calidad de vida, aunque esto no suele hacerse”.
“Con frecuencia, las políticas públicas se diseñan a partir de conocimientos teóricos previos de quienes las elaboran y no de la realidad concreta que deben abordar. En una población tan frágil como esta, suele notarse que, aunque las intenciones sean buenas, las estrategias no siempre resultan las más adecuadas», concluyó.



