La fiebre por Halloween dejó de ser una exclusividad de las películas norteamericanas para consolidarse como una de las fechas más esperadas del calendario cultural en la Ciudad de Buenos Aires. Lejos de limitarse al clásico «dulce o truco» de los más chicos, los porteños adaptaron esta celebración celta a su propia identidad nocturna y gastronómica, transformando el fin de semana del 31 de octubre en un despliegue masivo de disfraces, misterio y entretenimiento.
El mapa del terror: ¿Cómo se festeja este año en la Ciudad?
La agenda porteña ofrece alternativas gratuitas y pagas para todas las edades, distribuidas en puntos emblemáticos:
- Terror Sinfónico en la Usina del Arte: Para los amantes del cine, la Orquesta del Multiverso se presenta en La Boca con un concierto especial repasando las bandas sonoras más icónicas de filmes clásicos como Psicosis, El Exorcista y Halloween.
- El Tren Fantasma en Retiro: El Museo Nacional Ferroviario abre sus puertas con una propuesta única que incluye tres formaciones temáticas (fantasma, zombi y carnicero), tarot y maratón de películas de terror.
- Fiestas y Clubes Nocturnos: Locales como Requiem Club en Monserrat organizan noches especiales con música darkwave y premios a los mejores disfraces, mientras que en la Costanera se despliegan eventos masivos como la fiesta temática de Gotham City en Moscú o ferias de vino libre frente al río en JET.
- Altares y sincretismo cultural: El Centro Cultural Recoleta une la víspera con el tradicional Día de Muertos mexicano a través de «La Noche de las Ánimas», con altares tradicionales, maquillaje artístico y gastronomía típica.
5 Datos curiosos sobre la Noche de Brujas
- El origen no es norteamericano: Aunque Hollywood la globalizó, la festividad nació hace más de 2.000 años con el festival celta de Samhain en Irlanda, que marcaba el fin de las cosechas y el inicio del invierno.
- Los disfraces eran para camuflarse: Los celtas creían que esa noche la línea entre los vivos y los muertos se estrechaba. Usaban máscaras y pieles de animales para pasar desapercibidos y no ser atacados por los espíritus malignos.
- Antes de las calabazas, hubo nabos: La leyenda irlandesa de Jack el Tacaño (Jack-o’-lantern) utilizaba originalmente nabos o papas talladas con carbón adentro. Cuando los inmigrantes llegaron a Estados Unidos en el siglo XIX, descubrieron que las calabazas eran mucho más abundantes y fáciles de tallar.
- ¿Por qué murciélagos?: Las enormes fogatas que se encendían durante el Samhain atraían insectos, lo que a su vez atraía a cientos de murciélagos. Con el tiempo, el folclore los asoció de forma permanente a la noche de brujas como presagios de mala suerte.
- El truco o trato medieval: La costumbre de pedir dulces deriva de una práctica de la Edad Media donde la gente pobre o los niños golpeaban puertas ofreciendo rezos por los difuntos de la familia a cambio de comida o «pasteles de alma».



