A contramano de las recientes afirmaciones del propio ministro de Economía, Luis Caputo, sobre la mejora de la actividad y el crecimiento por el superávit fiscal, los datos oficiales marcan otra realidad. Este viernes, el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) informó que, en el segundo trimestre, el Producto Bruto Interno (PBI) se contrajo 0,6 por ciento.
Según el INDEC, la caída del PBI se explica, principalmente, por la baja de 2,4 por ciento del consumo privado con respecto al trimestre anterior. Este dato estuvo acompañado por una merma de 2,3 por ciento del consumo público, en tanto que la inversión disminuyó un 0,8. Así, los tres grandes componentes internos del PBI cerraron en negativo.
De los tres componentes, se destacó la pobre performance de la inversión. En rigor, dentro de la formación bruta de capital fijo, la compra de maquinaria y equipo se desplomó 15,2 por ciento interanual, mientras que el equipo de transporte retrocedió 22,1. Como si esto fuera poco, tanto los bienes nacionales como los importados llegaron a los dos dígitos de caída.
Qué pasó con los sectores
En la discriminación por sectores, el INDEC detalló que aquellos más representativos de la economía doméstica y el mercado laboral terminaron un segundo trimestre pobre. Así, la industria manufacturera cayó 2,1 por ciento, mientras que Comercio casi no tuvo cambios y la Construcción avanzó solo 0,2.
En tanto, las actividades primarias y extractivas concentraron los mejores números: Pesca creció 44,7 por ciento interanual; Explotación de minas y canteras, 16,4; y el agro, 6,9. Por su parte, Electricidad, gas y agua creció cinco por ciento, mientras que Intermediación financiera lo hizo en un 4,8.



