El gobernador Greg Abbott inauguró el Parque Estatal Palo Pinto Mountains, el primero de su tipo que abre en Texas desde 2001. Entre Abilene y Dallas-Fort Worth, abarca terrenos antiguamente dedicados a la ganadería y el lago Tucker, en un paisaje enmarcado por montañas y bosques.
Durante el acto, Abbott dijo que el Palo Pinto Mountains “servirá para preservar nuestro territorio, porque vamos a cumplir nuestro compromiso de conservar nuestros parques estatales para que las futuras generaciones tengan acceso a la belleza de Texas tal como lo vieron originalmente Sam Houston y Davy Crockett.”
Los terrenos que ocupa el parque habían sido adquiridos por el Departamento de Parques y Vida Salvaje (TPWD, por sus siglas en inglés) en 2011. Su apertura estaba prevista para 2023, pero el proyecto sufrió algunos retrasos.
“Hoy es un día histórico para el departamento y para el estado”, dijo David Yoskowitz, director ejecutivo del TPWD. “Este parque es verdaderamente una joya, y nos entusiasma ver a los visitantes recorrer sus senderos, pescar desde el muelle y disfrutar de este rincón único del norte de Texas”, agregó.
Un paisaje cambiante
El Parque Estatal Palo Pinto Mountains abarca 4.871 acres (unas 1971,22 hectáreas) ideales para caminar, andar en bicicleta, pescar y explorar entre colinas cubiertas de enebros y bosques ribereños de la región Cross Timbers. En su primer día, recibió a más de 15.000 visitantes, lo que demuestra el interés que ha suscitado la nueva área protegida.

Un comunicado del Departamento dice que “fiel a su nombre, Palo Pinto destaca por su diversidad de colores, con follaje verde durante todo el año, conos azulados parecidos a bayas y corteza de tono rojizo. Esta primavera, los visitantes podrán disfrutar de un paisaje vibrante adornado con variedad de flores silvestres”.
En otoño, agrega, los visitantes podrán disfrutar de los colores de los robles rojos y zumaques que se tornan carmesí, así como de nogales y olmos de cedro que adquieren tonos amarillo dorado.
Durante el verano llega hasta allí la reinita caridorada (Setophaga chrysoparia), un ave migratoria considerada en peligro de extinción. Se reproduce el Texas, donde buscan enebros maduros para construir sus nidos, cañones con fácil acceso al agua y árboles de madera dura para alimentarse.
En verano, muchos animales permanecen ocultos durante el día, pero es posible divisarlos al amanecer o al anochecer. Entonces, aparecen lagartos de cola de látigo, ardillas, mapaches, pavos salvajes, coyotes, ranas grillo y tortugas de orejas rojas. Con un poco de suerte es posible ver algún ciervo de cola blanca y hasta un lince.
En el parque hay más de 16 millas de senderos, desde rutas fáciles, ideales para familias, que pueden recorrerse en media hora, hasta trayectos moderados de mayor extensión, para los más audaces.

El lago Tucker, de 90 acres, es un excelente lugar para la pesca y para la natación. Sin embargo, las autoridades no permiten embarcaciones motorizadas para preservar la tranquilidad del parque. El lago también cuenta con un muelle de cortesía y una plataforma accesible para el lanzamiento de kayaks.
Si la idea es pasar la noche en el parque, hay sitios para tiendas de campaña y vehículos recreativos, además de áreas de campamento primitivo. Además, también cuenta con un pabellón, áreas de picnic y zonas de juegos para reuniones en grupo.

