Hace apenas diez días, Park Chan-wook, presidente del jurado cannois, comentaba: “No creo que la política y el arte deban separarse (…) El hecho de que una obra de arte tenga un mensaje político no debería considerarse un enemigo del arte”. Así de contundente se mostraba el director de la muy política No hay otra opción (2025), desmarcándose de las polémicas declaraciones de Wim Wenders, al frente del jurado de la pasada Berlinale, cuando se negó a comentar la masacre en Gaza para separar el cine de la política.
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